martes, 6 de enero de 2009
Orietta, la religión, Magaly, la Pobreza, yo: El Perú
De: Orietta Brusa (obrusa_br2000@yahoo.es)
Enviado: martes, 06 de enero de 2009 16:55:05
Para: Aquiles Martín Cabrera (martindicehola@hotmail.com)
Hola, Martín.
Perdona si no comenté hasta hora este artículo, pero estaba demasiado ocupada a seguir las hazañas de mi amiga Magali que, por fin, salió de la cárcel, gracias, también, a la intervención del señor presidente.
El pueblo está con ella, reza a dios porque la ayude: el pueblo no puede renunciar a su dosis de droga legal y el poder sabe que es mucho mejor que se ocupe de los asuntos de esa narcotraficante de ideología que de lo que le pasa a un heladero o a un pobre en general.
Cuando secuestran a un empresario, la gente humilde hace procesiones, reza, estrena toda la parafernalia de la mitología actual para la salvación de ese pobre rico. Cuando un obrero tiene un infortunio tan grave como para dejarlo desahuciado, se pide al corazón individual de los buenos que abra la billetera. Para el señor de los milagro (o de los narcisista, ya que dejó destruir Lima y salvó su imagen) se hace un costoso y folclórico espectáculo lleno de devoción y de superstición, pero para la masacre en Palestina no se reza ni un padre nuestro.
Nos preocupan los problemas de los ricos, quizás porque todos nos identificamos con ellos. Apartamos los de los pobres, tal vez porque saturados por los mismos problemas: “Vale la pena soñar” Una imbécil cualquiera dixit.
Mira como son seguidas la farándula y las telenovelas donde siempre hay ricos por naturaleza y pobres que se vuelven ricos, desde habitaciones con el piso de barro y las paredes de estera. ¿La gente se preocupa de la situación económica y política del país y del mundo? No, deja que sean los mismos que la joden a tomar las decisiones que les permitirán de joderla más.
El más culpable de este lamentable acontecimiento fue el heladero mismo. Culpable de tratar solo de sobrevivir, de esperar soñando que su vida mejore. Culpable de su ignorancia, aislamiento y pobreza, porque fue honesto o, tal vez, solo poco deshonesto.
Envié este artículo a otro blog, Trujillo dí. Te devolví el plagio de Beauvoir.
Cariños, Orietta
RE heladero!
De: Aquiles Martín Cabrera (martindicehola@hotmail.com)Enviado: martes, 06 de enero de 2009 23:55:05
Para: Orietta Brusa (obrusa_br2000@yahoo.es)
Hola Orietta, he entrado a la página trujillo di y veo que están desactualizados desde agosto, bueno, si cuelgan mi texto en su página solo te ruego que me mandes el link pa reventarme bombos y si pueden q enlacen con mi blog.
Con respecto a lo de Magaly, sabes, por todos lados escucho que hablan mal de esa mujer, a mí sin embargo, no me parece mala, fíjate, si solo jode a los ricos, está bien, a mí me jode que salgan los ricos a hacerse los pobrecitos, si se juerguean, si son infieles, si se drogan, si se prostituyen ¿a quién le importa? al pueblo, por supuesto que al pueblo a la gente común que tiene que soñar un ideal porque su realidad es más monse, y no te creas, acaso los pobres no hacemos todo eso? y no sufrimos y no tenemos depresiones? y acaso nuestros errores no hacen sufrir a nuestras familias? nosotros solo somos noticia si nos suicidamoes en masa o si matamos a alguien. En conclusión, Magaly solo muestra lo que esa pobre gente "los ricos" es. Tan igual a nosotros, por qué ellos tienen que diferenciarse?
No sé por qué tanto odio contra Magaly, acaso la gente que fue infiel, que se prostituyó, que se drogó, pensó en su familia y en su reputación? entonces no hay lugar a queja. Todos sufrimos, todos, de muchas maneras, por supuesto a los ricos no le importa, solo les importa estar bien ellos. En todo caso sí me parecía basura Laura Bozzo que hacía espectáculo de la miseria.
