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sábado, 16 de agosto de 2008

ROMEO LUNA VICTORIA - Perfil de un Iluminado

Aquiles Cabrera presents:

El Santo Romeo
Publicado en DíaTreinta

A partir de su muerte, los hombres dotados con una energía superior generan, a su pesar, historias que lindan entre la realidad y la fantasía. En el imaginario popular, el sacerdote jesuita Romeo Luna Victoria fue un marxista arrepentido, un hacedor de milagros, una víctima de la conspiración capitalista y un genio fanático cuya vida verdadera jamás podremos conocer del todo. Aquí un perfil de un personaje desmesurado que algunos peruanos aún recuerdan con cariño.

El hidroavión estalló como una bomba en el aire matando al instante a las veintiún personas que viajaban en él. Sus carbonizados cuerpos se diseminaron en los alrededores del campo de aterrizaje “El Valor” en Bagua Chica, Amazonas. Era el año de 1984 y solo faltaban siete días para celebrar Navidad.

Veinte minutos antes, el avión, un bimotor Twin Otter de la FAP, alzó vuelo con dirección a Piura, pero de pronto se produjo un incendio en uno de los motores. El capitán, César Augusto Alvarado, dio la vuelta para regresar al campo de aterrizaje. La situación era grave. Los pasajeros entraron en pánico, sin embargo, uno de ellos, el padre jesuita Romeo Luna Victoria nunca perdió la calma. Del maletín que siempre lo acompañaba sacó su estola y el breviario para iniciar un acto litúrgico. Todos lo conocían, admiraban y consideraban un santo, así que se aferraron a él –único representante de Dios en ese avión– para que el Todopoderoso se apiade de sus almas.

Tal vez mientras rezaban no llegaron a escuchar la violenta explosión que sacó de su letargo al pueblo de Bagua Chica. Nadie sabe a cuántos pudo bendecir el padre antes del estallido, pero su cadáver calcinado fue encontrado con la estola puesta y, en la mano, el breviario abierto en una parte que decía: “…ayuda a los que van a morir”.

Así falleció hace 24 años el padre Romeo Luna Victoria –quien alguna vez hiciera quedar en ridículo a Abimael Guzmán en Ayacucho delante de todos sus alumnos al discutir sobre la teoría marxista– Regresaba de una jornada prenavideña con los obreros del Oleoducto Nor Oriente de Petroperú. Era un hombre dedicado al proletariado y criticaba todo lo que iba en contra de ellos. Siempre luchó por la búsqueda de una sociedad inclusiva en la que se reconozca la dignidad de todos los seres humanos. Además, era un excelente orador y un fervoroso propugnador del socialhumanismo en el que intentaba encontrar un punto de unión entre el valor del socialismo y la libertad democrática.

Vino al mundo el 27 de marzo de 1921. Era el mayor de cuatro hermanos: Hilmer, Javier, Wilfredo y él. El único trujillano de ellos, pues nació en la cuadra 7 de Bolívar, en la otrora casa Luna Victoria, cerca al Teatro Municipal.

Los periódicos de la época catalogaron el accidente como “sospechoso”. “Parecen raras las condiciones de este siniestro como para considerarlo un accidente”, publicó un diario limeño al día siguiente de la tragedia aérea. Se especuló mucho sobre ese tema, pero no se hicieron mayores investigaciones. Sus hermanos siguen “convencidos” de que la caída del hidroavión en Bagua no fue un accidente. Wilfredo sostiene que eliminaron a Romeo porque se estaba convirtiendo en un peligro para la oligarquía y el capitalismo. “Nosotros teníamos un primo en la aviación, Simón Luna Victoria, él nos dijo que a Romeo le habían saboteado el avión”, declara Hilmer.
***


El padre Romeo quedó huérfano de madre a los doce años. Su padre, con ayuda de unos familiares, lo matriculó en el colegio Seminario donde culminó su secundaria. A los 17 viajó a Lima para un retiro espiritual, allí entabló amistad con un sacerdote que, al reconocerle dotes superiores a las de sus congéneres, le ofreció unirse a la Compañía de Jesús. La decisión no fue fácil, su padre había fallecido unos meses antes y él deseaba ordenarse sacerdote en Trujillo, para velar así por sus hermanos menores.

En 1938 inicia su carrera como jesuita en San Norberto de Aramina, España, donde solo asistían los favorecidos con grandes dotes de inteligencia. Su sólida formación académica incluyó licenciaturas en Filosofía en Argentina, Teología en España y doctorados en Ciencias Sociales en la Universidad Gregoriana de Roma, donde culminó sus estudios laureado con el grado Cum Laude, en latín: “con alabanzas”. Luego regresó para estudiar educación en la Universidad Mayor de San Marcos. Ejerció la docencia durante tres años en Tacna y Arequipa. Este era el último requisito para alcanzar el sacerdocio. Su ordenamiento como sacerdote jesuita se realizó el 15 de julio de 1954 en Granada, España.

Fue catedrático en La Cantuta y desarrolló también intensa actividad periodística como redactor de la revista Oiga, columnista del diario El Comercio y colaborador en el semanario Actualidad del diario Expreso, y de varias revistas extranjeras.

Mantuvo un cercano vínculo con Su Santidad Juan XXIII por lo cual solía llamársele sacerdote “post conciliar”. También formó parte del movimiento que creó la Teología de la Liberación, pero se retiró al poco tiempo porque desconfiaba del maximalismo marxista como solución. Alcanzó gran notoriedad e influencia intelectual y política cuando se convirtió en uno de los principales promotores de la Reforma de la Educación, junto con Augusto Salazar Bondy, entre otras personas de preclaro pensamiento. Esta reforma está considerada como la más radical de la historia del país.

