martes, 10 de febrero de 2009

"El rebelde no se ha muerto"

Entrevista a Víctor Delfín

Artista gráfico, escultor, pintor, joyero, cuentista inédito, entre muchos oficios más.


“El artista tiene que ser generoso, todo este trabajo es un juego, no hay nada que esconder acá, en el arte no hay competencia, si un artista no es generoso, entonces es un miserable”


Gracias a Ivanova Carbajal que me acompañó desinteresadamente e hizo casi todas las preguntas porque yo de pintura sé tanto como de fútbol o de energía termonuclear.

Sin lugar a dudas, Víctor Delfín es uno de los artistas plásticos más dotados de nuestro país. Conocido, admirado y querido, por más que no expone en la capital desde hace ya cuatro décadas. A sus ochenta años lo encontramos más activo que nunca en su hermosa casa-taller-museo de Barranco. “Los años pasan pues, pero los artistas los sabemos disimular.”


Esta dilatada entrevista tuvo lugar hace ya dos años y dos días. Antes, en este blog tenía la entrevista publicada a medias, siempre sin acabar, sin terminarla de editar nunca de puro haragán que soy. Nunca a la altura que en verdad se merece este artista. Espero ahora cambiar eso.


Recuerdo su pequeña sonrisa, sus escasos cabellos sueltos, su shortcito azul. Si no fuera por sus cabellos canos y las arrugas que surcan su rostro cualquiera diría que parece un simple muchachito jugando a pintar unos caballos.


Nos abrió generosamente las puertas de su domicilio con vista a las hermosas y dolorosas playas barranquinas. Tuvimos suerte. “Buenas, somos un par de estudiantes de periodismo, hemos venido desde Trujillo, queremos saber si podemos hablar con Víctor Delfín”. Luego de una larga espera. “Vengan mañana, los estará esperando.


Su ama de llaves (¿o era tal vez su hija?) nos advirtió: “Él es un hombre muy ocupado, por favor, sean breves con sus preguntas”. Sin embargo, nosotros encontramos un Víctor Delfín diligente, laborioso, dinámico, generoso y conversador. Dialogamos durante más de dos horas.


“Yo converso con todo el que viene acá, siempre pregunto de todo y me gusta leer mucho para mantenerme vivo, porque quiero estar bien vivo, no quiero morirme de ninguna manera, tan rico que es vivir.”


No lo dudamos maestro, no por nada sus cuadros están cotizados en un precio base de mil dólares. “Después de mucho trajinar, pues” nos declara. Y ese trajín ha paseado la obra del artista piurano por Bogotá, Caracas, Quito, República Dominicana, California, Nueva York, Washington, Bélgica, Zaragoza, Roma, Piura, Sullana y Trujillo.



REC


¿Qué le parece Trujillo como ciudad?


Trujillo es magnífico, es una ciudad linda, En el muelle de Huanchaco hay un par de pescados míos desde hace más de treinta años. Por suerte que se mantienen porque frente al mar es bien difícil.


El hierro no es tan fuerte como se supone, la brisa marina lo consume muy rápido, acá (en Barranco, frente al mar) tengo más piezas de concreto, otras son de bronce, ahora generalmente hago más cosas de bronce, el hierro se deshace.


Trujillo es maravilloso, me hubiera gustado vivir allí, pero lamentablemente no se puede vivir en tantas partes.


¿Ha escuchado hablar de la feria del Libro de Trujillo? ¿Qué le ha parecido su tercera edición?


Bueno, son los mismos libros, los mismos personajes. Ya estoy harto, no me interesa ni escuchar a Bryce que dice hoy una cosa y mañana otra y todo el mundo lo celebra. No es serio pues, aquí necesitamos un Günter Grass. Cuando venga él o Saramago, ahí sí, como sea me voy a escucharlo porque dicen cosas claras.


Son pues como Chomsky, les gusta cuestionar la realidad sin tapujos. Se equivocan a veces, pero no es con mala intención, con mala fe, con demagogia, ¿no? y uno lo que quiere es la verdad aunque duela.