Además, la televisión de por sí, es basura, al ser humano de por sí, le gusta la basura, no nos hagamos los santos, todos tenemos nuestros vicios, tú tienes tu cigarrillo, muchos millones de pobres tienen su religión otros tienen su Magaly. Ahora, lo del encarcelamiento, me pareció totalmente injusto, he leído comentarios que dicen que ella salió de la cárcel por sus influencias y por tener dinero, pero es inadmisible que una persona esté en la cárcel por hablar mal de un futbolista, sobre todo acá en Perú donde el fútbol es tan mediocre. Y sobre todo ese jugador, ¿què honor tiene? No quiero meterme en lo que dice o no dice la ley, simplemente me parece ridículo, habiendo tanto corrupto y tanta gente que habla mal de tanta otra gente, en fin, es como si a ti querida Orietta te metan a la cárcel por decir que Alan García es una rata, es una cagada, es de lo peor, ¿me entiendes?
Entonces, si eso sucediera, que metan a la cárcel a cualquier persona común por decir lo que piensa, por supuesto que a la gran mayoría no le va a interesar, pero a sus amigos sí.
¿Por qué? Porque simplemente eso es una injusticia, al igual que la del heladero y la de tanto peruano que vive y convive siempre con esa mediocridad. La única de diferencia es que Magaly en toda su miseria moral y su sufrimiento y su soledad se caga en plata. "Era tan pobre que lo único que tenía es dinero" Todos somos culpables .
Besos, espero besos tuyos al igual que insultos.
Aquiles Martín Cabrera Ludeña
Los libros son una buena patria para los que no somos de ninguna parte.
http://akilesmartin.blogspot.com/
viernes, 12 de diciembre de 2008
El Códice de Apar Nii - Adaptación Radial
Esta vez me pongo serio y aburrido así q espero equivocarme menos hablando ahora acerca de una historia relacionada con Chan Chan.
Es una adaptación radial del cuento "El Códice de Apar Nii" del escritor y publicista trujillano Alfieri Díaz, amigo mío y mencionado docente de la UPN en este blog en entradas anteriores (jujuju).
1. Los Chimor se hacían llamar los hijos de Shi (la Luna) que era su deidad suprema, superior al Sol pues de día la luna podía verse, en cambio el Sol desaparecía en la noche. N. del E.
2. Túpac Yupanqui no sólo fue el gran inca conquistador, también pasó a la historia como «el inca navegante». Según el cronista Sarmiento de Gamboa, Túpac Yupanqui se hizo a la mar y llegó a la Polinesia, bautizando a las islas que arribó con los nombres de Ninanchumbi y Ahuanchumbi. N. del E.
3. Se sabe que diez fueron los soberanos de la civilización Chimor. Los tres primeros fueron Tacaynamo, Guacri-Caur y Ñancen-Pinco. De los seis que siguieron se desconoce su nombre y el último fue Minchan-Çaman. Llama la atención que el códice obvie también el nombre del octavo soberano. N. del E.
4. Chan Chan, considerada la ciudad más grande de la América precolombina. Se cree que en su momento de mayor auge debió extenderse por 20 mil km² y albergar una población de 100 mil habitantes. N. del E.
Esta adaptación no pretende ser una versión bamba de mi novela favorita.
:D
Érase un tiempo en que la lucha entre la Luz y la Oscuridad dio origen al Universo. Tan enemigos como complementarios, ambas fuerzas antagónicas se fijaron en este mundo y sembraron semilla en su suelo. De las altas montañas brotaron los hijos del Sol. Del mar llegaron los hijos de la Luna.
Ambas civilizaciones crecieron y sus desarrollos corrieron paralelos. Mas como habían pactado la Luz y la Oscuridad antes de la Creación, en un momento debían
coincidir sus destinos y luchar a muerte por la posesión de la tierra.
En pocas lunas, valles que antes habían sido plenos de dicha y fertilidad se tiñeron con la sangre de más de cien mil guerreros.
Túpac Yupanqui había clavado el estandarte del Sol en la ciudad del orgulloso
Minchan-Çaman.
Tuvieron que bloquear los suministros de agua y aún así mucho les costó doblegar la voluntad de una raza sedienta y al borde de la inanición.
Al llegar al palacio real, el invasor obligó al soberano a postrarse a sus pies y fue maniatado para exhibirlo como trofeo en la corte de su padre, el Inca Pachacútec.