Planteaba la creación de los llamados Núcleos Educativos Comunales, en los que se proponía incorporar a la población a través de sus instituciones o colectividades locales. La educación no formal, es decir, fuera de las aulas. La reivindicación de los derechos de las mujeres, las comunidades nativas de sierra, selva y también de los afrodescendientes. La idea era lograr una sociedad moderna en el sentido de una mayor inclusión de los ciudadanos.

El 3 de octubre de 1968 se produjo el golpe militar del general Velasco. El padre Romeo, que era consecuente con sus ideas y las ponía en práctica, fue enviado por el gobierno a Inglaterra, a estudiar Ciencias Políticas en la Universidad de Cambridge. Allí dictó diversas conferencias en Oxford, Liverpool, Manchester, Birmingham, Sheffield y Leeds. Expuso y defendió los principios de la “Revolución peruana”. Igualmente, a su paso por Venezuela –ya de retorno a Perú– expuso en la Universidad Central de Caracas, en Carabobo y Barquisimeto.

En 1972, apenas desembarcó del avión, fue llamado para integrar el Consejo Superior de Educación, donde trabajó comprometidamente hasta 1976. Sin embargo, criticaba duramente la Reforma Agraria, la cual se había hecho durante su ausencia. "No hay reforma agraria sin reforma educativa, minera, industrial y bancaria", solía decir en sus conferencias. Pero su hermano Wilfredo recuerda que Romeo se lamentaba de manera más enérgica: “La reforma agraria fue un completo fracaso –le decía– ¿Quién ha dicho, carajo, que al campesino había que entregarle la tierra sin educarlo? La revolución peruana se ha vuelto marxista”.

Una vez –como mencioné al principio– se enfrentó con el camarada Gonzalo en Ayacucho, cuando todavía era catedrático de la universidad y defendía a capa y espada a Marx. Le dijo: “Mira Abimael, tú eres marxista, yo soy socialista. Marx dice que toda propiedad productiva es un robo y yo te digo que no es así, esa es una gran mentira. Otra falla que tiene Marx es que coarta la libertad, y la libertad, Abimael, es lo más preciado que tiene el ser humano”.
***


La muerte de este religioso produjo un profundo pesar entre los que lo conocían: Luis Bambarén, ya en ese entonces monseñor de Chimbote, lo calificó como “un gran luchador de la justicia social”. Con él compartió inquietudes desde el inicio de su vocación religiosa. “Se describía a sí mismo como un ‘Romeo sin Julieta’, pero sus amigos le replicábamos que la reforma de la educación era su Julieta”, declaró apesadumbrado el sicólogo Leopoldo Chiappo, con quien compartió muchas responsabilidades relacionadas a la Reforma.

El padre Gustavo Gutiérrez, autor de la Teología de la liberación, expresó: “Lo he querido mucho, siempre fue un hombre ilustre, fue mi amigo y con él viajé a Europa donde estudiamos juntos. Con su muerte me siento muy golpeado. Siempre lo recordaremos por su gran sentido social y pastoral. Fue un hombre íntegro”. Se conocieron desde la etapa del movimiento sacerdotal ONIS a fines de la década de los sesenta, el padre Gustavo Gutiérrez era en ese entonces un sacerdote diocesano. Vivieron un momento muy intenso de la Iglesia Latinoamericana que empezó a señalar las causas de la pobreza y las situaciones de pecado social que sigue causando tanto sufrimiento a millones de personas.

Sus hermanos velaron a Romeo Luna Victoria en la Catedral de Trujillo, con el permiso del arzobispo Manuel Prado Pérez-Rosas, otro gran amigo del padre Romeo; pero los jesuitas los convencieron de enterrarlo en Lima. Pagaron todos los gastos de traslado en avión. En la iglesia La Inmaculada Concepción de La Colmena se ofició una impresionante misa de cuerpo presente. ¡Cuarenta sacerdotes le dieron el último adiós! A estos se sumaron 34 presbíteros de la orden de los jesuitas y seis obispos: el obispo de El Callao, Ricardo Durand Flores; el de Chimbote, Luis Bambarén, Ramón García Hernández y Felipe Mc Gregor, ex rector de la Pontificia Universidad Católica.
El cortejo fúnebre llegó a las 11.45 a.m. al cementerio privado de los jesuitas en Huachipa, ubicado en la parte posterior de la casa de retiro. Cientos de jóvenes, que lloraban y cantaban, acompañaron el sepelio de quien fuera su maestro y permanecieron arrodillados alrededor de la tumba por mucho tiempo.

El padre Romeo Luna Victoria dejó tres libros escritos, aunque el último nunca se llegó a publicar. El primero data de 1965: Ciencia y práctica de la revolución, manual para dirigentes políticos; el segundo: Por una democracia socialista en el Perú de 1979. Y a su muerte dejó inédito: Cristianismo y marxismo, que era considerada por su propio autor como su obra cumbre. Por desgracia, el manuscrito cayó en manos del padre Felipe Mc Gregor, quien se encargó de hacerlo desaparecer. Es lo que dicen.

Al momento de su muerte Romeo tenía 30 años como sacerdote, 44 de jesuita y 64 años de edad.
En una época como esta, en que la iglesia está sometida a los non sanctos manejos del Opus Dei y del neoliberalismo mundial, el padre Luna Victoria sería como una piedra demasiado incómoda en las sandalias del pescador.