Nada de mentiritas, sonseritas, toditos aquí son como una plantita, a excepción de Vargas Llosa, que se equivoca mucho pero también es claro, ¿no? Él es más serio.


¿Qué le parece la labor de Gerardo Chávez en Trujillo?


El museo de Gerardo Chávez me parece una muy buena idea, me parece que él es un pionero del descentralismo cultural. Hay que ser objetivos. Él creó la primera bienal de Trujillo, fuera de la ciudad de Lima, y me parece que es una idea muy importante, muy moderna.


Ninguna bienal del mundo se hace en ninguna capital. Eso de la bienal de acá de Lima es un disparate, porque el sentido de las bienales es descentralizar la cultura y llevarla precisamente a lugares donde se quiere crear otro foco de cultura.


La bienal de Sao Paulo no está ni en Brasilia ni en Río, está en Sao Paulo, una ciudad industrial y ya tiene cerca de 70 u 80 años de existencia. Yo he participado allá, y crea un foco de interés para la gente, y además la comunidad tiene la posibilidad de beneficiarse porque llegan también intereses económicos.


En Colombia se realiza en Medellín no en Bogotá, y la de Venecia no es en Roma pues, es en Venecia. La bienal de Ecuador no está en Quito ni en Guayaquil que son ciudades centralistas, en una hay mucho dinero y en otra está la administración del país, está hecha en Cuenca en un lugar parecido a Ayacucho.


¿Cuál es el propósito de la gente que piensa en estos eventos?


Llevar y hacer interesante una ciudad que por algunas razones está muerta, teniendo un potencial turístico importante o un potencial ecológico. Aquí la bienal debería de ser en Trujillo, eso está bien, perfecto, pero debería haber también una bienal en la Selva para que la gente vaya allí.


En el Cuzco no, porque el Cuzco tiene mucho qué ofrecer, no es el lugar adecuado, está súper promocionado Machu Picchu, todo eso.


Donde precisamente no hay una promoción es donde se necesita que la gente tenga una actividad, como hacen los americanos. Ellos son prácticos, los homosexuales tienen su sitio: San Francisco, los negros tienen su sitio: Harlem, los que se quieren casar en la mañana y divorciarse en la tarde tienen Las Vegas.


Crean espacios donde entre dinero porque no hay otra actividad que ya la tienen copada en Nueva York, Nueva Orleáns, de modo que está bien hecho, ¿no?


Yo conozco todos esos sitios, Hollywood no está en Nueva York ni en San Francisco está en una parte pelada de la costa, que era un pueblito donde se empezaron a rodar las películas.


¿Por qué no lo hicieron en Nueva York? Porque precisamente allí pagaban menos impuestos, tenían más facilidades para desarrollar su negocio, y perfecto, porque ha creado todo un movimiento comercial y económico.


Eso es manejar un país, aquí en Perú hay grandes espacios muertos, donde no hacen nada, todo se centra en Lima, todo en Lima, y eso es archipeligroso para la cultura, por eso yo no expongo en Lima hace como 40 años.


¿Y el interior del país? ¿Suele usted viajar a las provincias?


Se lo digo con toda claridad, a mí me invitan mucho a Talara, a veces voy hasta por mi cuenta. También me invitan a Piura donde no hay nada y es donde yo he nacido, donde yo he empezado, y me invitan a Chimbote, a esos sitios voy.


En Lima, si me invitan a exponer en una de sus mejores galerías, no voy. No me interesa llevar mis cosas, darme ese trabajo para que lo vean los mismos personajes. No, que no jodan, pues.


Si quieren oírme, deben venir. Pero una invitación a Trujillo, a Cuzco o a Arequipa, yo voy, y voy corriendo porque me encanta conversar con los muchachos. Pero nada de oficialismos ni de quedar bien con nadie, no me interesa.


Yo me voy por razones personales a Trujillo, a Ayacucho, a Puerto Maldonado y lo que me gusta es ir a las escuelas de Bellas Artes, eso me encanta y ahora todo es más fácil porque en un par de discos se puede llevar de todo.


¿En cuántas partes del mundo ha vivido o ha expuesto usted su obra?


