miércoles, 12 de noviembre de 2008

Solo para fumadores

¿Era necesaria la prohibición de fumar en instituciones educativas y de salud en un país donde la gente se muere más por accidentes de tránsito o consumo de comida chatarra?

Publicado en Díatreinta
Escrito por Orietta Brusa

No hay nada a que un hombre no tenga derecho por naturaleza: solamente se aparta del camino de otro para que éste pueda gozar de su propio derecho original sin obstáculo suyo, y sin impedimento ajeno. Así que el efecto causado a otro hombre por la renuncia al derecho de alguien, es, en cierto modo, disminución de los impedimentos para el uso de su propio derecho originario.
Leviatán, Cap. XIV Thomas Hobbes (1588 — 1679)


El 5 de julio, nuestro precavido gobierno promulgó esta ley para proteger nuestra salud. Alan y sus ministros nos quieren mucho y se preocupan porque no nos vayamos a enfermar gozando con esta mortífera mixtura de hierbas infernales. Los peruanos tenemos un gobierno que nos protege y ampara de todos los males, morales y materiales. No nos preocupa que la economía se derrumbe como en los EE.UU. ni que la contaminación destruya el ambiente y la salud humana y animal, como en La Oroya, esa ciudad situada (creo) en el Bechuanaland, donde el 13 de agosto del 2008 se registraron niveles históricos de contaminación por dióxido de azufre. La estación de monitoreo sobrepasó más de 27 mil microgramos por metro cúbico (mg/m3). Los equipos no pudieron medir más, ya que alcanzaron su límite. ¿Allí será prohibido fumar en los lugares públicos? Ni vamos a temer que la desorganización, la corrupción y la incapacidad de los políticos hagan fracasar empresas y dejen en la calle millares de trabajadores, como pasa en Italia.

En Perú estamos bien. Por eso, la ley 28705, era necesaria para eliminar el único problema que tenemos: los malditos fumadores que contaminan y envenenan a los inocentes. Han dicho los científicos que el humo pasivo es más dañino que el activo. (Esperamos que no sean descendientes y herederos de los que demostraron, hace años, que los arios son una raza superior). ¡Que sea cierta esta afirmación científica! Por lo menos estarían en su derecho, todos estos personajes, que no pudiendo mandar ni a su perro, oprimidos por el trabajo, la falta de plata y de satisfacciones, con familias disfuncionales, exhiben esa expresión tan satisfecha cuando le sacan en cara al público pecador, con una voz parecida a la que tendrá Jehová en el día del juicio: “aquí no se fuma”. Si no, sería solo la mezquina satisfacción de unos frustrados y no la justa necesidad de salvaguardar la salud, tan cuidadosamente protegida con una estricta dieta de grasas, frituras, McDonalds; enriquecida con colorantes, conservantes, saborizantes, energizantes, vitaminizantes y acompañada con una falta absoluta de ejercicio físico.

¿Esta ley (tengo una duda cartesiana), no estará hecha para preservar la imagen de las universidades peruanas? Tal vez sea esta la razón, ya que esta institución está en muy buen estado, sobre todo la pública. Los profesores, gracias a sus altos sueldos, están satisfechos, muy bien preparados y en permanente actualización. El presupuesto para la investigación es altísimo y los resultados son evidentes: podemos verificarlos a través del impresionante número de Nobel obtenidos. Por lo tanto, lo que nos falta es la imagen: tenemos que copiar la de nuestros vecinos del norte, los norteamericanos: los mayores contaminadores del mundo, los obesos pandémicos, consumidores y exportadores de transgénicos que, sin embargo, no fuman. Los violadores de todos los derechos humanos, al interior y al exterior, en nombre de la economía. Los moralistas, inventores del prohibicionismo durante los locos años ’20, mientras se preparaba el crack del ’29, que, sin embargo, no fuman. A la incapacidad de construir una sociedad justa y a medida humana, se acompañan fenómenos de hipocresía macroscópicos. “Con 18 eres un niño para un trago en algún bar, pero ya eres todo un hombre pa' la guerra y pa' matar”. (R$%&·/o A*&$%a dixit). ((sorry, borré el nombre de ese cantante para conservar la buena salud de este blog))

