Era 15 de febrero y era lunes, yo estaba en Lima y esa misma noche viajaba a Brasil. Y para usar otra vez el verb to be: era mi cumpleaños.
Hace 25 años nací, fui un horrible bebé (como todos los demás) color ladrillo que le desgarró la matriz a mi madre de puro cabezón. 25 años después, sin novedades, sigo siendo un bebé horrible aunque perdí el color.
Nací un año en el que Juan Pablo II llegó de gira por Perú incluso hasta Trujillo. Aquel mismo año ganó las elecciones presidenciales Alan García. Entonces ya se está viendo que fue un año de mierda. Nada bueno podría suceder aquel año en el Perú.
Ese lunes salí de mi antigua casita barranquina en dirección a la casa de Portal, allí ya estaba Gómez, ellos son dos compañeros del cole. Lo único que quería de ellos era que me acompañen a recoger un libro y luego a comer un cevichito con los amigos del otorongo, felizmente no tenían nada que hacer, ellos son más vagos que yo.
Como ya se nos hacía tarde para recoger aquel libro (el primer libro que me iban a regalar por mi cumpleaños) tomamos un taxi y llegamos puntuales a las 11 de la mañana. El cevichito era al mediodía así que pensé que tenía tiempo de sobra.
Esperé por el libro más de 40 minutos y nunca llegó.
Mi viejo llamó para decirme que me iba a depositar 100 dólares por si acaso necesite efectivo en mi viaje. Como yo andaba sin DNI le di el nombre de Gómez. El depósito sería en un Banco de la Nación, que felizmente estaba frente a la cevichería.
Poco a poco empezó a llegar la gente, primero Lucho Rossell, luego Víctor Sanjinez y Miguel Det, después Víctor Pereyra que llevó un polo de El Otorongo como regalo inesperado. También llegaron José Villaorduña, Alan Malcolm, Marco Palacios y otro amigo del cole: el gordo Aguinaga.
En total éramos 11. Equipo de fútbol? Ni cagando. No llegó Julio Carrión para completar la última cena porque de seguro nos sacó la vuelta con alguna Magdalena farisea.
El cevichito fue más fugaz que virginidad de quinceañera. En un par de minutos se hizo las 4 de la tarde y nos fuimos al Superba que antes era el Súper Bar pero se le cayó la R (me lo dijo una casera de ese antro donde se come el mejor pan con apanado del mundo).
Nosotros comimos choritos a la chalaca. Bueno, solo los que resistimos todas las cervezas y anécdotas interminables de Lucho Rossell y cía. No los culpo, hay que recordar que era Lunes y ya iban a ser las 6 de la tarde.
Puta madre, las seis de la tarde!!!!
Aún no había retirado los 100 dólares que estaban a nombre de Gómez en el Banco de la Nación. Yo estaba ebrio, pero ni cagando pensaba regalarle cien dólares a ese mal parido que sigue siendo mi amigo solo porque nos vemos un par de veces al año. Agarré a Gómez y a Portal y nos fuimos rapidísimo al banco, eso sí, previo maní y chiclecito de menta pa disimular los tufos.
El banco aún seguía abierto, por un momento dudé, la facha de Portal era la de un completo fumón, Gómez parecía un ex gigoló caficho en apuros (para serles franco: lo es), y bueno, yo ni siquiera me atreví a mirar mi reflejo.
Apuré el paso, ni bien entramos al banco cerraron la puerta a nuestras espaldas, una tía que iba caminando 10 pasos detrás de nosotros se quedó afuera. Creo que Portal volteó para sacarle la lengua.
Estábamos tan ebrios que nos confundimos de cola. No recuerdo qué cosa sucedió con Portal pero un policía se le acercó y lo sacó. Gómez y yo miramos a otro lado, sencillamente no lo conocíamos.
El problema es que Portal es tan terco, tan orgulloso y tan idiota que no quería salirse del banco sin dar pelea. Él no tenía nada que hacer allí. Gómez tenía que sacar mi dinero y entregármelo y nada más. Él solo estaba ahí en caso de que yo no alcance a hacer el retiro para asegurarse de dividirse mitad mitad con Gómez mi dinero.
La escena era para cagarse de risa. Y efectivamente, eso estábamos haciendo Gómez y yo, corriendo el riesgo de que nos boten también del banco. Figúrense a Portal, un Cerati vestido en harapos rogándole al poli que no lo bote. "Ya pues míster porfa ya no haré bulla voy a estar tranquilito allí, no pues no me bote no sea malito, ya pues míster si no estoy haciendo nada malo...!