Me hubiera gustado conocer todo el mundo pero llegué solamente a Europa. La única ciudad en la que realmente he expuesto ha sido Zaragoza, para una bienal que me invitaron y luego en Roma he expuesto tres veces en una galería.


En Madrid he vivido pero no he expuesto. Luego, en Nueva York, allí he vivido por más tiempo que en ninguna otra parte, incluso había una galería que la gente decía que era mía porque me exhibieron durante quince años seguidos.


Nueva York tiene el encanto de que un día sábado, como hoy, desde las 9 de la mañana uno puede salir a caminar y ver galerías todo el día, como un deporte. Hay para ver mucho en Nueva York. Yo he vivido allí por lo menos 15 años yendo y viniendo.


¿Nunca se pudo separar del Perú?


Es que al final, uno tiene que regresar al lugar de sus orígenes, Gerardo Chávez está regresando, Revilla ya se quedó, los que no vienen, no les faltan ganas, porque la tierra jala, pues, atrae.


En cualquier parte eres un extranjero, por eso yo no me explico por qué la gente cree que cuando viaja a otra parte va a encontrar algo fuera de lo común.


No encuentran nada extraordinario más allá de un poco de dinero si tienen suerte, pero pierden muchas cosas, pierden mucho, pierden contactos con los parientes, amistades, pierden sus propias costumbres, se desarraigan a la larga, ¿no?


En verdad, es terrible porque nunca se incorporan a la otra cultura aunque estén veinte o treinta años, porque las otras culturas tienen miles de años.


Una persona equis no se puede amoldar a otra cultura porque el tiempo no le da, habría que vivir 100 años y vivir 100 años allí, yéndose a instalar. Siempre eres un extranjero.


¿Se considera usted un desarraigado?


No, en lo absoluto, porque yo nunca me he desarraigado de mi pueblo, al contrario, me quedaba en Nueva York 15 ó 20 días nomás y siempre volvía, iba y venía.


Desde que tenía 20 años siempre me hablaban de ir a Europa y esas cosas, pero nunca me interesó. He ido ya porque la gente me invita a hacer una exposición y no voy a perder la oportunidad; o algún de repente se me presenta algún trabajo en Ecuador, Manhattan o en Bruselas, voy, pero quedarme por más tiempo me es muy difícil.


Usted siempre ha criticado el pésimo manejo de la Política Cultural en el Perú ¿Qué ha hecho usted para contrarrestar estas dificultades?


En el Perú definitivamente no hay un buen manejo de la Política Cultural, la política cultural tiene que tener un calendario, una agenda para desarrollar, no es que yo voy a hacer mi museo aquí en Barranco, como me tentaron los del Instituto. No tenían dinero, engañaron a los miembros del Instituto y se desacreditan pues.


Curiosamente, cuando se habla mucho de moral, es porque no hay moral, cuando se habla mucho de transparencia es porque no hay transparencia, cuando se habla mucho de austeridad es que no hay austeridad, es una palabra nomás.


Cuando se habla mucho de democracia es que no hay democracia, eso es típico, cuando se habla mucho de una cosa. Cuando algo existe, existe pues, no necesita estarse pregonando.


Cuando yo iba a París le decía a Gerardo (Chávez) que es un gran amigo mío desde hace muchos años: mi casa no se va a vender. Primero pensamos en hacer una fundación con él, pero no se puede aquí hacer eso, suponiendo que no funcione bien, el Estado se apropia, y el Estado después lo convierte en una oficina de la DINCOTE o de cualquier disparate y se queda con las obras.


Entonces, mejor es crear una Asociación con un patronato donde intervenga la sociedad civil, pero no el Estado, el Estado no debe intervenir; los familiares deben de tener una ingerencia hasta de aquí a 100 años, o sea que mis hijos y los nietos de Gerardo, tengan posibilidades de proteger la obra. Porque una fundación no sirve en el Perú, no funciona.


