Mostrando las entradas con la etiqueta Literatura. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta Literatura. Mostrar todas las entradas

jueves, 8 de marzo de 2012

Al diablo con Alfierro


Alfieri Díaz Arias, ADA, Alfierro, alfi, alfo, alfierito. Alfierito le decimos a su primogénito, Alfierro es el padre. El macho alpha más culto que conozco. Cinéfilo, publicista, pornógrafo, amante de la literatura pura y dura, y de los crucigramas que llena de arriba para bajo, de izquierda a derecha y viceversas. Tal vez de la misma manera que hace el amor. No sé, no tengo tanta confianza con su esposa como para preguntarle, ustedes saben, lo de los crucigramas.

El destino demográfico y generacional quiso que sea mi profe, sin embargo, su amplitud y conocimiento del mundo permitió que seamos también amigos. Su cultura es tan vasta que a veces no sé si googlear algo o llamar a su casa para preguntarle. Lamentablemente el maldito no usa celular. Memoria de elefante, ¿dónde tendrá la trompa? Y para colmo ni es tan viejo, fácil podría ser mi hermano mayor, total, su esposa es igualita a mi cuñada.

Cuando nació mi hijo Salvador Armando, su hijo Alfieri ya tenía dos años. Dábamos largas caminatas al rededor de la ciudad muriéndonos de los nervios. Si conoces a Alfieri Díaz sabes que nunca toma taxi. Es un caminante. Camina por todo Trujillo, "camina a pie". Imagino que lo que ahorra en transporte lo invierte en desodorante. Pero eso nunca me lo dirá. Deja muy claro que lo que le importa es el ahorro, su salud ¿quién sabe? Solo el tiempo y el dióxido de carbono del centro de Trujillo lo sabrán.

En esa época lo acompañaba a comprar leche para su hijo. Era bacán porque era un amigo, un gran conversador, y los dos éramos padres primerizos. No ocultaba sus nervios ante la paternidad ni tampoco su responsabilidad. "Soy pisado pues, ¿qué chucha?" me decía mientras buscaba qué leche tenía más vitaminas. ¿Qué tanto te quejas? me preguntó en otra oportunidad, con todo lo que tengo que trabajar tú pasas más tiempo con tu hijo que yo con el mío. Y era verdad, y eso me ayudó mucho también. (Por eso hasta ahora no trabajo).

Es aliancista, y tal vez ese sea su único defecto, le gustan los negros pero no lo acepta. Mentira. Es una broma, o bueno, no lo sé, tampoco lo conozco tanto. Su fervor por el fútbol es casi religioso, quizá su único dios sea un balón o un flaquito morocho al que decían 'O REI' o un petiso altamente adictivo al que decían D10S, o el ying y el yang, abraxas, la totalidad, blanco y negro, blanquiazul... you know what i mean.

Alfieri se expresa libremente sobre casi todo, solo baja la voz cuando lo escucha su mujer. Está en contra de la iglesia, de la corrupción, de la maldad. Está en contra del aborto, o a favor de que el hombre también pueda tener un porcentaje de decisión en caso quiera ser padre y la mujer sea la que se niegue a la maternidad. Nadie lo entiende. Es un padre feliz. Fue el segundo hijo varón de la familia Díaz Arias justo cuando sus padres deseaban "la parejita". La hijita mujer que sea la niña de sus ojos, y por eso me agrada mucho escribir sobre mi buen amigo Alfieri hoy 8 de marzo, día internacional de los derechos de la mujer, día que de seguro él está celebrando... con su esposa, que en un par de días dará a luz al segundo hijo de la familia Díaz Paz.

Así es, Alfieri Díaz va a tener un segundo hijo varón, y se va a llamar Claudio, y ayer nada más, el popular Alfierro presentaba en sociedad su segundo hijo cultural y anarquista. Su nuevo libro llamado Crucificciones, el que tuve la oportunidad de leer muchos años antes de que sea publicado. Un libro sin patria, sin religión, sin estilo conocido, de cuentos dicen, crónicas ficticias, alegatos heterodoxos, literatura fantástica, ficciones borgeanas salidas del cerebro de un trujillano de pura sepa con pinta de polaco, fusión de Bart y Homero Simpson con cara de Milhouse, contradicciones metafísicas, ¿es el hombre el mejor invento de dios o era al revés?

