jueves, 17 de junio de 2010

Cartas desde el exilio (Twitter Republic)

-Tú deberías tener una cuenta en Twitter, dijo Marco.
-Sí tengo, pero nunca la uso, ni recuerdo la contraseña, contesté.
-Pero deberías usar tu cuenta de twitter, comentó Giancarlo, es una herramienta
fantástica.
-Para mí el twitter es una gran cosa, Replicó Marco.
-Bueno, supongo que me meteré de lleno a ese mundo cuando pase de moda, al igual q los blogs. Les contesté apurando un vaso más de pilsen trujillo para salir del paso.

Sin embargo, aquellos buenos amigos que recién acababa de conocer aquella tarde de enero en Huanchaco, (uno, administrador del Útero de Marita, y el otro, creador del grupo de facebook No a Keiko) tenían razón.

Aprendí a tuitear dos meses después en Brasil.

Era mediados del mes de marzo y no podía salir a pasear de noche porque una vez terminado el verano de Gramado, comenzó la temporada de tormentas. Así que no se me ocurrió mejor idea que prender la compu.

Y justo a través del grupo de facebook No a keiko me enteré de que Heduardo Rodríguez ya había entrado con fuerza al tuiter. Eso fue el colmo, indignado, me dije a mí mismo: si ese viejecito aprendió a tuitear, ¿por qué yo no?

Siempre he tenido mis dudas, yo soy de ese tipo de personas reacios a la tecnología, aún tengo la mala y vieja costumbre de comprar diarios y llenar crucigramas. El solo hecho de tener un blog con algunos lectores ilustres (y comentaristas anónimos cagones) me bastaba y me sobraba para alimentar mi pequeño ego de escritor-de-crónicas-freelance-fracasado.

De pronto, todos hablaban del tuiter, los blogs ya fueron, se decía por ahí. ¿Qué
importa?, me consolaba, lo mismo dicen de los libros desde hace varios años.
Al comienzo pensé que eso del tuiter era un invento para personas con iphone, blacberrys y esas cosas extrañas que nunca compraré. Luego, no sé cómo, llegué a descubrir que era una página web como cualquiera, entré, me creé mi cuenta, y, no entendí ni papas. Así que lo dejé ahí.

Lo mismo me pasó cuando creé mi blog. Algunas personas me han preguntado por qué akilesmartin y no aquiles martín, siendo yo un desquiciado de la ortografía y la
gramática. Mucho tiempo después me di cuenta, el blog http://www.aquilesmartin.blogspot.com/ ya existía, y también lo había creado yo, pero me olvidé la contraseña. Durante muchos años había olvidado por completo su existencia, no recuerdo si fue un amigo o un comentarista el que me mandó aquel enlace.

Yo aprendí a bloguear solo. En realidad lo que había pasado es que la mamá de mi hijito, teniendo él 10 meses de vida, se lo llevó de mi casa harta de estar harta de mí. Lo extrañaba tanto a mi hijito y me sentía tan mal que no quería ver a nadie. Me encerré. Aún pienso que nunca más volví a salir de verdad desde ese día, mis amigos pueden dar fe de ello, ni siquiera me animaba a tomar unas cervecitas con la gentita del barrio, la verdad era que quería estar solo.

Tenía amigos y amigas en la universidad que tenían su blog, pero nadie me quiso enseñar cómo se usaba eso. Si no fuera por todas esas noches que me quedaba solo frente a mi computadora sin ganas siquiera de abrir mi msn, nunca hubiera entrado al mundo blog, mi blog seguiría sin nombre y solo serviría de almacén de algunas cosas escritas para el mundo real.

Con el tuiter fue diferente.

Así que una de aquellas noches de tormentas brasileñas, cansado y aburrido de mi facebook, y con el aliciente de saber que hasta el viejito ese de los dibujitos en perú21 ya estaba en tuiter, decidí entrar a mi msn y hacerle la conversa a la única persona que yo sabía que sabía tuitear y que, ¿quién sabe?, tal vez con algo de suerte, se anime a enseñarme los secretos de aquella misteriosa república.

Así aprendí, por ejemplo cómo ver los mentions, cuál es la diferencia entre el reply y el retweet, y las advertencias de rigor, como por ejemplo, que el tuiter envicia demasiado. #true

De pronto me encontré tuiteando más feliz que quinceañera con tres novios, pero aún no me sentía cómodo del todo. Algunos tuiteros empezaron a retuitearme, Ocram me explicó en un par de palabras cómo funciona eso del DM (mensaje directo por sus iniciales en inglés). Doctor G me mandó el enlace para instalar el TweetDeck a mi computadora. Criptonicas y Noakeiko, que se encontraban buscando a Crousillat, me retuiteaban y me invitaban a buscarlo por Brasil. Yodash, verdemundo y otros antipáticos, empezaron a mencionarme buscando pelea.

Ya no faltaba nada, sin darme cuenta en menos de 4 días empecé a sentir por el tuiter aquella rara felicidad que me ocasionaba encontrar mi blog en el blogroll de blogueros importantes cuando el número de visitas me decía que no me leía ni mi vieja.

Siempre me gustó aquello de no tener un blog súper visitado, pero sí contar con un singular grupo de admirados y queridos lectores ilustres, tan inmerecidos para mí. Pero esto era instantáneo, y el Tweetdeck... vaya que encajó muy bien con mi personalidad, o fue al revés?

Fuera de bromas, en el tuiter pude encontrar toda la información (y privacidad) que no me daba el facebook; poco a poco incluso, me estoy reencontrando con mis amigos de la universidad; y además, me resulta mucho más simple revisar mi TM que mi blogroll (TM, línea de tiempo por sus iniciales en inglés, TM, o sea, todas las actualizaciones de las personas que sigues)

Todo esto, justo en una época de mi vida en la que ya ni siquiera reviso mi blog. Pero no celebren tanto, sé que cuando vuelva a Trujillo y otra vez sea el provinciano de siempre, regresaré a bloguear.

#SoFail

2 comentarios:

  1. Me gustó tu escrito y, sobre todo, que hayas encontrado lo que buscabas.

    Un abrazo.

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