miércoles, 23 de mayo de 2007

NACIMIENTO DEL CINE EN EL PERÚ

Aquiles Martín Cabrera Ludeña


www.fotolog.com/jawo_1


Para saber vivir, hay que experimentar, viajar, leer, alimentar tu alma con miles de cosas intensas todos lo días. Pero como uno es misio, y la plata no alcanza para viajar a todos los lugares que uno quiere, ni mucho menos para comprarte el libro original que tanto anhelas, existe otra forma de conocer culturas diferentes sin moverte de la comodidad de tu ciudad: El cine, el maravilloso cine que tanto nos da y del que tanto recibimos, la ventana por la que tenemos la oportunidad de conocer el mundo, de llenar nuestras mentes de cosas buenas y sobretodo, diferentes. Será por eso que los peruanos somos tan pobres e ignorantes, somos un reflejo de nuestro propio cine. Hay buenas películas, pero son pocas, hay buenos peruanos, pero son como bichos raros.

Sin embargo, pocos saben que el nacimiento del cine en el Perú sucedió solo dos años después de que hicieran su aparición en París los hermanos Lumiere con su mítico Cinematógrafo, ellos ni se imaginaron la revolución cultural e industrial que ocasionaría semejante invento. Fue George Meliés, prestidigitador y visionario, quién en seguida comprendería que una nueva forma de expresión artística había nacido. Intentó comprarla pero el dichoso aparato no estaba en venta.

En el Perú, el artefacto usado para proyectar las primeras imágenes en movimiento en esta parte del planeta sería el Vitascope, invento de Thomas Alva Edison, traído al país por los señores C.J. Vifquain y W.H. Alexander. El 2 de enero de 1897 fue la primera función pública de cine. Al mes siguiente la primera función cinematográfica (usando el cinematógrafo de los hermanos Lumière) se realizó en la Confitería Jardín Estrasburgo (hoy Club de la Unión), en Lima.

En 1908 nacería Hollywood en USA, en el Perú ese mismo año se crearon muchos establecimientos cinematográficos. Además se realizaron las proyecciones con acompañamiento de la música de un fonógrafo. Aparece en escena la Empresa de Teatros y Cinemas S.A., y construyen el Cinema Teatro. La gran cantidad de público que empezó a acudir al Cinema Teatro probó que existía un mercado importante para el cine. En 1911 se formó la Compañía Internacional Cinematográfica, construyeron su sala Excelsior de la, y ambas compañías competían en la proyección de películas extranjeras.

Más o menos hasta 1913, mientras que en Francia, Charles Pathé y León Gaumont se volvían millonarios por la creación de tan magnífica industria, el público peruano de imágenes en movimiento veía, por ejemplo, filmaciones de corridas de toros (de España y después de Perú) o vistas bélicas de la guerra hispanoamericana (EEUU y España en Cuba), como también tomas del nuestro país: paisajes, arquitectura y sociedad.

Los aristocráticos de la época, tan dignos ellos, preferían películas filmadas en paisajes urbanos extranjeros, reproducción de hechos históricos y sucesos diversos de la sociedad alta limeña. Los sectores populares, sin embargo, preferían filmaciones cómicas.

lunes, 30 de abril de 2007

Perfil - Entrevista a Daniel F


HABLANDO CON EL FEO
Escribe Aquiles Cabrera
Especial para la Revista Díatreinta
Editada por la Facultad de Ciencias de la Comunicación de la
Universidad Privada del Norte.
Trujillo Mayo 2007


"Si yo encuentro a una señora vendiendo
un disco mío versión bamba, y kon
esa plata le da de comer al hijo
que lleva en sus brazos,
yo soy muy feliz de ke mi música
le dé de comer a ese niño"