"Cruci-fricciones" hubiéramos querido que se llame su segunda obra sus arrechos alumnos que leíamos su opera prima "Entre Alacranes" con una mano en el libro y la otra en el bolsillo. "Entre alacranes", once pequeños cuentos juveniles, nocivos, tóxicos y geniales al mejor estilo buckowski-vargasllosiano y ahora tenemos en nuestras manos su contraparte, Crucificciones, once pequeños cuentos sabios, nocivos, tóxicos y geniales.

Por supuesto, aún no he leído nada de Bukowski, pero siempre quise usar esa palabra.

En el universo literario de Alfieri Díaz todo acaba mal. Sus cuentos no tienen happy ending. No hay una luz al final del túnel. No llega el príncipe a rescatar a la princesa. Podría decirse que en sus cuentos la princesa siempre está con la regla o está menopáusica y el príncipe es un sapo verde que disfruta autoflajelándose después de pajearse mirando a la virgen maría a los ojos. Así de réprobo. Sí hijita, huye, abre las piernas, reza, sé viejita, vive feliz y muere virgen. Sus cuentos son grises color panza de burro, me imagino que ese será su animal favorito, después del elefante, ya saben, lo digo por la memoria no por la trompa.

En sus cuentos el diablo es buena gente, Sodoma es una biblioteca con forma de paraíso, unos jóvenes construyen una bomba mientas se pajean, Hitler es un viejito renegón que vive escondido en la urbanización California, las putas escuchan buena música y las profesoras le enseñan a las niñas buenas lo que es la venganza con sabor a sangre.

Hace 4 años Alfieri tenía los 22 cuentos listos para salir a la cancha. Todos en sus posiciones, a ver quién gana. Dividió los bandos por edades, Entre Alacranes para jóvenes entre 15 a 25 años, Crucificciones para jóvenes de 50 a 75. La pelota estaba en sus manos. Su espíritu marquetero optó por lanzar primero al ruedo al más joven, para que simpatice con sus réprobos alumnos, con sus pobres angelitos, como le gusta llamarnos en los exámenes finales. Supongo que fue ese mismo espíritu comercial el que le hizo esperar cuatro largos años para publicar su segundo libro, ustedes saben, esperando que sus jóvenes alumnos onanistas maduren un poquito.

El bueno de Alfieri no contaba con los tiempos del twitter ni del facebook, por eso yo publico este post en mi abandonado blog old school para mi viejo amigo old college. Igual su obra ya está, y sabemos que esconde muchas más en el tintero, léase escroto, y él estará feliz de la vida si lees sus libros hoy día o dentro de 50 años. Ah claro, eso sí, no dejes de comprarlos hoy. Sé consciente pe varón, no como mi amigo Diego Baca que está esperando que Alfieri olvide que le pidió el libro fiado hace unos meses y hasta ahorita no le paga. Así no juega Perú.


PD 1. Acabo de llamar a su casa y su esposa me ha dicho que Alfieri Díaz está celebrando el día internacional de la mujer en la feria del libro con sus lectores los wachiturros de la avenida América Oeste.

PD2. ¿Para cuándo los cuentos apócrifos sobre la Federación Peruana de Fútbol? ¿Para cuándo?

jueves, 25 de noviembre de 2010

'La escuela me tiene podrido'

Ese es el título de un libro escrito ¿ya adivinaron por quién? sí, por un profesor. Recién hoy, después de muchos intentos, terminé de leerlo, no es que el libro sea malo, al contrario. Lo recomiendo absolutamente a todas aquellas personas que alguna vez pasaron por un aula, o sea...


Es un milagro que la curiosidad sobreviva a la educación reglada. Albert Einstein


Era mi segunda semana en buenos aires, (ah, espero algún día tener tiempo para escribir todos los posts que quiero escribir sobre mis 3 meses en baires), era mi segunda semana en esa ciudad, digo, y yo, el que hasta hace 5 años se comía decenas de libros al año, el que siempre tiene cientos de libros pendientes por leer, el amigo favorito de mis libros favoritos, yo, el perrito lector de mi familia, me enteré de que en unos días comenzaba LA FERIA INTERNACIONAL DEL LIBRO DE BUENOS AIRES.

Era una coincidencia extraordinaria, como todo lo que fue sucediendo poco a poco en esos tres maravillosos meses. Tendría que escribir un post completo sobre la FIL Buenos Aires, en fin, no lo hice en su tiempo, ya nunca lo haré... Mi primer día allí, ¿fue un error o no haber llevado todo el dinero que tenía? Compré 5 libros más, ya eran casi 20. Más que bolsitas, creo que voy a necesitar un carrito de supermercado, bromeé con el vendedor. Caminaba no sé por dónde, la feria es tan grande, venía cargando aquellos libros que hasta ahora no leo, simplemente estaba disfrutando aquel maravilloso paraíso de libros y mujeres hermosas, todo en un mismo lugar, era demasiada felicidad para mí.