En este caso nosotros hemos hecho una asociación donde participan mis hijos. Todo es de todos pero nadie puede llevarse nada. He sido bien claro en eso, esto es de todos, y hay una cantidad de piezas que sí se pueden vender para fines de que la casa tenga su limpieza, su mantenimiento y hay piezas que no se pueden vender porque son parte de la colección permanente de la casa.


Y hay, además, algunas obras de arte que yo he comprado de otros autores, yo tengo cosas de Guayasamín, de Henry Miller, de la mujer de Neruda, cosas bien raras tengo, Henry Miller era acuarelista pues, me conseguí una tela suya en Nueva York.


Recuerdo que cuando yo era un chiquillo y venía a volar cometa por acá, esta casa estaba invariablemente cerrada. Siempre sentí un gran misterio porque no sabía nada concreto de usted. Siendo vecino. Desde el mirador mis papás me señalaban unas rejas y una pared de ladrillos y me decían mira, allí vive Víctor Delfín. ¿A qué se debía este aparente alejamiento de la sociedad?


Yo tengo una hija esquizofrénica y teníamos cuidado con que le pase algo, entonces pusimos una reja pero los esquizofrénicos no creen en nada. Ella está en tratamiento permanente, tuve que hacer un muro allí.


Hay muchísimos grados de esquizofrenia, yo mismo soy un esquizofrénico en potencia, jajaja Para la esquizofrenia no hay curación, todo eso es literatura. Es que es un problema de química en la sangre, qué no habré hecho yo para saber la verdad, he consultado con los expertos más importantes del mundo porque mi hija era la que tenía el problema.


Justo ayer estuve leyendo una obra precisamente de Henry Miller, cuenta que conoce a un gran escritor que es analista y le dice que lo más claro que se puede saber con respecto a este problema de la esquizofrenia es que no hay cura en absoluto, que el único que se puede mejorar si se quiere mejorar es uno mismo, porque la esencia de su drama es interior y profundizar en el alma de una persona es muy difícil.


Ellos hoy día te dicen una cosa y mañana otra, porque el gran temor del esquizofrénico es precisamente que se descubra su verdad interior, tiene que ser él mismo el que la pelee. El analista este recomienda un consejo, una conversa, pero dice que nadie es capaz de ayudar, los siquiatras se quedan allí sin chamba, no sirven para nada.


¿No hay ningún avance médico concreto?


La medicina no ha llegado a encontrar pues la química esa, ya te consiguieron las lágrimas artificiales que yo las uso, porque esas son exactamente iguales a las lágrimas que uno segrega, se te cansa la vista, te echas tus gotas y es como si estuvieras recibiendo un refresco, un vaso de agua para los ojos, ya eso lo tenemos.


Acaban de descubrir una sustancia muy parecida a la saliva, cuando tengas una herida, échate saliva como los animalitos y vas a ver que tú mismo te sanas, porque la naturaleza provee, y esto lo han descubierto ya de tal forma que la están procesando para venderla, o sea, tienes una herida, nada de mercurio ni esas vainas, vas, te compras tu saliva y te la echas.


Claro que no todo lo que es natural te cura, se trata de volver a las cosas naturales en las que se puede tener un grado de confianza, tampoco no es verdad que la hierba te cura todo, una parte nomás, el resto déjalo a la ciencia.


Entonces, volviendo a la esquizofrenia, no hay cura. Mira, en cualquier parte del organismo humano se han intentado y se han logrado cosas, el corazón por ejemplo, le pones un marcapaso y se acabó, puedes vivir 100 años.


Se puede tomar sus tragos, hacer el amor, no pasa nada, porque lo que le ha pasado al corazón no es al corazón, sino a las venas que se obstruyen como una cañería. Con este aparato ya se acabó el problema, enfermos del corazón ya no existirán.


Pero hay lugares como el cerebro por ejemplo, que es lo más difícil, yo he conversado con médicos, pues. Yo converso con todo el que viene acá, siempre pregunto acerca de esos problemas.


El ser humano siempre será, sin lugar a dudas, el misterio más grande de la humanidad.


Yo creo que el ser humano es todo pues, y allí está también una de las grandes verdades –volviendo a la esquizofrenia– no somos uno, somos varios. El ser humano no es una sola cosa, es un montón de cosas, puede ser pintor, escritor, lo que quieras.