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Antología mínima:
(frases de Romeo LV)

"El Ser del ser es el Hacer, el Hacer del hacer es la Libertad, la Libertad de la libertad es el Amor".
"La principal materia prima de una nación es la materia gris de sus habitantes".
“Hagamos de la política una ciencia estricta y de su aplicación una técnica depurada”.
"Para hacer justicia no hace falta pedir permiso".
"Enséñale al niño a quitarse las vendas de los ojos, a despojarse de la mordaza de su boca, a quitarse hisopos del oído, a quitarse las ataduras de sus manos y pies, y a demostrar que tiene un corazón para actuar".
"El cristianismo es la fuente más poderosa de energía revolucionaria, no sólo políticamente, sino moral, social y culturalmente. El verdadero aporte revolucionario del cristianismo no está en el cambio político de la sociedad, sino en el cambio ético de la humanidad”.
“Si democracia es tener a los pobres más pobres y a los ricos más ricos, me cago en la democracia”.
“Yo creo en un Dios que es amor, en un Dios que me ha dado la libertad de creer en él o no, yo no creo en un Dios impositivo, patrono, yo creo en un Dios sirviente, creo en un Dios que ha venido a servir, no a servirse”.
“Yo me he hecho sacerdote para luchar por la justicia social y voy a morir por ella”
A través de mis hermanos los hombres, rastreo la imagen de Dios. Porque si en cada ser humano tú ves a Dios, sea rico, pobre o lo que sea, ni lo ofendes, ni lo explotas, ni lo engañas ni lo traicionas”.
“Seamos mansos pero no mensos”.
“No hay capital sin trabajo, no hay trabajador sin capital. Ambos se complementan, se necesitan”.
“Hagamos de cada proletario un propietario”.
“No dejes que tus conocimientos ahoguen tus sentimientos”.

Oración del Payaso
(extracto)
Encontrada entre sus borradores después de muerto.

Señor:
Acepta la ofrenda de este atardecer
Mi vida, como una flauta, está llena de agujeros
Pero tómala en tus manos divinas,
Que tu música pase a través de mí
Y llegue hasta mis hermanos hombres,
Que sea para ellos ritmo y melodía,
Que acompañe su caminar,
Alegría sencilla de sus pasos cansados.

lunes, 20 de agosto de 2007

IN MEMORIAN AL MAESTRO DOCTOR ANAXIMANDRO CABRERA LEÓN

Escrito por Aquiles Martín Cabrera Ludeña
martindicehola@hotmail.com

Enseñar es más que una simple transferencia de datos y conocimientos. Es, sobre todo, una experiencia basada en la pasión, el respeto y el ejemplo.

Hay profesores que pasan por nuestras vidas y los olvidamos como a aquellas enamoradas de cuyo nombre no nos queremos acordar. Sin embargo, quien haya sido alumno del Dr. Anaximandro Cabrera León, de seguro lo recordará con admiración, cariño, e incluso, con verdadero agradecimiento por su ejemplo de educador incansable.

Esto es verdad, claro que varios de aquellos alumnitos ahora pintan canas y forman parte de los profesionales más distinguidos de nuestra ciudad.

El profesor Anax muere con la llegada del nuevo milenio en el año 2000. Para ser más exactos a las doce en punto del meridiano el domingo 17 de septiembre en el hospital Víctor Lazarte de nuestra ciudad, Trujillo, con plenas facultades mentales agradeciendo al cura encargado de su extremaunción, a sus doctores por asistirlo de la mejor manera y a sus familiares por acompañarlo hasta el último instante.

Sus restos hoy descansan al pie del monumento del Colegio San Juan en el conocido cementerio Miraflores. Pero su vida es un ejemplo de pasión y respeto por la educación del ser humano.

Nació en Cajamarca el 31 de Mayo de 1918 destacándose desde su primera juventud como un joven despierto y emprendedor. Estudió la secundaria en el colegio San Ramón. Cuando terminó la escuela viene con sus padres a nuestra ciudad a pedido de su hermano mayor, el sacerdote Indalecio. Construyó su familia y profesión en nuestra ciudad, donde gozó de singular prestigio y consideración.

Estudió en la Universidad Nacional de Trujillo primero para ser maestro de primaria y luego para profesor de secundaria en la especialidad de Matemática. Al recibirse de normalista, trabaja en Virú. Ya en esa época comienza su labor desinteresada por la educación de los más necesitados. En Virú empieza a buscar de casa en casa niños que no terminaron su primaria para que puedan continuar sus estudios con él.

Una de las historias más entrañables de aquella aventura educativa fue que recorriendo aquellas casas, encuentra a un niño bastante despierto que se alegró muchísimo de saber que va a tener un profesor para continuar sus estudios. Es así, que al culminar su primaria, este niño llevado a la casa de Don Anax en Trujillo, quien lo matricula en primero de secundaria en el Colegio San Juan y al siguiente año pasa a vivir en la casa de sus tíos.
Posteriormente ingresa a la UNT, donde se recibe de ingeniero. La dedicatoria de su tesis es más o menos la siguiente:

“Este trabajo está dedicado al doctor Anaximandro Cabrera quien me sacó de la oscuridad para que conozca yo la luz.”

Posteriormente este ingeniero fue Rector de la UNT, para luego llegar a ser presidente de la Asamblea Nacional de Rectores del Perú y primer presidente de la Comisión Nacional de Funcionamiento de las Universidades. Es el ingeniero Héctor Luján Peralta.

El profesor Anax también se internó en el corazón de la sierra liberteña, dando la oportunidad de recibir educación de calidad a muchos jóvenes de la provincia de Otuzco.

En la ciudad de Trujillo fue muchos años profesor del colegio San Juan y de la Universidad Nacional de Trujillo como catedrático de la facultad de educación.

Además de ser destacado profesor de la UNT, Fue fundador de la primera academia de Preparación Pre Universitaria que tuvo Trujillo, muchos ingenieros, abogados y profesionales de éxito mayores de 40 años todavía recuerdan con cariño haber pasado por las aulas de la academia Cabrera antes de ingresar a la Universidad.

Durante su vida profesional escribió varias obras, todas dedicadas al profesor como una ayuda para mejorar la enseñanza y al alumno para mejorar su aprendizaje.