Desde el momento en que tomé su libro hasta que lo dejé, estuve convulsionando por la risa. Algún día lo voy a leer. Groucho Marx


De pronto lo vi, 'La escuela me tiene podrido', el título me enganchó de entrada, el vendedor se me acercó , le expliqué que trabajo en un proyecto educativo en Perú y me interesaba mucho el tema de la educación. Mi barba de tres días, mis jeans viejos, mi casaca de cuero, mis 5 bolsas llenas de libros, no sé si yo encajaba con lo que el vendedor entendía como profesor, pero fue muy amable y me preguntó si lo era y me dijo que en toda la feria había descuento para maestros. Miré todos los libros que ya había comprado y le dije sonriendo con ingenuidad fingida: ¿por qué nadie me lo dijo antes?

'La escuela me tiene podrido', hice lo que nunca hago con los libros que decido que quiero leer, leí la parte de atrás. De momento no podía hacer otra cosa, ya no tenía plata, y tenía que esperar por lo menos hasta la siguiente semana para regresar a comprarlo, pero ese libro tenía que irse conmigo. No me equivoqué.

Todos podemos enseñar, y enseñar incluso lo que no sabemos. Jacques Jacotot


Por la cantidad de citas y frases célebres de filósofos y estudiosos el libro me recuerda bastante al entrañable 'Diario Educar' de nuestro Constantino Carvallo, sin embargo 'La escuela me tiene podrido' es, como podrán colegir por el título, un libro desenfadado y frontal que pone el dedo en la llaga, en todas las llagas que se ocasionan en nuestro paso por la escuela, llagas que muchas veces se vuelven tan difíciles de cicatrizar.

Y es que la escuela es difícil para todos: alumnos, porteros, profesores, vendedores ambulantes, auxiliares, kioskeros, padres de familia, y sobre todo para el director. Lo sé porque mi papá es el director de una escuela en la que yo he cometido el grave error de querer trabajar con todas mis ansias.

LOS PADRES MAESTROS Y LOS MAESTROS PADRES
En este débil equilibrio entre hipocresía y cordialidad quisiera proponerles que abordemos una de las situaciones más complejas en las experiencias escolares, de las que hay dos modelos.
1. Los padres maestros que envían a sus hijos a otra escuela que no es la escuela donde ellos trabajan. Solemos ser censores implacables de la gestión de la escuela. Solemos tener una mirada muy poco misericordiosa del accionar de los docentes. Pero cuando somos objeto de esa mirada, pedimos comprensión.
2. Y los maestros padres que comparten la experiencia escolar con colegas que son maestros de sus hijos. He aquí un nudo conflictivo.
Me ha tocado vivir esta experiencia, evaluando el accionar de las escuelas en mi triple condición de padre maestro, de maestro padre y de hijo de maestra en la escuela de mi madre y fuera de ella.

¿Qué les puedo decir?, tanto mi papá como mi mamá son profesores, y mis abuelos por parte de papá también lo fueron. Mi hermano mayor, aunque es ingeniero industrial, desde muy joven dictó clases a los alumnos de ciclos inferiores de la universidad donde estudió.

No fue fácil ver a mi padre pasar más tiempo con sus alumnos y preocuparse más por ellos que por nosotros que somos su hijos. No fue fácil ver a tanto padre de familia viniendo a insultar a mi padre, amenazarlo y faltarle el respeto y levantarle la voz por el simple hecho de que ¿quién se ha creído usted para intentar corregir a mi hijo?

Tener hijos no lo convierte a uno en padre, del mismo modo en que tener un piano no lo vuelve pianista. Michael Levine

Estos padres que vienen a gritar al colegio en defensa de sus hijos son los mismos que en casa los maltratan, les gritan y les pegan, o se desentienden de ellos y les dan de todo con tal de no aguantarlos, que es otro tipo de maltrato incluso peor. Igual de repudiable es para mí aquel padre que viene a pedirle al profesor: 'péguele a mi hijo nomás, ya no sé que hacer con él'.

Es muy difícil ser profe, y muy difícil ser alumno y ser padre y ser hijo y ser compañero y ser tú mismo en un ambiente en el que todos los roles ya están predeterminados.