Lo importante es que te intereses por todo, por ejemplo, la jardinería, todos esos árboles que ves allí los he sembrado yo, todo lo he hecho verde porque era un desierto, toda esta casa es diseñada por mí, no ha habido arquitectos, fue construida por mí.


Hace unos minutos han estado aquí un par de norteamericanos jóvenes que me dicen ¿y cómo hace para que no se le caiga esto que se ve tan sólido? Soy constructor pues, he sido albañil desde muchacho.


Me he metido en todo, imprenta, joyería, desde cómo se pesca una anchoveta hasta cómo se construye una choza, una casa. En la selva construí una casa sin ayuda de nadie.


Usted ha trabajado prácticamente sobre cualquier material, ya sea hierro, cobre, concreto, madera, plástico, ¿siente que quizá haya algo que le falte hacer?


Uno puede hacer mil cosas, escribo, tengo una cantidad de cuentos, me instan a que los publique. Y no veo ninguna diferencia entre el artesano, escritor, escultor, el grabador, toda esa tontería de ahora.


Yo cuento siempre una historia y esto me gusta que se lo metan en la cabeza todas las personas con las que converso: A Leonardo Da Vinci, el famoso genio del renacimiento, cuando andaba buscando chamba se iba donde un señor feudal y le decía: ¿qué quiere que le haga?, ¿un castillo?, ¿un puente?, ¿un arma para traer abajo el puente y el castillo?, ¿un escape ecuestre?, ¿el retrato de su dama?, ¿una joya? Y por último me he enterado de que cocinaba delicioso, o sea, era todo, ese era un hombre del renacimiento.


Pero la cosa no era tan muelle como la pintan ahora, y a él lo andaban botando de un lugar a otro porque era temperamental. Rembrandt tenía que ir vendiendo en un burro cuadros de artistas mediocres para ganarse unos cobres. El gran Rembrandt, en un burro metía cuadritos para irlos a vender para tener el sustento, el maravilloso Rembrandt. Así que pensemos que la cosa no era tan fácil.


Lo mismo que Leonardo fue Picasso que es otro tipo casi renacentista, hacía grabados, esculturas, pintura, escenografía, escribía un drama de teatro. Si para eso hemos vivido, no hay que hacer tanta alharaca, ¿tú qué haces con tu tiempo? ¿irte a Asia? A mí me parece una cojudez pasarse un día en la playa sin hacer nada, francamente, nunca lo he hecho.


Me acuerdo que de muchacho cuando era viernes en la escuela de bellas artes todos andaban prestándose plata, corbatas o camisas para ir a una fiesta, y me preguntaban ¿y tú qué vas a hacer Delfín? Yo voy a pintar mañana, voy a dibujar. No hay otra manera.


Tengo miles y cientos de dibujos y de cuadros, y no creo que exista en Lima, en el Perú una persona que haya hecho tanto, tanto, de verdad. Aquí nomás mira, son un montón, es que yo no paro, no descanso, es mi forma de matar mi esquizofrenia interior.


Lo que nosotros los artistas vendemos es la locura, y no existen personas normales, no hay normalidad, lo que existe es estupidez, es tontería.


Locura, todos tenemos algo de locura.


Pero los artistas con mayor fuerza: Henry Miller, Tchaïkovski, Dostoievski, toditos ellos son personas de clínica. Todos eran unos tipos atormentados, sin el ingrediente ese no se puede hacer mucho.


Cuando la gente habla de descansar: “yo quiero la paz”, qué tal concha esa. Y la educación no tiene nada que ver, Mozart nunca fue al colegio, nunca. Así que cuando me vienen a hablar que yo he estudiado en una universidad, ¿todavía en una universidad del Perú?, por favor, no has estudiado nada compadre, ah, te han engañado, ningún título vale un medio.


Por eso es que tenemos la sociedad que tenemos.