En casa siempre fue un entrañable consejero y propulsor del progreso de sus hijos, familiares y su sociedad, convencido de que uno debía esforzarse al máximo para hacer realidad sus sueños y metas. También acostumbraba a hacer reuniones para toda la familia.

Su último cargo oficial y donde cesa fue como Director de la Escuela Normal Superior Indoamérica.

Como maestro cesante fue el primer presidente de ARCYJELL, Asociación Regional de Cesantes y Jubilados de La Libertad.


En esos años de cesantía viajó por diferentes países para traer a Trujillo nuevas metas, ilusiones y sueños, entre estos, la creación de la Villa Geriátrica es decir, un centro ocupacional para todas las personas de la tercera edad. También convocó a muchos intelectuales de la ciudad para formar la primera universidad privada de la tercera edad, pero la inversión, en ambos casos, era muy alta y no pudo hacerse realidad porque no tenía el apoyo económico. Lamentablemente, los fines filantrópicos no son negocios rentables para los inversionistas.

En sus últimos años de vida se dedica al estudio de la ecología, y plantea la importancia de una educación ecológica con responsabilidad social, mucho antes de que aquél término se “ponga de moda”. Sus últimas conversaciones eran referentes a la ecología nacional y mundial.

En Trujillo siempre será un ejemplo de pasión por la enseñanza y un referente de modernidad educativa. Los jóvenes de ahora gozamos de muchas cosas de las que él fue ferviente precursor en nuestra ciudad, (enseñanza para todos, igualdad de género, universidades privadas, academias de calidad, etc) Y esperamos que, con el pasar de los años sus sueños continúen haciéndose realidad para bienestar y progreso de su sociedad.

A pesar de todo esto, yo aún recuerdo a este incansable educador, meses antes de morir, lamentándose porque sentía que el tiempo ya no le iba a alcanzar para hacer algo por su tierra natal: Cajamarca.

viernes, 6 de julio de 2007

Andrés Calamaro, el gran camaleón

El dios Calamaro

Hijo bastardo de Charly García y reconocido de Miguel Abuelo, Papo Napolitano y Litto Nebbia; amigo de Sabina y Maradona; y enemigo de la solemnidad. Andrés Calamaro es, sin duda, un ícono musical de entre siglos. ¿Qué tiene este argentino que no tengan otros cantautores? Acaso reinventarse sea parte de la respuesta.


Publicado en Díatreinta

Andrés Calamaro es uno de los cantantes más camaleónicos del universo musical en español. Es que no se puede encasillar en ninguna categoría. Lo suyo es básicamente la canción. Es un artesano de la palabra bien cantada, con bandoneón, con orquesta o con guitarra. Ya lo dijo al compás del querido Héctor Lavoe: él es cantante y lo suyo es cantar.

Su vida musical siempre estuvo marcada por las exageraciones. Desde que en su brillante juventud Miguel Ángel Peralta (El abuelo) lo llamó para rearmar su banda, pasó de ser un deslumbrante adolescente a ser un abuelo… de la nada. No pudo tener mejor vitrina. Pero no le bastó la gloria con Los Abuelos, en esos años sacó su primer disco solista (Hotel Calamaro) bajo la protección de su primer maestro: el bicolor Charles García. Esta experiencia le bastó para hacerse responsable de producir los primeros discos de los entonces desconocidos Enanitos Verdes y Fabulosos Cadillacs.

Su vida misma es un exceso. Todos los marginales del fin del mundo saben que no solo era cosa de sentarse en un parque y fumar un porrito. El paso de los años le ha servido para demostrar a sus críticos que él sigue siendo el rey, y con dinero o sin dinero, fuma siempre lo que quiere.

En los 90’s, con su música, su buena suerte y otros alucinógenos hizo vibrar a Península Histérica, en la que hasta ahora llena estadios al igual que en su país. Los Rodríguez, su segunda banda, fue quizá el mejor grupo rock de España en esa década.

Ya de regreso a Buenos Bares, Argentina, y como solista absoluto, capaz de controlar sus asombrosos dones, se volvió Loco, le cantó a la Alta Suciedad, a Elvis, a los sueños, y a los Crímenes Perfectos de tantas flacas que nos dejan al ritmo de una Media Verónica su veneno en la piel.

Y no contento con demostrar que se puede ser un romántico y un canalla al mismo tiempo, su siguiente proyecto nos aclaró que la única manera de ser el comandante de la parte delantera del corazón de la mujer mundial es la honestidad: mientras más brutal y desgarradora, mejor.

Así siguió nadando, contra la corriente; sumergido más que nunca en sus contradicciones, pero dedicado totalmente a encender el fuego sagrado de la inspiración y la locura. Así nació El Salmón, un disco de 103 canciones, muy largo e importante para él, con mucho texto. “Quiero hacer un disco del que se hable dentro de 50 años”, dijo. Lo hizo en uno de los peores momentos de su vida personal y luego aclaró a sus seguidores: “Infieles, pensaron que era broma, verdaderamente van a escuchar un disco ahora”. El resultado fue demoledor, con canciones de todo calibre, aunque en su momento incomprendidas.

Aquí fue donde te perdí el rastro, querido salmón. Pasaron cinco años para que te animes a lanzar otra vez un disco. Te tomaste tu tiempo, cabrón, pero valió la pena esperar. El Cantante, disco tributo a los grandes como Manzi, Gardel, Roberto Carlos, Atahualpa Yupanqui, Héctor Lavoe. Imposible de definir, la mejor descripción tal vez nos la dio tu amigo y compinche Sabina: “La gloria eterna nos parece poco,/ del fashion nos vengamos con boleros, / Andrés crece al revés y yo tampoco.”