El líder de la banda Leusemia

Mi abuelo siempre se mantuvo ocupado resolviendo crucigramas y llenando pupiletras. Era un adicto a los entretenimientos bizantinos. Su hijo, mi padre, heredó sus costumbres y se dedicaba a cubrir las tardes de ocio -y las noches-, jugando con mi madre al Dominó, al Ludo o al Monopolio. Creo que yo he sido el resultado de esas adicciones al “matarrato” y me convertí en un terrible vicioso de los juegos de Vídeo: Ataris, Nintendos, Play Station, Game Boy... Los devoraba todos. No me mal entiendan, no era uno de esos que dejan sus zapatos o el DNI en los dispendios interactivos. Solo lo hacía para... para “matar el rato” y eso era todo. Total, no me gustaban las fiestas, los bailes, las modas y tampoco tenía hembrita alguna. Mi padre y mi abuelo decían “es preferible eso a que sea un pastelero o un maricón chupapinga”. A lo que mi madre agregaba “..o un rocanrolero desaliñado…”


Este es el comienzo del cuento “El Señor Leinad” escrito por Daniel F. (si leen Leinad al revés se darán cuenta de que ohhh, así es) Y no es la única aventura literaria de este cantante, también escribió “Los sumergidos pasos del amor, un breve reporte sobre el rock subterráneo limeño y el panorama de la música alterna" en la que participan artistas de la talla de David Novoa, Oscar Malca, Aldo Vela e Iván Ruiz. Comienza con un entretenido exordio de Daniel en el que asegura: "Sobre la Historia del Rock en nuestro medio se ha escrito muy poco". Para terminar firmando como “Daniel F, el ke esconde la piedra y tira la mano”. (Ambos escritos encontrables y bajables en la red).

¿Quién es este señor de 46 años con ese nombre tan común y esa enigmática F que lleva como suerte de apellido? Su nombre completo es Daniel Augusto Valdivia Fernández. Pero, nadie me ha podido explicar con seguridad el porqué de esa F. Algunos dicen que significa Feo, otros Fugitivo, casi nadie sabe que se apellida Fernández. Yo, ingenuamente, le pregunté si alguna vez había pensado que esa F podría llegar a significar Famoso, a lo que me respondió: “No, ni kagando, yo no soy ni medianamente popular. Tal vez solo dentro del circuito de rock local que es bastante pekeño, pero yo soy solo un tipo más ke sale por ahí a andar a la calle”.

Siempre vivió en la Unidad Vecinal de Mirones, por la Universidad San Marcos, luego se mudaría a Lince, cerca al Hotel Carusso, ahora vive en el barrio de Miraflores. Ha pasado por ser un punk, un subte con bastante dosis política, un trovador capaz de ser cursi sin dejar de masturbarse, hasta hacer un rock progresivo con notoria influencia de Pink Floyd.

Esta diversidad artística le permite tener admiradores de todas las edades y con gustos musicales bien distintos entre sí. Él reflexiona sobre ellos de la siguiente manera: “Por un lado me sorprende ke haya gente muy joven y gente muy madura acerkándose a lo ke nosotros hacemos. El público del siglo XXI es una bendición, es un público menos prejuicioso, ke no le hace ascos a las fusiones, es kapas de eskuchar trankilamente un rocanrol, punk, hardcore, metal, también salsa, y no se hace ningún problema con bailar perreo y esas cosas. Es mucho más libre. Antes, en los años 80 y principios de los 90, uno adoptaba una banda y la hacía suya, tan suya que no kería compartirla con nadie. Lo cual era una reverenda tontería, solamente era una música para la secta, eso me parece una estupidez. El público de ahora sí comparte, por ejemplo, estas comunas de fanátikos por Internet difunden a sus artistas favoritos.”.

Daniel formó Leusemia en 1983 con su hermano Kimba Vilis y Leo Scoria, de esta época él recuerda: “Fuimos una banda como cualkier otra ke trataba de salir adelante, pero nosotros hicimos las cosas un poco al revés de los demás. Había un buen grupo de bandas ke prefería el giro comercial, tocar lo que esté de moda, tratar de incluir siempre canciones que estén sonando en la radio. Pero había otro grupo de bandas que hacíamos todo lo contrario, simplemente dábamos rienda suelta a nuestra libertad creativa y hacíamos lo que más nos gustaba, en nuestro caso, hacíamos lo que nos salía porque éramos un trío de inexpertos que no tocaba absolutamente ningún instrumento. Y comenzamos a tocar y tocábamos un rockanrol bien básico, bien al estilo de los 50 o 60, lo menos complicado posible, cosa que se iría solucionando con el tiempo y poder ir haciendo música más desarrollada ”.