Nosotros estamos inmersos en una sociedad primero: decadente, segundo: enferma, tercero: ignorante y cuarto ya que es el remate: cobarde. La mayoría de los seres en nuestro país tiene miedo, he sentido que tienen miedo. Cuando uno sale a la calle a hacer una manifestación, ¿cuántos salen de sus casas? cuatro gatos, el resto se esconde.


Una ciudad tan linda como Barranco que se precia de tener a los más grandes artistas e intelectuales ha permitido que se apoderen de todas sus playas, ¿dónde están los artistas? A excepción del cura Wiese y yo que hemos ido hasta la fiscalía, no he visto ningún artista peleando por las playas de Barranco, es una vergüenza.


¿No hay una intelectualidad responsable en Barranco?


No están pues en su sitio, están en otro mundo, están en el mundo de la frivolidad, en el mundo de la competencia, en un montón de cojudeces. Si en el arte no hay competencia, lo que haces tú y hago yo tiene que ser distinto, porque somos únicos e intransferibles, no hay nadie como tú, nadie como yo, somos reyes.


Lo que haces tú va a ser maravilloso para mí, lo que haga yo también puede ser maravilloso, ¿no? Cada uno produce, da un producto distinto porque somos una naturaleza distinta, de cajón. Pero aquí andan que fulano es mejor que mengano.


¿Acaso en otras partes no es así?


Eso es solamente en Lima, tú lees el New York Times del día sábado y solamente se ocupan del artista que vale la pena ocuparse, el resto no existe. Y nada de halagos, es bueno por esto, esto y esto otro, bien claro.


Ahí no hay nada que la galería intervino y el negocio, nada. El crítico es una persona que sabe que está poniendo en juicio su capacidad mental, intelectual y su honestidad, y si no hace eso, lo botan. Y de ahí viene otro porque hay cientos de personas que se preparan para ocupar ese espacio.


Esa es la verdadera competencia, entre ellos, pero entre los artistas, no. Los artistas hacen su trabajo. Y ocurre que a pesar de tanta objetividad a los críticos a veces se les escapa un genio por allí que no lo supieron ver, y después hay golpes en el pecho, ¿cómo no lo vimos?, ¿por qué no lo invitamos?, pero eso se corrige. Acá no, no nos renovamos.


Normalmente esperan a que el artista muera, pues


Claro, esa es la ley del cajón. No hay pierde. El rebelde ya se ha muerto. Como en el caso de Humareda. Ahora todo el mundo habla de él, y cuando estaba vivo le daban empujones al pobre cholo. No lo querían recibir en sus talleres, no lo invitaban a sus salones, y ahora todo es Humareda.


Es bien dramática la cosa, yo puedo decir esto con toda solidez porque Humareda sí era íntimo amigo mío y venía aquí y almorzábamos juntos. Ahora se ha convertido en un ícono que todos dicen que lo conocen, y estoy seguro de que ninguno lo conoce tanto como lo conocimos nosotros los que estábamos con él en la escuela de bellas artes, antes de que lo botaran de la escuela.


Pero ahora es el genio, al que hay que ensalzar cuando le han dado palo y duro y también con una soga como dice Vallejo, ahora todo es Humareda, pero él ya no va a recibir nada, está muerto.


Hace ya veintiún años, me parece.


¿Ya han pasado veintiún años de su muerte? Tan rápido pasa el tiempo.


¿Valieron la pena todos estos años de trabajo?


Mira, si uno tiene las antenas limpias y no anda pensando en tonterías, en fama, en éxito, en dinero, eso si quiere viene y si no, no. No importa, si llega, llega la fama, si llega el dinero, llega, si llega la gloria, llega. Eso no nos interesa a los verdaderos artistas, lo que nos interesa es tener materiales y un lugar aunque sea pequeño para trabajar.


Yo he trabajado en cuchitriles inmundos, en espacios pequeños, a veces he tenido que pintar sobre mi cama porque no tenía plata para pagarme un estudio y ahora mira, estoy sobrado, después de mucho trajinar, pues.


Es que uno (el verdadero artista) como que huele qué va a venir, tiene ese don de la premonición, como los animales, sabe que va a haber un temblor, sabe que va a haber una salida del agua, sabe que va a llover, sabe que va a ocurrir un acto político interesante, sabe cuando se está sacudiendo el mundo bien o mal, lo siente.