Las huestes del Sol se dedicaron a la destrucción de una civilización cuyo esplendor envidiaban. ¿A cuántas mujeres ultrajaron? ¿Cuántos vástagos esclavizaron? ¿Cuántos tesoros depredaron?
El templo de la Luna, el más majestuoso de todos, fue derribado y las cabezas de vírgenes y sacerdotes fueron destrozadas a pedradas, entre ellas la de Menchan-Pur, el máximo sacerdote.
Chumun-Caur, el hijo de Minchan-Çaman, en actitud servil y execrable para su linaje, condujo a Túpac Yupanqui a gran distancia entre la tierra y el mar, y le mostró dos atalayas que se levantaban, imponentes, entre las aguas, a tan grande altura que parecían encontrarse con el cielo.
Túpac Yupanqui quedó maravillado ante este prodigio. Toda su arquitectura, profusamente ornamentada con frisos y animales marinos, era de adobe, cubierta por una amalgama indisoluble al agua y a los embates de las olas.
Y él, Túpac Yupanqui, a quien le fue revelado su poder para conquistar el mundo, le exigió a Chumun-Caur que le revelase la ciencia de la que se valieron para crear una sustancia que hace a la tierra resistente al agua. Chumun-Caur le dijo que tal conocimiento solamente pertenecía a un hombre que vivía en un asentamiento de pescadores, lejos de que alguien pudiera reconocer la grandeza que tuvo alguna vez su linaje:
APAR NII, un hombre maniatado y cuya mirada desbordaba de locura.
Apar-Nii pertenecía a la casta de los Nii, que solo vivía en casas que flotaban en el mar. Al estar frente a Tupac Yupanqui, Apar-Nii se arrastró hasta Chumun-Caur y le aseguró que llegado el momento volverían a verse las caras.
Los Nii eran los señores de la guerra, la navegación, la construcción y la cosecha. La familia de Apar-Nii pertenecía a la rama de los constructores. Namoc, el planificador, fue el primero de ellos. Arribó a estos valles en la misma embarcación que Tacaynamo, su Amo y Señor, cubiertos con polvo dorado que repelía los rayos del Sol.
Fiel a su servicio, estableció las bases para el desarrollo de la gran civilización, que en poco tiempo se extendería desde el mar hasta la falda de los cerros y se convertiría en la ciudad más hermosa y esplendorosa de todo el universo.La mítica:
CHAN CHAN
De retorno a la ciudad de los hijos del Sol, Túpac Yupanqui cargó con el orgulloso Minchan-Çaman y otros miembros de la nobleza, además de los mejores orfebres, las más bellas mujeres y también con Apar-Nii, con la confianza de que los sabios maestros de su corte podrían salvarlo de la locura…
y así arrebatarle el secreto que lo convertiría en el conquistador de los mares.
El inca Pachacútec reprobó el escarnio de Túpac Yupanqui con los vencidos y los resarció recibiéndolos como huéspedes honorables en su feudo. A
Minchan-Çaman le cedió uno de sus mejores palacios y hasta el final de sus días,
el viejo Inca frecuentó la compañía del que fuera cia-quic, el rey de los
chimor, y se deleitaba con su sabiduría.
Sintiendo cercano su fin, Pachacútec eligió a su hijo Amaru Yupanqui como su sucesor, pero a la muerte del inca, Túpac Yupanqui se levantó en armas y usurpó el lugar de su hermano, condenándolo al ostracismo y aniquilando a todo aquel dispuesto a cumplir con la voluntad de su padre.
El orgulloso Minchan-Çaman prefirió cortarse las venas antes que volver a postrarse ante el hombre que destruyó su civilización.
Apar-Nii fue entregado a los hombres de ciencia. En busca de que revelara cómo es que el barro se hace indisoluble al agua y resistente a las olas, fue sometido a los más crueles tratamientos, siempre ante la atenta vigilancia del nuevo inca que paseaba alrededor del cautivo,
Pero de la boca de Apar-Nii sólo salían plegarias que imploraban el perdón de sus
antepasados. Enloquecía a sus torturadores diciéndoles que ningún castigo era
suficiente para aquel que ha deshonrado a su linaje.