Después vendría El Regreso, un disco con sus mejores éxitos en vivo, Tinta Roja, selección de tangos, El Palacio de las Flores y todos los premios a la música en Argentina y en España. La hiciste maestro, a ritmo de tango, rock, hip hop, cumbia, balada o todo lo que quieras. Da gusto verte con las energías de siempre, con tu primera hija, un poco barrigón, todas esas giras en España y esos premios a ambos lados del charco. Como tú mismo te defines en el disco que estás a punto de sacar, La Lengua Popular: “Soy una buena combinación / De Homero Simpson con Rolling Stone”.

lunes, 30 de abril de 2007

Perfil - Entrevista a Daniel F


HABLANDO CON EL FEO
Escribe Aquiles Cabrera
Especial para la Revista Díatreinta
Editada por la Facultad de Ciencias de la Comunicación de la
Universidad Privada del Norte.
Trujillo Mayo 2007


"Si yo encuentro a una señora vendiendo
un disco mío versión bamba, y kon
esa plata le da de comer al hijo
que lleva en sus brazos,
yo soy muy feliz de ke mi música
le dé de comer a ese niño"


El líder de la banda Leusemia

Mi abuelo siempre se mantuvo ocupado resolviendo crucigramas y llenando pupiletras. Era un adicto a los entretenimientos bizantinos. Su hijo, mi padre, heredó sus costumbres y se dedicaba a cubrir las tardes de ocio -y las noches-, jugando con mi madre al Dominó, al Ludo o al Monopolio. Creo que yo he sido el resultado de esas adicciones al “matarrato” y me convertí en un terrible vicioso de los juegos de Vídeo: Ataris, Nintendos, Play Station, Game Boy... Los devoraba todos. No me mal entiendan, no era uno de esos que dejan sus zapatos o el DNI en los dispendios interactivos. Solo lo hacía para... para “matar el rato” y eso era todo. Total, no me gustaban las fiestas, los bailes, las modas y tampoco tenía hembrita alguna. Mi padre y mi abuelo decían “es preferible eso a que sea un pastelero o un maricón chupapinga”. A lo que mi madre agregaba “..o un rocanrolero desaliñado…”


Este es el comienzo del cuento “El Señor Leinad” escrito por Daniel F. (si leen Leinad al revés se darán cuenta de que ohhh, así es) Y no es la única aventura literaria de este cantante, también escribió “Los sumergidos pasos del amor, un breve reporte sobre el rock subterráneo limeño y el panorama de la música alterna" en la que participan artistas de la talla de David Novoa, Oscar Malca, Aldo Vela e Iván Ruiz. Comienza con un entretenido exordio de Daniel en el que asegura: "Sobre la Historia del Rock en nuestro medio se ha escrito muy poco". Para terminar firmando como “Daniel F, el ke esconde la piedra y tira la mano”. (Ambos escritos encontrables y bajables en la red).

¿Quién es este señor de 46 años con ese nombre tan común y esa enigmática F que lleva como suerte de apellido? Su nombre completo es Daniel Augusto Valdivia Fernández. Pero, nadie me ha podido explicar con seguridad el porqué de esa F. Algunos dicen que significa Feo, otros Fugitivo, casi nadie sabe que se apellida Fernández. Yo, ingenuamente, le pregunté si alguna vez había pensado que esa F podría llegar a significar Famoso, a lo que me respondió: “No, ni kagando, yo no soy ni medianamente popular. Tal vez solo dentro del circuito de rock local que es bastante pekeño, pero yo soy solo un tipo más ke sale por ahí a andar a la calle”.

Siempre vivió en la Unidad Vecinal de Mirones, por la Universidad San Marcos, luego se mudaría a Lince, cerca al Hotel Carusso, ahora vive en el barrio de Miraflores. Ha pasado por ser un punk, un subte con bastante dosis política, un trovador capaz de ser cursi sin dejar de masturbarse, hasta hacer un rock progresivo con notoria influencia de Pink Floyd.

Esta diversidad artística le permite tener admiradores de todas las edades y con gustos musicales bien distintos entre sí. Él reflexiona sobre ellos de la siguiente manera: “Por un lado me sorprende ke haya gente muy joven y gente muy madura acerkándose a lo ke nosotros hacemos. El público del siglo XXI es una bendición, es un público menos prejuicioso, ke no le hace ascos a las fusiones, es kapas de eskuchar trankilamente un rocanrol, punk, hardcore, metal, también salsa, y no se hace ningún problema con bailar perreo y esas cosas. Es mucho más libre. Antes, en los años 80 y principios de los 90, uno adoptaba una banda y la hacía suya, tan suya que no kería compartirla con nadie. Lo cual era una reverenda tontería, solamente era una música para la secta, eso me parece una estupidez. El público de ahora sí comparte, por ejemplo, estas comunas de fanátikos por Internet difunden a sus artistas favoritos.”.

Daniel formó Leusemia en 1983 con su hermano Kimba Vilis y Leo Scoria, de esta época él recuerda: “Fuimos una banda como cualkier otra ke trataba de salir adelante, pero nosotros hicimos las cosas un poco al revés de los demás. Había un buen grupo de bandas ke prefería el giro comercial, tocar lo que esté de moda, tratar de incluir siempre canciones que estén sonando en la radio. Pero había otro grupo de bandas que hacíamos todo lo contrario, simplemente dábamos rienda suelta a nuestra libertad creativa y hacíamos lo que más nos gustaba, en nuestro caso, hacíamos lo que nos salía porque éramos un trío de inexpertos que no tocaba absolutamente ningún instrumento. Y comenzamos a tocar y tocábamos un rockanrol bien básico, bien al estilo de los 50 o 60, lo menos complicado posible, cosa que se iría solucionando con el tiempo y poder ir haciendo música más desarrollada ”.