Sin embargo, la banda se distanció entre los años 1985 y 1995: “Estábamos viviendo una guerra civil, sufrimos esos regímenes con todos los problemas que eso conllevaba, estábamos en medio de todo eso hasta que se volvió a juntar Leusemia ¿no?, hasta ahora”.

Y fue con la presentación del disco “A la mierda lo demás” en un inolvidable concierto en “El Sargento Pimienta“ de Barranco con temas como “Asesino de la Ilusión” y “Al colegio no voy más”. Así quedó marcado el regreso definitivo de Leusemia y consolida al grupo como un hito musical sin semejantes. Kimba Villis sale de la batería, lo reemplaza Adrian Arguedas y en el bajo entra Lucho Sanguinetti quien da un despegue magistral a la banda.

Solo a finales del 2003 hubo una crisis de paranoia mediática debido a que le detectaron VIH a Lucho, la pelea entre Sanguinetti y Daniel se debió más a una confusión que los medios se encargaron de manosear y deformar. Ahora siguen siendo buenos amigos.

Actualmente Daniel realiza sus trabajos musicales en paralelo con Leusemia y como solista, al estilo de su héroe Rod Stewart, según dice: “mi referente musical más desquiciado”.
Regresando a la pregunta del comienzo, ¿quién es Daniel? Me interesa hurgar más en su entorno familiar. ¿Se pueden imaginar a este rebelde comprándo un regalo para su vieja en el día de las madres? Él mismo me aseguró: “La relación con toda mi familia ha sido muy buena, abuelos, padres, hermanos, tíos, ha sido una familia muy bacán, muy unida y con muy buena onda”.

Muchos piensan que él es más bien frío y parco al hablar, poco dado a emocionarse y entrar en confianza con desconocidos, lo que puedo asegurar es que no se lanza flores para nada, si le buscas un halago te manda de la forma más educada posible a que se lo pidas al público. Te habla de tú a tú, sin tapujos ni reparos en decir alguna lisura o tratarte como un brother, se ríe y se divierte conversando como un niño, sin embargo, cuando recuerda su infancia, su voz se llena de un aura nostálgica llena de romanticismo: “Vivía mis cuentos, mis imaginaciones, leía muchos libros de historia, después comencé a leer tratados sobre músika, teoría musikal, cómo es en realidad la vida de los músicos, muy lejos de todo eso ke se lee en las revistas, allí te cuentan puras maravillas, pero de pronto tú ves al artista ke realmente sufre y pasa hambre, no sé, ese tipo de historias me empezaron a apasionar. Casi toda mi lectura desde entonces está relacionada al arte: pintores, poetas, músicos. Todos esos artistas malditos, yo alucinaba mucho con eso, con las bandas ke solo hicieron un disco o los cantantes ke solo hicieron dos canciones, eran historias, entre tristes, dramáticas, oscuras y bizarras, pero bien alucinantes”.

En ese momento le pregunté si él mismo se sentía un artista maldito, a lo que me contestó: “Un maldito artista de repente”.

¿Y cuándo aprendió ese niño creativo y lector a tocar la guitarra?
“En eso estoy en pañales todavía, yo toko guitarra como kien juega un partido de fútbol sin ser futbolista. Yo toko guitarra porke no hay otro ke toke la guitarra por ahí. Aparte ke la guitarra es un instrumento ke a mí me disgusta, no me atrae mucho, mis héroes no son guitarristas sino compositores. Yo admiro mucho a Serrat, a Ubiergo, me encanta Joaquín Sabina, es un tipo muy hábil con las palabras, me parece un compositor increíble. Sin embargo, toko una canción de Silvio Rodríguez ke es imposible de tocar como la toka él porke ese webón es de otro planeta, pe. Yo la adapto a mi poca sapiencia, o sea, agarro mis 3 ó 4 acordes ke sé y les doy la vuelta y nada más, para tocar esas kanciones bien, habría ke ser un gran maestro como Silvio”.