Uno de los consejeros del Inca le sugirió libar de los pensamientos de Apar-Nii y
haciéndole caso, ordenó que lo decapitaran y trajeran su cabeza; de ella bebió
chicha mezclada con su sangre que era tan salada como el agua del mar.
Pero esta sabiduría adquirida solo le vaticinó que pronto, muy pronto
llegaría el día en que su imperio, el imperio de los hijos del Sol, sufriría el
mismo final miserable que los hijos de la Luna habían sufrido por su causa.
Los restos de Apar-Nii se disolvieron en manos de sus captores y se
hicieron nubes que surcaron el cielo hasta darle el encuentro a Chumun-Caur. Las
gotas que cayeron sobre él fueron tan corrosivas que lo postraron de dolor y
desgarraron su piel. Nadie pudo aliviar su espantosa agonía. Expiró gritando el
nombre de Apar-Nii y disculpándose por pisotear el orgullo de su civilización.
Las obras monumentales de Apar-Nii se mantuvieron de pie hasta que el inca Huayna Cápac aplastó de manera sangrienta, el movimiento insurgente de
Guaman-Chumo, hijo de Chumun-Caur e incendió la gran ciudad.
Al mismo tiempo que el último rebelde moría ajusticiado, como por designio divino
un fuerte maretazo trajo las atalayas abajo.
Noviembre 2004
sábado, 16 de agosto de 2008
ROMEO LUNA VICTORIA - Perfil de un Iluminado
El Santo Romeo
A partir de su muerte, los hombres dotados con una energía superior generan, a su pesar, historias que lindan entre la realidad y la fantasía. En el imaginario popular, el sacerdote jesuita Romeo Luna Victoria fue un marxista arrepentido, un hacedor de milagros, una víctima de la conspiración capitalista y un genio fanático cuya vida verdadera jamás podremos conocer del todo. Aquí un perfil de un personaje desmesurado que algunos peruanos aún recuerdan con cariño.
El hidroavión estalló como una bomba en el aire matando al instante a las veintiún personas que viajaban en él. Sus carbonizados cuerpos se diseminaron en los alrededores del campo de aterrizaje “El Valor” en Bagua Chica, Amazonas. Era el año de 1984 y solo faltaban siete días para celebrar Navidad.
Veinte minutos antes, el avión, un bimotor Twin Otter de la FAP, alzó vuelo con dirección a Piura, pero de pronto se produjo un incendio en uno de los motores. El capitán, César Augusto Alvarado, dio la vuelta para regresar al campo de aterrizaje. La situación era grave. Los pasajeros entraron en pánico, sin embargo, uno de ellos, el padre jesuita Romeo Luna Victoria nunca perdió la calma. Del maletín que siempre lo acompañaba sacó su estola y el breviario para iniciar un acto litúrgico. Todos lo conocían, admiraban y consideraban un santo, así que se aferraron a él –único representante de Dios en ese avión– para que el Todopoderoso se apiade de sus almas.
Tal vez mientras rezaban no llegaron a escuchar la violenta explosión que sacó de su letargo al pueblo de Bagua Chica. Nadie sabe a cuántos pudo bendecir el padre antes del estallido, pero su cadáver calcinado fue encontrado con la estola puesta y, en la mano, el breviario abierto en una parte que decía: “…ayuda a los que van a morir”.
Así falleció hace 24 años el padre Romeo Luna Victoria –quien alguna vez hiciera quedar en ridículo a Abimael Guzmán en Ayacucho delante de todos sus alumnos al discutir sobre la teoría marxista– Regresaba de una jornada prenavideña con los obreros del Oleoducto Nor Oriente de Petroperú. Era un hombre dedicado al proletariado y criticaba todo lo que iba en contra de ellos. Siempre luchó por la búsqueda de una sociedad inclusiva en la que se reconozca la dignidad de todos los seres humanos. Además, era un excelente orador y un fervoroso propugnador del socialhumanismo en el que intentaba encontrar un punto de unión entre el valor del socialismo y la libertad democrática.
Vino al mundo el 27 de marzo de 1921. Era el mayor de cuatro hermanos: Hilmer, Javier, Wilfredo y él. El único trujillano de ellos, pues nació en la cuadra 7 de Bolívar, en la otrora casa Luna Victoria, cerca al Teatro Municipal.