En este momento, mientras los gobiernos ya no controlan nada, ni la economía, ni la moral, ni la ideología, si no con las artimañas de los medios de comunicación, prohíben todo. Manejan el miedo de la gente y la gente se deja llevar persiguiendo fantasmas y supersticiones. Esta persecución contra el cigarrillo me da la visión de una persona que corre perseguida por un león hambriento y, mientras tanto, se pone un bálsamo contra las picaduras de los zancudos porque estas le preocupan de verdad.

Antes de la promulgación de esta ley, estuve en una conocida cebichería trujillana. Grandes ventanales abiertos y letreros con “prohibido fumar”. Sobre las mesas la bebida nacional (puro colorante cancerígeno) y arriba, el techo de asbesto (aún más cancerígeno).

Al contrario de ese lejano y feliz ’68, cuando uno de los lemas era “prohibido prohibir”, ahora a la gente le encanta las prohibiciones. Se siente más segura y protegida, ya que otro gran problema de este tiempo es la “seguridad”. Sobre todo cuando las prohibiciones conciernen a los “otros”. Me asombra, sobre todo, que a las personas, fumadoras o no, no les preocupe esta actitud fundamentalista. Los talibanes son así por sus ideales (buenos o malos, es otra cuestión). Pero nosotros, los democráticos, con la boca llena de “libertad” y “derechos”, ¿no nos molestamos?, ¿no llegamos a ver el peligro de acostumbrarnos a las prohibiciones?, ¿desde cuándo el prohibir algo ha mejorado la humanidad?

Para los “otros” quiero recordar lo que dijo un escritor que, parece, ha regresado de moda en los últimos tiempos, Bertolt Brecht:

“Antes los otros vinieron a llevarse a los gitanos. Y yo estaba contento
porque robaban.
Luego vinieron a llevarse a los judíos. Me quedé callado porque me caían mal.
Luego vinieron a llevarse a los homosexuales. Y fui aliviado porque me fastidiaban.
Luego vinieron a llevarse a los comunistas. Y yo no dije nada porque no era comunista.
Un día vinieron a llevarme. Y ya no había nadie para protestar”.

6 ¿comentarios?:

Ana Claudia dijo...

Bang bang...
Tú sigues queriendo que dispare!

JA!,

Oye, ese artículoya lo leí.. T_T. No se vale,por otro pues.

A ver, algo sobre...

no sé, es tu blog!

xD






Orietta sigue igual de neurótica? jajaj xD.

dile que me consiga un gato, me dijeron que en Trujillo los regalan! xD

Greta dijo...

Algún día te vere en la u y te regalaré un pucho con un lazito.

Buena entrada.
Saludos

César Santivañez dijo...

Por fin, alguien que defiende el libre derecho al placer. Muy buen post!

Anónimo dijo...

Me siento un poquito boba: no entendí los comentarios,menos el que apueba el derecho al placer.
Besos
Orietta Brusa

yago_martinez dijo...

Es imposible hacer un comentario imparcial respecto a un tema que me afecta directamente. Sin embargo, si hiciera uno, diría que, al margen de la rídicula actitud de no fumar en un mundo tan contaminado, la acción prohibicionista siempre ha sido un manejo represor de masas. Habría que ver cuantos de nuestros contemporáneos conocen al Che, A Sartre, A Marcuse, a Fellini, a Lautrec, De Andrè, y cuantos otros filósofos, artistas, cantantes y directores que además de tener en común su gran genialidad, compartían el placer por fumar. Sólo me queda decir, y ya que es un comentario muy parcial, que todos los neuróticos, alienados, frustrados, hipócritas, cucufatos, reprimidos, temerarios, burgueses, ignorantes y cobardes que están de acuerdo con esta ley, pueden irse al carajo, pues el no dejarme fumar en paz, me hace sentir mucho más placer a la hora de hacerlo

Jhoel Ramírez dijo...

siempre directa... i like it!