O sea, se podría decir que estafas a la gente entonces, no sabes ni tocar la guitarra.
“Ja, ja, ja, ¡Sí, pe! ja, ja, ja, ¡Payaso!”


En Trujillo nos cautivó con más de 4 horas llenas de su música y sus ocurrencias.

jueves, 18 de enero de 2007

IN THE NAME OF THE FATHER

IN THE NAME OF MY FATHER
Trujillo, Perú, Noviembre del 2006

Hay tres fotos colgadas en la pared de su oficina. La primera y la más grande en realidad es un retrato de su madre dibujado a carboncillo. Su madre, doña Edelmira Cruz Rodríguez, fue una mujer de carácter fuerte, educadora por vocación; él fue su primer hijo. Ella estaría destinada a tener solo dos y los dos varones y de diferentes padres; parece que esta pequeña diferencia marcó a los hermanos hasta el día de hoy. Su madre murió hace seis años, el 2 de marzo del 2000, a los 82 años de edad, sin embargo, la mujer del retrato debe tener unos 40, los suficientes como para llevar en el entrecejo el paso definido del tiempo y la firmeza de un carácter a prueba de humillaciones y sinsabores. Su mirada es penetrante y a la vez cautivadora, y sus finos labios cerrados callan historias y tristezas que ya nadie podrá escuchar, puesto que se las llevó con ella hasta la tumba.

Pasemos a la siguiente imagen, en esta él aparece abrazando a su padre con la mano derecha. Los dos están de terno, el de su padre es oscuro y el de él es gris. Este hombre del traje gris lleva bigotes, esos bigotes negros espesos que lo acompañaron por más de veinte años, esos bigotes que se dejó crecer a los veintitantos para poder obtener su primer trabajo en Lima como profesor de matemáticas en el colegio San Julián de Barranco y que no fueron rasurados sino hasta el primero de enero del año 2000. En esta foto él abraza a su padre que acababa de ser condecorado como Doctor Honoris Causa por su trayectoria profesional en el Salón Consistorial de la Universidad Nacional de Trujillo. Él se ve orgulloso de poder acompañar a su padre, Don Anaximandro Cabrera León, maestro distinguido y prestigioso, catedrático de la UNT, Director de la Escuela Normal Superior Indoamérica, y dueño-director de la primera Academia Pre Universitaria de Trujillo, la Cabrera, desaparecida hace ya más de treinta años. Su expresión en la foto recuerda a Borges, pareciera que sus ojos buscan el lente de la cámara pero solo ven el infinito, su porte es más bien de sabiduría y descanso, muy diferente al de su hijo, lleno de vitalidad y orgullo. Otro contraste interesante es el cabello totalmente blanco del padre y el cabello negro azabache del hijo.

Él es el único hijo que tuvo con Doña Edelmira, mujer que no fue nunca su esposa; él es el único hijo que este gran hombre tuvo fuera del matrimonio, matrimonio del que nacieron nueve vástagos; y, por último, él fue el único hijo que lo acompañó desinteresadamente los últimos años de su vida hasta el día de su muerte, (momento supremo en la vida de todo hombre sabio), el hijo que estaba ahí con su familia, viendo cómo se extinguían para siempre las brillantes ideas de su padre, cuando hacía nomás seis meses que presenció el lamentable fallecimiento de su madre. Don Anax murió también hace seis años, en setiembre del 2000, a los 83 años. Un corazón romántico podría pensar que Don Anax nunca olvidó aquel amor fugaz pero intenso con Doña Edelmira, mujer a la que decidió unirse nuevamente más allá de la vida. Ya lo dijo Quevedo: “polvo serán, mas polvo enamorado”

En la tercera foto nuestro hombre abraza a su mujer con la mano izquierda, esta vez el terno es marrón, esta foto fue tomada precisamente en el año 2000, uno puede darse cuenta de ello porque él aparece ahora sin bigote, pero con su cabello aún negro, (las canas vendrían solo unas semanas después). La foto fue tomada el domingo 13 de febrero, día de su cumpleaños número 49, ellos están en el living de un hotel pituco de Miraflores, unas horas después de la fiesta por sus Bodas de Plata, su aspecto es de felicidad y satisfacción. Ella usa vestido de seda, luce sus cabellos rubios ondulados sueltos aún espléndidos en aquel aciago año; una cosa más: sus ojos verdes no miran a la cámara. Ella es la señora Azucena Ludeña Vásquez, esposa de nuestro personaje desde el 14 de febrero de 1975 hasta la actualidad.