Sin embargo, la banda se distanció entre los años 1985 y 1995: “Estábamos viviendo una guerra civil, sufrimos esos regímenes con todos los problemas que eso conllevaba, estábamos en medio de todo eso hasta que se volvió a juntar Leusemia ¿no?, hasta ahora”.

Y fue con la presentación del disco “A la mierda lo demás” en un inolvidable concierto en “El Sargento Pimienta“ de Barranco con temas como “Asesino de la Ilusión” y “Al colegio no voy más”. Así quedó marcado el regreso definitivo de Leusemia y consolida al grupo como un hito musical sin semejantes. Kimba Villis sale de la batería, lo reemplaza Adrian Arguedas y en el bajo entra Lucho Sanguinetti quien da un despegue magistral a la banda.

Solo a finales del 2003 hubo una crisis de paranoia mediática debido a que le detectaron VIH a Lucho, la pelea entre Sanguinetti y Daniel se debió más a una confusión que los medios se encargaron de manosear y deformar. Ahora siguen siendo buenos amigos.

Actualmente Daniel realiza sus trabajos musicales en paralelo con Leusemia y como solista, al estilo de su héroe Rod Stewart, según dice: “mi referente musical más desquiciado”.
Regresando a la pregunta del comienzo, ¿quién es Daniel? Me interesa hurgar más en su entorno familiar. ¿Se pueden imaginar a este rebelde comprándo un regalo para su vieja en el día de las madres? Él mismo me aseguró: “La relación con toda mi familia ha sido muy buena, abuelos, padres, hermanos, tíos, ha sido una familia muy bacán, muy unida y con muy buena onda”.

Muchos piensan que él es más bien frío y parco al hablar, poco dado a emocionarse y entrar en confianza con desconocidos, lo que puedo asegurar es que no se lanza flores para nada, si le buscas un halago te manda de la forma más educada posible a que se lo pidas al público. Te habla de tú a tú, sin tapujos ni reparos en decir alguna lisura o tratarte como un brother, se ríe y se divierte conversando como un niño, sin embargo, cuando recuerda su infancia, su voz se llena de un aura nostálgica llena de romanticismo: “Vivía mis cuentos, mis imaginaciones, leía muchos libros de historia, después comencé a leer tratados sobre músika, teoría musikal, cómo es en realidad la vida de los músicos, muy lejos de todo eso ke se lee en las revistas, allí te cuentan puras maravillas, pero de pronto tú ves al artista ke realmente sufre y pasa hambre, no sé, ese tipo de historias me empezaron a apasionar. Casi toda mi lectura desde entonces está relacionada al arte: pintores, poetas, músicos. Todos esos artistas malditos, yo alucinaba mucho con eso, con las bandas ke solo hicieron un disco o los cantantes ke solo hicieron dos canciones, eran historias, entre tristes, dramáticas, oscuras y bizarras, pero bien alucinantes”.

En ese momento le pregunté si él mismo se sentía un artista maldito, a lo que me contestó: “Un maldito artista de repente”.

¿Y cuándo aprendió ese niño creativo y lector a tocar la guitarra?
“En eso estoy en pañales todavía, yo toko guitarra como kien juega un partido de fútbol sin ser futbolista. Yo toko guitarra porke no hay otro ke toke la guitarra por ahí. Aparte ke la guitarra es un instrumento ke a mí me disgusta, no me atrae mucho, mis héroes no son guitarristas sino compositores. Yo admiro mucho a Serrat, a Ubiergo, me encanta Joaquín Sabina, es un tipo muy hábil con las palabras, me parece un compositor increíble. Sin embargo, toko una canción de Silvio Rodríguez ke es imposible de tocar como la toka él porke ese webón es de otro planeta, pe. Yo la adapto a mi poca sapiencia, o sea, agarro mis 3 ó 4 acordes ke sé y les doy la vuelta y nada más, para tocar esas kanciones bien, habría ke ser un gran maestro como Silvio”.

O sea, se podría decir que estafas a la gente entonces, no sabes ni tocar la guitarra.
“Ja, ja, ja, ¡Sí, pe! ja, ja, ja, ¡Payaso!”


En Trujillo nos cautivó con más de 4 horas llenas de su música y sus ocurrencias.

jueves, 18 de enero de 2007

IN THE NAME OF THE FATHER

IN THE NAME OF MY FATHER
Trujillo, Perú, Noviembre del 2006

Hay tres fotos colgadas en la pared de su oficina. La primera y la más grande en realidad es un retrato de su madre dibujado a carboncillo. Su madre, doña Edelmira Cruz Rodríguez, fue una mujer de carácter fuerte, educadora por vocación; él fue su primer hijo. Ella estaría destinada a tener solo dos y los dos varones y de diferentes padres; parece que esta pequeña diferencia marcó a los hermanos hasta el día de hoy. Su madre murió hace seis años, el 2 de marzo del 2000, a los 82 años de edad, sin embargo, la mujer del retrato debe tener unos 40, los suficientes como para llevar en el entrecejo el paso definido del tiempo y la firmeza de un carácter a prueba de humillaciones y sinsabores. Su mirada es penetrante y a la vez cautivadora, y sus finos labios cerrados callan historias y tristezas que ya nadie podrá escuchar, puesto que se las llevó con ella hasta la tumba.