Los periódicos de la época catalogaron el accidente como “sospechoso”. “Parecen raras las condiciones de este siniestro como para considerarlo un accidente”, publicó un diario limeño al día siguiente de la tragedia aérea. Se especuló mucho sobre ese tema, pero no se hicieron mayores investigaciones. Sus hermanos siguen “convencidos” de que la caída del hidroavión en Bagua no fue un accidente. Wilfredo sostiene que eliminaron a Romeo porque se estaba convirtiendo en un peligro para la oligarquía y el capitalismo. “Nosotros teníamos un primo en la aviación, Simón Luna Victoria, él nos dijo que a Romeo le habían saboteado el avión”, declara Hilmer.
***

El padre Romeo quedó huérfano de madre a los doce años. Su padre, con ayuda de unos familiares, lo matriculó en el colegio Seminario donde culminó su secundaria. A los 17 viajó a Lima para un retiro espiritual, allí entabló amistad con un sacerdote que, al reconocerle dotes superiores a las de sus congéneres, le ofreció unirse a la Compañía de Jesús. La decisión no fue fácil, su padre había fallecido unos meses antes y él deseaba ordenarse sacerdote en Trujillo, para velar así por sus hermanos menores.
En 1938 inicia su carrera como jesuita en San Norberto de Aramina, España, donde solo asistían los favorecidos con grandes dotes de inteligencia. Su sólida formación académica incluyó licenciaturas en Filosofía en Argentina, Teología en España y doctorados en Ciencias Sociales en la Universidad Gregoriana de Roma, donde culminó sus estudios laureado con el grado Cum Laude, en latín: “con alabanzas”. Luego regresó para estudiar educación en la Universidad Mayor de San Marcos. Ejerció la docencia durante tres años en Tacna y Arequipa. Este era el último requisito para alcanzar el sacerdocio. Su ordenamiento como sacerdote jesuita se realizó el 15 de julio de 1954 en Granada, España.
Fue catedrático en La Cantuta y desarrolló también intensa actividad periodística como redactor de la revista Oiga, columnista del diario El Comercio y colaborador en el semanario Actualidad del diario Expreso, y de varias revistas extranjeras.
Mantuvo un cercano vínculo con Su Santidad Juan XXIII por lo cual solía llamársele sacerdote “post conciliar”. También formó parte del movimiento que creó la Teología de la Liberación, pero se retiró al poco tiempo porque desconfiaba del maximalismo marxista como solución. Alcanzó gran notoriedad e influencia intelectual y política cuando se convirtió en uno de los principales promotores de la Reforma de la Educación, junto con Augusto Salazar Bondy, entre otras personas de preclaro pensamiento. Esta reforma está considerada como la más radical de la historia del país.
Planteaba la creación de los llamados Núcleos Educativos Comunales, en los que se proponía incorporar a la población a través de sus instituciones o colectividades locales. La educación no formal, es decir, fuera de las aulas. La reivindicación de los derechos de las mujeres, las comunidades nativas de sierra, selva y también de los afrodescendientes. La idea era lograr una sociedad moderna en el sentido de una mayor inclusión de los ciudadanos.
El 3 de octubre de 1968 se produjo el golpe militar del general Velasco. El padre Romeo, que era consecuente con sus ideas y las ponía en práctica, fue enviado por el gobierno a Inglaterra, a estudiar Ciencias Políticas en la Universidad de Cambridge. Allí dictó diversas conferencias en Oxford, Liverpool, Manchester, Birmingham, Sheffield y Leeds. Expuso y defendió los principios de la “Revolución peruana”. Igualmente, a su paso por Venezuela –ya de retorno a Perú– expuso en la Universidad Central de Caracas, en Carabobo y Barquisimeto.
En 1972, apenas desembarcó del avión, fue llamado para integrar el Consejo Superior de Educación, donde trabajó comprometidamente hasta 1976. Sin embargo, criticaba duramente la Reforma Agraria, la cual se había hecho durante su ausencia. "No hay reforma agraria sin reforma educativa, minera, industrial y bancaria", solía decir en sus conferencias. Pero su hermano Wilfredo recuerda que Romeo se lamentaba de manera más enérgica: “La reforma agraria fue un completo fracaso –le decía– ¿Quién ha dicho, carajo, que al campesino había que entregarle la tierra sin educarlo? La revolución peruana se ha vuelto marxista”.