Es curioso pensar que ella nació el mismo año que su esposo, también es profesora, también nació fuera de un matrimonio, también es hija única de sus padres, también su madre tuvo solamente dos hijas con diferentes hombres, (en este caso ella es la menor), y por último, tuvo ocho hermanos por parte de su padre. La diferencia es que Azucena quedó huérfana de madre a los 12 y vivió su adolescencia sola con su hermana en un departamento de Palermo y después en una pensión en la calle Bolívar. Actualmente ella es madre de cuatro hijos: el mayor de 30 años, el segundo de 24, yo de 21 y el menor de 15 nada más. Todos hombres, todos ellos sanos, inteligentes, arrogantes y muy diferentes físicamente uno del otro.

Su esposo es nuestro padre, él nació en el hospital Belén de Trujillo, estudió su primaria en la escuela 255 de Salpo y en la escuela de varones de Otuzco, lugares donde su mamá trabajaba como profesora. La secundaria la estudió en Trujillo, comenzó en la Gran Unidad Escolar José Faustino Sánchez Carrión para después pasar al Colegio Militar Gran Mariscal Ramón Castilla, su pequeña estatura impidió que continuara sus estudios militares en la escuela de oficiales de Chorrillos. Así fue que decidió estudiar pedagogía como sus padres, a los 21 años ya vivía en Lima, donde siguió estudiando para especializarse mientras trabajaba, a los 24 se casó con su enamorada después de varios años de noviazgo.
En Lima él llegaría a ser un alto funcionario del Ministerio de Educación, y posteriormente se jubilaría trabajando en la Dirección Departamental de Educación con la que llegaría a conocer varios países de Sudamérica como representante de la delegación peruana. De la ciudad de Lima regresó a vivir a Trujillo definitivamente hace más o menos seis años. Actualmente es director de un pequeño pero prestigioso colegio de El Porvenir, es un hombre al que ni la tristeza ni las canas pueden quitarle esa vitalidad extraordinaria, un hombre cuya única religión es el trabajo, cuya única ideología política es hacer lo que sabe hacer: trabajar por el bienestar de su familia. (Aunque tomar un par de chelas de vez en cuando con los amigos desestresa)
Su nombre es Víctor Anaximandro Cabrera Cruz y nació el año 51 del siglo pasado.

domingo, 14 de enero de 2007

Preguntas sobre Ética


«Sólo disponemos de cuatro principios de la moral:
1) El filosófico: haz el bien por el bien mismo, por respeto a la ley.
2) El religioso: hazlo porque es la voluntad de Dios, por amor a Dios.
3) El humano: hazlo porque tu bienestar lo requiere, por amor propio.
4) El político: Hazlo porque lo requiere la prosperidad de la sociedad de la
que formas parte, por amor a la sociedad y por consideración a ti»
(Lichtenberg, Aforismos).
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1. ¿Por qué, si la moral no fuera universal, no existiría?

Entiendo que la moral es el conjunto de comportamientos y normas cuyo propósito es tener validez en todo el género humano; es decir, todo acto moral per se tiene que ser universal, general para todo tipo de ser humano. Pensar en buscar lo contrario es, sencillamente, como pedirle peras al olmo o como pedirle pues a un perro que aprenda a maullar. La moral nace justamente de la búsqueda del hombre por un conjunto de normas aplicables para todo el género humano en su totalidad, normas universales, si deseas. Sabemos muy bien que al acomplejado ser humano siempre se le ha hecho un poco difícil creer que todo el universo no ha sido creado exclusivamente para él, pero bueno, ya la academia ha registrado la palabra universal como un adjetivo que comprende o es común a todos en su especie, “que pertenece o se extiende a todo el mundo, a todos los países, a todos los tiempos”, para ser exactos.