Pasemos a la siguiente imagen, en esta él aparece abrazando a su padre con la mano derecha. Los dos están de terno, el de su padre es oscuro y el de él es gris. Este hombre del traje gris lleva bigotes, esos bigotes negros espesos que lo acompañaron por más de veinte años, esos bigotes que se dejó crecer a los veintitantos para poder obtener su primer trabajo en Lima como profesor de matemáticas en el colegio San Julián de Barranco y que no fueron rasurados sino hasta el primero de enero del año 2000. En esta foto él abraza a su padre que acababa de ser condecorado como Doctor Honoris Causa por su trayectoria profesional en el Salón Consistorial de la Universidad Nacional de Trujillo. Él se ve orgulloso de poder acompañar a su padre, Don Anaximandro Cabrera León, maestro distinguido y prestigioso, catedrático de la UNT, Director de la Escuela Normal Superior Indoamérica, y dueño-director de la primera Academia Pre Universitaria de Trujillo, la Cabrera, desaparecida hace ya más de treinta años. Su expresión en la foto recuerda a Borges, pareciera que sus ojos buscan el lente de la cámara pero solo ven el infinito, su porte es más bien de sabiduría y descanso, muy diferente al de su hijo, lleno de vitalidad y orgullo. Otro contraste interesante es el cabello totalmente blanco del padre y el cabello negro azabache del hijo.

Él es el único hijo que tuvo con Doña Edelmira, mujer que no fue nunca su esposa; él es el único hijo que este gran hombre tuvo fuera del matrimonio, matrimonio del que nacieron nueve vástagos; y, por último, él fue el único hijo que lo acompañó desinteresadamente los últimos años de su vida hasta el día de su muerte, (momento supremo en la vida de todo hombre sabio), el hijo que estaba ahí con su familia, viendo cómo se extinguían para siempre las brillantes ideas de su padre, cuando hacía nomás seis meses que presenció el lamentable fallecimiento de su madre. Don Anax murió también hace seis años, en setiembre del 2000, a los 83 años. Un corazón romántico podría pensar que Don Anax nunca olvidó aquel amor fugaz pero intenso con Doña Edelmira, mujer a la que decidió unirse nuevamente más allá de la vida. Ya lo dijo Quevedo: “polvo serán, mas polvo enamorado”

En la tercera foto nuestro hombre abraza a su mujer con la mano izquierda, esta vez el terno es marrón, esta foto fue tomada precisamente en el año 2000, uno puede darse cuenta de ello porque él aparece ahora sin bigote, pero con su cabello aún negro, (las canas vendrían solo unas semanas después). La foto fue tomada el domingo 13 de febrero, día de su cumpleaños número 49, ellos están en el living de un hotel pituco de Miraflores, unas horas después de la fiesta por sus Bodas de Plata, su aspecto es de felicidad y satisfacción. Ella usa vestido de seda, luce sus cabellos rubios ondulados sueltos aún espléndidos en aquel aciago año; una cosa más: sus ojos verdes no miran a la cámara. Ella es la señora Azucena Ludeña Vásquez, esposa de nuestro personaje desde el 14 de febrero de 1975 hasta la actualidad.

Es curioso pensar que ella nació el mismo año que su esposo, también es profesora, también nació fuera de un matrimonio, también es hija única de sus padres, también su madre tuvo solamente dos hijas con diferentes hombres, (en este caso ella es la menor), y por último, tuvo ocho hermanos por parte de su padre. La diferencia es que Azucena quedó huérfana de madre a los 12 y vivió su adolescencia sola con su hermana en un departamento de Palermo y después en una pensión en la calle Bolívar. Actualmente ella es madre de cuatro hijos: el mayor de 30 años, el segundo de 24, yo de 21 y el menor de 15 nada más. Todos hombres, todos ellos sanos, inteligentes, arrogantes y muy diferentes físicamente uno del otro.

Su esposo es nuestro padre, él nació en el hospital Belén de Trujillo, estudió su primaria en la escuela 255 de Salpo y en la escuela de varones de Otuzco, lugares donde su mamá trabajaba como profesora. La secundaria la estudió en Trujillo, comenzó en la Gran Unidad Escolar José Faustino Sánchez Carrión para después pasar al Colegio Militar Gran Mariscal Ramón Castilla, su pequeña estatura impidió que continuara sus estudios militares en la escuela de oficiales de Chorrillos. Así fue que decidió estudiar pedagogía como sus padres, a los 21 años ya vivía en Lima, donde siguió estudiando para especializarse mientras trabajaba, a los 24 se casó con su enamorada después de varios años de noviazgo.
En Lima él llegaría a ser un alto funcionario del Ministerio de Educación, y posteriormente se jubilaría trabajando en la Dirección Departamental de Educación con la que llegaría a conocer varios países de Sudamérica como representante de la delegación peruana. De la ciudad de Lima regresó a vivir a Trujillo definitivamente hace más o menos seis años. Actualmente es director de un pequeño pero prestigioso colegio de El Porvenir, es un hombre al que ni la tristeza ni las canas pueden quitarle esa vitalidad extraordinaria, un hombre cuya única religión es el trabajo, cuya única ideología política es hacer lo que sabe hacer: trabajar por el bienestar de su familia. (Aunque tomar un par de chelas de vez en cuando con los amigos desestresa)
Su nombre es Víctor Anaximandro Cabrera Cruz y nació el año 51 del siglo pasado.

jueves, 14 de diciembre de 2006

RETRATO DE UN VIEJO BOXER

PERFIL:
RETRATO DE UN VIEJO BOXER
Por Aquiles Martín Cabrera Ludeña

Trujillo, Noviembre del 2006

Hay tres fotos colgadas en la pared. La primera y la más grande en realidad es un retrato de su madre dibujado a carboncillo. Su madre, doña Edelmira Cruz Rodríguez, fue una mujer de carácter fuerte, educadora por vocación; él fue su primer hijo. Ella estaría destinada a tener solo dos y los dos varones y de diferentes padres; parece que esta pequeña diferencia marcó a los hermanos hasta el día de hoy. Su madre murió hace seis años, el 2 de marzo del 2000, a los 82 años de edad, sin embargo, la mujer del retrato debe tener unos 40, los suficientes como para llevar en el entrecejo el paso definido del tiempo y la firmeza de un carácter a prueba de humillaciones y sinsabores. Su mirada es penetrante y a la vez cautivadora, y sus finos labios cerrados callan historias y tristezas que ya nadie podrá escuchar, puesto que se las llevó con ella hasta la tumba.