Una vez –como mencioné al principio– se enfrentó con el camarada Gonzalo en Ayacucho, cuando todavía era catedrático de la universidad y defendía a capa y espada a Marx. Le dijo: “Mira Abimael, tú eres marxista, yo soy socialista. Marx dice que toda propiedad productiva es un robo y yo te digo que no es así, esa es una gran mentira. Otra falla que tiene Marx es que coarta la libertad, y la libertad, Abimael, es lo más preciado que tiene el ser humano”.
***

La muerte de este religioso produjo un profundo pesar entre los que lo conocían: Luis Bambarén, ya en ese entonces monseñor de Chimbote, lo calificó como “un gran luchador de la justicia social”. Con él compartió inquietudes desde el inicio de su vocación religiosa. “Se describía a sí mismo como un ‘Romeo sin Julieta’, pero sus amigos le replicábamos que la reforma de la educación era su Julieta”, declaró apesadumbrado el sicólogo Leopoldo Chiappo, con quien compartió muchas responsabilidades relacionadas a la Reforma.
El padre Gustavo Gutiérrez, autor de la Teología de la liberación, expresó: “Lo he querido mucho, siempre fue un hombre ilustre, fue mi amigo y con él viajé a Europa donde estudiamos juntos. Con su muerte me siento muy golpeado. Siempre lo recordaremos por su gran sentido social y pastoral. Fue un hombre íntegro”. Se conocieron desde la etapa del movimiento sacerdotal ONIS a fines de la década de los sesenta, el padre Gustavo Gutiérrez era en ese entonces un sacerdote diocesano. Vivieron un momento muy intenso de la Iglesia Latinoamericana que empezó a señalar las causas de la pobreza y las situaciones de pecado social que sigue causando tanto sufrimiento a millones de personas.
Sus hermanos velaron a Romeo Luna Victoria en la Catedral de Trujillo, con el permiso del arzobispo Manuel Prado Pérez-Rosas, otro gran amigo del padre Romeo; pero los jesuitas los convencieron de enterrarlo en Lima. Pagaron todos los gastos de traslado en avión. En la iglesia La Inmaculada Concepción de La Colmena se ofició una impresionante misa de cuerpo presente. ¡Cuarenta sacerdotes le dieron el último adiós! A estos se sumaron 34 presbíteros de la orden de los jesuitas y seis obispos: el obispo de El Callao, Ricardo Durand Flores; el de Chimbote, Luis Bambarén, Ramón García Hernández y Felipe Mc Gregor, ex rector de la Pontificia Universidad Católica.
El padre Romeo Luna Victoria dejó tres libros escritos, aunque el último nunca se llegó a publicar. El primero data de 1965: Ciencia y práctica de la revolución, manual para dirigentes políticos; el segundo: Por una democracia socialista en el Perú de 1979. Y a su muerte dejó inédito: Cristianismo y marxismo, que era considerada por su propio autor como su obra cumbre. Por desgracia, el manuscrito cayó en manos del padre Felipe Mc Gregor, quien se encargó de hacerlo desaparecer. Es lo que dicen.
Al momento de su muerte Romeo tenía 30 años como sacerdote, 44 de jesuita y 64 años de edad.
En una época como esta, en que la iglesia está sometida a los non sanctos manejos del Opus Dei y del neoliberalismo mundial, el padre Luna Victoria sería como una piedra demasiado incómoda en las sandalias del pescador.

Antología mínima:
"El Ser del ser es el Hacer, el Hacer del hacer es la Libertad, la Libertad de la libertad es el Amor".
"La principal materia prima de una nación es la materia gris de sus habitantes".
Oración del Payaso
Encontrada entre sus borradores después de muerto.
Señor:
Acepta la ofrenda de este atardecer
Mi vida, como una flauta, está llena de agujeros
Pero tómala en tus manos divinas,
Que tu música pase a través de mí
Y llegue hasta mis hermanos hombres,
Que sea para ellos ritmo y melodía,
Que acompañe su caminar,
Alegría sencilla de sus pasos cansados.