Todos los actos morales son pues universales (humanamente hablando), aplicables para todo tipo de ser humano, cualquier acto, trance o suceso que busque un propósito personal o que atente contra la integridad de otra persona es pues antimoral o amoral.



¿Cuál es el criterio, entonces, que nos permite decidir si una regla de conducta es un deber moral o no?

Cuando esta regla de conducta sea necesaria y se pueda aplicar a todo ser humano en general. Este principio práctico es calificado por Kant como Imperativo Categórico, es el que expresa un deber absolutamente incondicional, sin presuponer ningún querer; cuando no se cumple con este criterio entonces no es moral, puede ser solamente amoral o inmoral. Amoral significa que es indiferente a lo que dicta la moral e inmoral, quiere decir que va en contra de la moral. Buscar el beneficio propio, dependiendo del caso, puede resultar amoral o inmoral, siempre que no sea a través de una práctica moral.


2. ¿Por qué no se puede fundamentar la moral en la búsqueda de la felicidad?

Porque el hombre, en realidad, no sabe qué es lo que necesita para ser feliz. Es decir, si yo le doy a un perro un trozo de carne, ese perro va a ser feliz, (y ese trozo de carne haría universalmente feliz a cualquier perro) no me imagino a ningún perro con tendencias vegetarianas o pensando en la cantidad de calorías o grasas que pueda tener ese trozo de carne, o incluso quejándose por la falta de cocción o por no tener la medida exacta de sal o, por último, argumentando que prefiere comer chocolates o chizitos.

El hombre condiciona su felicidad a muchos factores amorales e inmorales, todos estos fugaces, en muchos casos, cambiantes, para ser cercanos. A pesar de lo que nos haya dicho Kant en el pasado, no creo que la ética y la búsqueda de la felicidad no tengan nada que ver una con la otra, me parece que el hombre cuando deje de condicionar su felicidad a tantos caprichos, prejuicios, costumbres superfluas, quereres, tendencias de la moda, estereotipos ridículos y tantos otros obstáculos innecesarios, entonces sí, la práctica de la Ética se va a basar en una búsqueda de la felicidad, (Felicidad universal o colectiva si la quieres llamar de algún modo). Además, desde la época de Kant hasta nuestros días hemos tenido ya algunos años para poder reflexionar sobre este asunto. Pero por ahora soy conciente de que no, no se puede fundamentar la moral en la búsqueda de la felicidad, y si tendría que dar un porqué mucho más sincero y afín a mi léxico cotidiano, sería simplemente: “Porque somos idiotas”.


¿Qué significa el hecho de que “la ley moral nos dice lo que debemos hacer sin decirnos cómo debemos vivir”?

Más allá de toda regla, norma o protocolo, el hombre es libre, libre para hacer lo que se le dé la gana; o sea, no somos libres de elegir lo que nos pasa (Haber nacido en tal o cual lugar, por ejemplo) sino libres para responder a lo que nos pasa de tal o cual modo (obedecer o rebelarnos, ser sensatos o imprudentes, vengativos o resignados, vestirnos a la moda o no, etc.).

La ley moral nos dice lo que debemos hacer, pero no puede decirnos nada más, sería ridículo; es decir, la ley moral expresa una obligación incondicional, con la cual yo debo (y todos debemos) cumplir, nos guste o no. Pero esto no significa, felizmente, que todos cumplamos con la ley moral. La forma en que cada ser humano decide vivir su vida depende mucho de factores socioculturales, demográficos, sincrónicos y del carácter personal del individuo.

No sé si es que ya se ha hecho tarde, si será porque vengo de leer Ética para Amador o porque ya son las 2 de la mañana, pero sin ánimos de parecer un idealista, desearía verdaderamente que esta ley moral inexorable deje de preocuparse tanto en el deber del ser humano y se decida de una vez por todas a hacer algunas enmiendas en favor de la libertad, la sensibilidad, la felicidad y el placer, para que así, pues, esta ley moral pueda convertirse realmente en un imperativo categórico no sólo aplicable universalmente a todo ser humano, sino aplicado por todos y cada uno de nosotros.