Después del 11 de setiembre ya Estados Unidos se fue al carajo, ya no va a tener recuperación, ahí se acabó el poderío norteamericano, y siguen metiendo la pata y están hundiéndose cada vez peor todavía.


Entonces, este es el momento que América Latina podría aprovechar para revelarse de una vez. No va a ser jamás una potencia universal pero si se unen, como los europeos y se dejan de andar peleando por 4 metros que ni los usan siquiera, tanto los ecuatorianos como los peruanos como los chilenos, y hacen una unión de países sudamericanos, se pueden conseguir muchas cosas con esa unión.


Hacen una sola moneda como en Europa, hacen negocios entre ellos, se auto alimentan entre ellos, uno tiene vino, otro tiene arroz, el otro tiene esto y listo, se acabó la miseria.


Muy improbable, ¿no lo cree?


Es que para que eso se dé, tienen que llegar estadistas con los pies en la cabeza, no con demagogia o escasos de ideas como Toledo al que yo lo quiero mucho, pero no entendía cómo era la cosa.


El problema de nuestro país es un problema cultural, no hay otra manera de cambiarlo, sino culturalmente, y eso ya lo han hecho los chinos, los japoneses.


Primero tenemos que enfocarnos como lo que somos culturalmente, y a partir de ese enfoque recién podemos salir adelante. Y hasta tenemos que cambiar de vocabulario, es elemental. Cuando dicen “este país...” están lavándose las manos como Pilatos.


Claro, es nuestro país.


Nuestro país carajo, de una vez. Ahí empieza la cosa, ese es un cambio de actitud, di nuestro país y empezamos a conversar, por ahí empecemos...


Y eso que no hemos hablado de racismo.


El racismo, claro, la gente dice ¿no? Le gusta hablar mal del otro: “es un cholito bajito, pero fíjate que bien trabaja”, “es una gringa bien guapa, ojos azules, pero mira, está con un negro”, ¿no es cierto?


Empieza esa cojudez, eso nos denigra, ¿no? Hola cholito cómo estás, hola zambito cómo te va, es una manera de mantener la distancia, ¿no? Y eso pesa sobre el comportamiento civilizado, democrático, son palabritas, pero allí están, en el vocabulario, como billetes falsos, ¿no?


Hay que luchar contra eso, nada de cholito, negrito, zambito, carajo yo me llamo Víctor, dime Víctor, ¿cómo te llamas tú? O como Cassius Clay cuando le decía a su contrincante, le daba un puñetazo y le decía: ¿cómo me llamo?, ¡dime cómo me llamo!


Es que el otro se burlaba, porque él le había dicho que se llamaba Muhammad Ali, y el otro por joderlo en una contienda le dice: usted no se llama Muhammad Ali, es Cassius Clay; subieron al ring y cada puñetazo que le daba le decía, di mi nombre carajo, ¡pam!, di mi nombre. Así hay que hacer, hay que pelear a puñetazo limpio.


STOP


En realidad se me acabó la pila de la camarita.


XD

5 comentarios:

  1. me encanta aser higadoo :D
    MUY WENO TU BLOG SI ME LINKAS T LINKO :D

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  2. Excelentaza la entrevista a Victor Delfín. Incríble que tenga 82 años, habla con una lucidez, imagino que debió ser super entretenida esa visita. Coincido bastante con el pensamiento de ese señor, me ha caido bien :)

    salu2!

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  3. solo felicitarte por tu trabajo! hombres komo victor delfin el puro orgullo peruano csmr! solo k aki la ignorancia abunda,menosprecian el arte!...suerte

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  4. Felicitaciones. Excelente entrevista que permite conocer y admirar más al maestro Delfín

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  5. Gracias Sonia Luz Carrilo, si algún día regreso por Lima, me encantaría conocerte, entrevistarte y admirarte más, no sólo en tu labor periodistica o en tu blog sino en tu faceta como poeta y artista.

    Saludos

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