No podía dejar de cagarme de risa, sin embargo ya estaba pensando: Portal lárgate espéranos afuera carajo la puta que te parió no te me acerques maricón no te conozco solo quiero mis cien dólares, me importa un pito si te meten a la cárcel 24 horas por entrar ebrio a un banco de la nación y resisterte a obedecer a un policía.
Todos estos pensamientos y muchos más revoloteaban mi mente mientras me seguía cagando de la risa en la fila del banco. Felizmente sacaron a Portal pero igual no podíamos disimular la risa. Nos cagábamos de risa en la fila, éramos dos ebrios impresentables que de seguro apestábamos a cerveza y cigarrillos y nadie se acercó a botarnos.
Ya más tranquilo regresé al superba a despedirme de los amigos, fui a miraflores a recoger los tres libros de la trilogía millenium (otro regalito de cumpleaños). Horas después, y de camino al aeropuerto, recogí el otro libro por el que habia esperado 40 minutos en la mañana.
Llegué al aeropuerto solo.
Había discutido por teléfono una vez más para variar con mi hermano mayor. Una amiga me ofreció ir al Jorge Chávez para despedirme pero a último minuto llamó para avisar que no podía. Me dolía irme del país así. Mala señal, necesitaba un abrazo, una despedida fraternal, una sonrisa sincera. De pronto me sentí el peruano más desgraciado y solitario del mundo con todos mis amigos y familiares lejos de mí, lejos de mi hijo, de mi madre, de mi pequeñito hijo, de todas las mujeres a las que amé y amaré, pero por sobre todo, lejos
lejísimos de la sonrisa de mi pequeño hijito que me hacía más falta que nada en el mundo en ese momento miserable.
Felizmente el taxista era un cague de risa, hablábamos de todo, internet, educación, política, cómo cambian los tiempos, mujeres, hijos, fútbol, desempleo... llegando al aeropuerto empezamos a hablar de El Padrino, ni él ni yo queríamos dejar la charla inconclusa. En mi mente y sin que pueda hacer nada para evitarlo se formó el siguiente pensamiento: te ríes para no llorar, cabrón.
En la fila del check in me puse a leer un Dedo Medio, regalo de Pepe Villaorduña, el otro se lo regalé a mi hermano. Llegué a dejar mis maletas pero la persona que entregaba los pasajes me dio la noticia más inesperada que me podía imaginar.
"Disculpe señor, usted no puede salir del país."
Maldita sea, es mi cumpleaños, estoy solo, tengo 25 años y este problema lo tendré que solucionar sin pedirle ayuda a nadie. Pensé.
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ja, que hijo de .... me dejaste a la mitad de la lectura
ResponderEliminart extraño :(
ResponderEliminarjajaja qué buena.. yo no te extraño.
ResponderEliminarQue buen verbo carajo, este viaje te hizo bien. Te aseguro un lugar al lado de los grandes y te espero con un ron y unos cigarrillos. Un abrazo hermano.
ResponderEliminarMi querido Aquiles ,si estuve en Magdalena pero con ninguna farisea,bueno tenia "deberes sagrados que cumplir"...Rosell me comento que la pasaron muy bien,
ResponderEliminarCuando estes de vuelta saldare mi deuda en las "Muñecas de la Mafia"
asi que no te gastes mucho por alla. Un abrazo enorme
no ser de aquí
ResponderEliminarni ser de allá
ni tener edad o porvenir
tiene su gracia, créeme.
saludos mi estimado.
creo que estuvimos juntos en el aeropuerto , me gustaron tus besos ahora se que te fuiste de peru para salir de closet.
ResponderEliminarbesos
MOTUMBO
jajajaja para salir del clóset nomás te fuiste entonces, esa sí que estuvo buiiiina
ResponderEliminarpobre motumbo, le rompiste el corazón
martincito k lindas tus palabras me da un pokito de nostalgia al saber k te fuistes y no pudimos despedirnos fue misma novela verdad?ja me encanta leer tu blog me parece muy entrete exitos donde estes.. te espero en lima limòn besitos...
ResponderEliminarjajajaja el año en q naciste pareciese un vaticinio a la realidad actual. La descripcion de gomez y portal parece una fotografia verbal, mas certero no podias ser, jajaja, aunq esa descripcion bien pudo haberse extendido al equipo de futbol entero. Pero hermano, no era necesario salir del pais para salir del closet!!! jajaja, estoy a la espera de la continuacion.
ResponderEliminarUn abrazo
olvidaste que alguién te dio su fono com 500 veces para verte antes de partir...Constanza
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