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Aquiles Martín Cabrera Ludeña
Facultad de Ciencias de la Comunicación


Inmanuel Kant, nació en 1724 en la ciudad de Königsberg, al este de Prusia. Era hijo de un guarnicionero. Vivió casi toda su vida en su ciudad natal donde murió a los 80 años. Venía de un hogar severamente cristiano. Muy importante para toda su filosofía fue también su propia religiosidad. Él era protestante. Para él, como para Berkeley, era importante salvar la base de la fe cristiana. Desde la Reforma un rasgo característico del cristianismo protestante es que se ha basado en la fe. Desde la Edad Media la Iglesia católica ha tenido más confianza en que la razón pueda servir de apoyo a la fe.

jueves, 11 de enero de 2007

La homosexualidad


La homosexualidad es antinatural porque contradice al orden natural de las cosas. Sin embargo, yo pregunto ¿qué características en el ser humano, en general, son naturales aparte de defecar y follar? Alimentamos nuestra mente de basura, el cuerpo también de basura y nuestro mundo, por último, también de basura. El ser humano es antinatural por naturaleza.

La homosexualidad es una característica del hombre desde el comienzo mismo de las civilizaciones humanas. ¿Acaso podemos negar que ya era practicada en las culturas egipcia, griega, judía y árabe? No entiendo para qué seguir negando que la homosexualidad es totalmente humana, no una desviación, sino un rasgo que nos caracteriza.

Manuel Puig, escritor argentino, aseguraba que la homosexualidad no existe, es sólo una proyección de la mente reaccionaria. En una entrevista dijo: “Sería necesario entender que el sexo no tiene peso moral. El sexo es como comer, beber, dormir, forma parte de la vida vegetativa (…) La idea de dar un peso moral al sexo es un crimen cometido hace muchos siglos, se dice que fue patriarca el que concibió esta monstruosidad para controlar a las mujeres”.

Joaquín Sabina, cantautor español, en una entrevista para la revista Rolling Stones con Carlo Boyero, al mencionar a uno de sus amigos que recuerda con más nostalgia, decía: “Se llamaba Pablo Del Águila y yo no sería cantante ni hubiera escrito una palabra de poesía si no le hubiera conocido. Era un tipo guapísimo, homosexual, apabullante, que me descubrió a César Vallejo y me regaló los poemas de Neruda. En fin, todo. Él era el que brillaba en los pasillos de la facultad y me bendijo, me eligió como amigo. Fue maravilloso. Dos años después se suicidó dejando un libro de poemas hermosísimo”.

Yo, ingenuamente, me sorprendí al buscar información en Internet y encontrar, por ejemplo, que en Arabia Saudí uno puede ser condenado a 2 600 latigazos por mantener relaciones homosexuales, o que en Brasil se puede ser acosado y amenazado de muerte por defender los derechos humanos de los homosexuales. Francamente me parece lamentable. Pienso que la gente debería volcar sus ímpetus despectivos hacia otras conductas del hombre verdaderamente denigrantes. En una conversación para Etiqueta Negra, Bryce y Sabina sostenían lo siguiente:

BRYCE: Lamentablemente, en América Latina los hombres son en un alto porcentaje maricones, no se atreven a leer novelas.
SABINA: Cuando dices maricones, ¿quieres decir machistas de mierda?
BRYCE: Machistas de mierda, por supuesto. No estoy agrediendo a nadie. Quiero decir machistas de mierda, hijos de puta.

Deberíamos dejar que los homosexuales vivan con tranquilidad, pero las costumbres sociales y las ideologías religiosas son factores trascendentales que han ido encuadrando nuestros cerebros desde que nacemos; sin embargo, tenemos la historia y los libros que nos abren el entendimiento, elevan nuestras miradas y refinan la opinión que tenemos del mundo, de este mundo por el que han pasado homosexuales excepcionales, grandes guerreros y conquistadores, maestros de la pintura, la literatura, la ciencia, la poesía, la música y el cine, seres humanos cuya única diferencia es el intelecto elevado y la fuerza para luchar toda su vida contra un mundo que, todavía, parece no entender.

Yo no tengo huevos para ser homosexual.