Pasemos a la siguiente foto, en esta él aparece abrazando a su padre con la mano derecha. Los dos están de terno, el de su padre es oscuro y el de él es gris. Este hombre del traje gris lleva bigotes, esos bigotes negros espesos que lo acompañaron por más de veinte años, esos bigotes que se dejó crecer a los veintitantos para poder obtener su primer trabajo en Lima como profesor de matemáticas en el colegio San Julián de Barranco y que no fueron rasurados sino hasta el primero de enero del año 2000. En esta foto él abraza a su padre que acaba de ser condecorado como Doctor Honoris Causa por su trayectoria profesional en el Salón Consistorial de la Universidad Nacional de Trujillo. Él se ve orgulloso de poder acompañar a su padre, Don Anaximandro Cabrera León, maestro distinguido y prestigioso, catedrático de la UNT, Director de la Escuela Normal Superior Indoamérica, y dueño-director de la primera Academia Pre Universitaria de Trujillo, la Cabrera, desaparecida hace ya más de treinta años. Su expresión en la foto recuerda a Borges, pareciera que sus ojos buscan el lente de la cámara pero solo ven el infinito, su porte es más bien de sabiduría y descanso, muy diferente al de su hijo, lleno de vitalidad y orgullo. Otro contraste interesante es el cabello totalmente blanco del padre y el cabello negro azabache del hijo.

Él es el único hijo que tuvo con Doña Edelmira, mujer que no fue nunca su esposa; él es el único hijo que este gran hombre tuvo fuera del matrimonio, matrimonio del que nacieron nueve vástagos; y, por último, él fue el único hijo que lo acompañó desinteresadamente los últimos años de su vida hasta el día de su muerte, (momento supremo en la vida de todo hombre sabio), el hijo que estaba ahí con su familia, viendo cómo se extinguían para siempre las brillantes ideas de su padre, cuando hacía nomás seis meses que presenció el lamentable fallecimiento de su madre. Don Anax murió también hace seis años, en setiembre del 2000, a los 83 años. Un corazón romántico podría pensar que Don Anax nunca olvidó aquel amor fugaz pero intenso con Doña Edelmira, mujer a la que decidió unirse nuevamente más allá de la vida. Ya lo dijo Quevedo: “polvo serán, mas polvo enamorado”

En la tercera foto nuestro hombre abraza a su mujer con la mano izquierda, esta vez el terno es marrón, esta foto fue tomada precisamente en el año 2000, uno puede darse cuenta de ello porque él aparece ahora sin bigote, pero con su cabello aún negro, (las canas vendrían solo unas semanas después). La foto fue tomada el domingo 13 de febrero, día de su cumpleaños número 49, ellos están en el living de un hotel pituco de Miraflores, unas horas después de la fiesta por sus Bodas de Plata, su aspecto es de felicidad y satisfacción. Ella usa vestido de seda, luce sus cabellos rubios ondulados sueltos aún espléndidos en aquel aciago año; una cosa más: sus ojos verdes no miran a la cámara. Ella es la señora Azucena Ludeña Vásquez, esposa de nuestro personaje desde el 14 de febrero de 1975 hasta la actualidad.

Es curioso pensar que ella nació el mismo año que su esposo, también es profesora, también nació fuera de un matrimonio, también es hija única de sus padres, también su madre tuvo solamente dos hijas con diferentes hombres, (en este caso ella es la menor), y por último, tuvo ocho hermanos por parte de su padre. La diferencia es que Azucena quedó huérfana de madre a los 12 y vivió su adolescencia sola con su hermana en un departamento de Palermo y después en una pensión en la calle Bolívar. Actualmente ella es madre de cuatro hijos: el mayor de 30 años, el segundo de 24, yo de 21 y el menor de 15 nada más. Todos hombres, todos ellos sanos, inteligentes, arrogantes y muy diferentes físicamente uno del otro.

Su esposo es nuestro padre, él nació en el hospital Belén de Trujillo, estudió su primaria en la escuela 255 de Salpo y en la escuela de varones de Otuzco, lugares donde su mamá trabajaba como profesora. La secundaria la estudió en Trujillo, comenzó en la Gran Unidad Escolar José Faustino Sánchez Carrión para después pasar al Colegio Militar Gran Mariscal Ramón Castilla, su estatura impidió que siguiera sus estudios en la escuela de oficiales de Chorrillos, así fue que decidió estudiar pedagogía como sus padres, a los 21 años ya vivía en Lima, donde siguió estudiando para especializarse mientras trabajaba, a los 24 se casó con su enamorada después de varios años de noviazgo. En Lima él llegaría a ser un alto funcionario del Ministerio de Educación, y posteriormente se jubilaría trabajando en la Dirección Departamental de Educación con la que llegaría a conocer varios países de Sudamérica como representante de la delegación peruana. De la ciudad de Lima regresó a vivir a Trujillo definitivamente hace más o menos seis años. Actualmente es director de un pequeño pero (el más) prestigioso colegio de El Porvenir, es un hombre al que ni la tristeza ni las canas pueden quitarle esa vitalidad extraordinaria, un hombre cuya única religión es el trabajo, cuya única ideología política es hacer lo que sabe hacer, trabajar por el bienestar de su familia. (Aunque tomar un par de chelas con los amigos de vez en cuando desestresa) Su nombre es Víctor Anaximandro Cabrera Cruz y nació el año 51 del siglo pasado.