Una vez acompañé a mi papá al banco de la nación a cobrar su sueldo, lo esperé afuera, la cola era demasiado larga, pasaron un par de señores, yo no los oí pero mi papá se sonrío y luego me contó que uno de ellos dijo ¿Habrá mucha gente adentro? Y el otro le respondió: No, puros profesores nomás.

Me tiene podrido el discurso demagógico oficial y político estratégico gremial en relación con el malestar del docente. Y qué del malestar del cartonero, o el de los barrenderos, los peones golondrina o los médicos en una sala de guardia de un hospital público...
Sí, es verdad, la escuela es un lugar de tensión, pero también lo es un quirófano, el volante de un colectivo, un tiroteo entre policías y ladrones... y sin embargo les exigimos a los policías, colectiveros y cirujanos que dejen de lado todo malestar y nos atiendan y nos traten como si fuésemos ricos...

Norberto Siciliani es un profesor argentino que así como jugando jura y rejura que se epistoleaba con José Saramago, se entrevistó con personajes tan diversos como Carla Bruni, Sarkozy, Maru Botana, Lionel Messi o Mao Tse Tung y todos coincidían en decirle lo mismo: 'La escuela me tiene podrido'

Guardo aún una de las tantas cartas que me envió unos meses antes de recibir el Premio Nobel de Literatura José Saramago con quien sostenemos el valor de la epístola tradicional, donde me decía (lo que está entre comillas es textual): Querido amigo, "le recuerdo que en el siglo XIX se pensaba que por cada escuela que se construyera se cerraría una cárcel, algo que no se ha cumplido". Considero a los maestros como los auténticos héroes de nuestro tiempo. Pero "estamos confundiendo cosas complementarias, que son educación e instrucción. Hoy nadie habla de instrucción, sino de educación, lo cual nos llevaría a pensar que vivimos en una sociedad perfectamente educada. La auténtica educación no es la de saber datos de cultura general, no se trata de eso, sino de educación en el sentido del respeto por el otro, de la conciencia de nuestro lugar en la sociedad, de qué es lo que la sociedad tiene derecho de pedirnos, qué es lo que nosotros tenemos la obligación de aportar. Desde mi punto de vista, el problema es la familia, que no educa, no sabe, no puede, y entonces se transfiere la obligación de la educación para aquellos que solo pueden instruir. La escuela no tiene condiciones para educar, de modo que lo que está pasando ahora en la escuela es la indisciplina, la agresividad, la brutalidad en las relaciones entre estudiantes y maestros, que son humillados, despreciados, agredidos y que al día siguiente vuelven al lugar donde son humillados, despreciados y agredidos". Por eso la escuela me tiene podrido.


jueves, 11 de noviembre de 2010

Gracias Per

Hoy terminé de leer 'Salir a robar caballos' de Per Petterson, lindo libro, ¿qué puedo decir? para mí no hay nada mejor que un libro bien escrito que además de eso te recomienda leer otros libros. Ahora tendré que buscarme 'David Copperfield' de Dickens.

Recuerdo con mucho cariño 'Historia de dos ciudades' el primer libro de Dickens que menciona Petterson. Es el único libro de Dickens que he leído, pero uno de los mejores de todos los libros que pasaron por mis manos. Lo recuerdo con mucho cariño porque fue el primer libro que empecé a leer en simultáneo con otro.

Les explico, yo era un chico antisocial que le encantaba leer 100 páginas diarias, pero leía un libro a la vez, hasta que en una entrevista que leí de Hernando de Soto, él afirmaba que leía 11 o 12 libros a la vez. Esa vaina me loqueó. Decidí que Hernando de Soto me caía bien y que tenía que empezar a leer libros en simultáneo yo también. Quería empezar por dos a la vez, yo me moría por leer a Dorian Gray, ejem, qué diga a Óscar Wilde. No sé cómo me animé a leer Wilde y Dickens al mismo tiempo, no tenía ninguna referencia de Dickens, solo aquel libro de mi padre que se avejentaba en la biblioteca de mi casa, un libro llamado Historia de dos ciudades.

Empecé a leer en simultáneo aquellos dos libros tan distintos de dos autores tan desiguales. Mi plan era terminar de leerlos incluso el mismo día. Todo fue bien, los dos libros resultaron ser un lujo, pero poco a poco y página tras página, capítulo tras capítulo, palabra tras palabra, Dickens le iba sacando puntos de ventaja a Wilde. Dickens era un dios, Wilde solo un ángel rebelde, Dickens era un maestro, Wilde solo un parafraseador, Dickens brillaba cada vez más con cada palabra que iba leyendo, Wilde se deslucía a sí mismo.

No recuerdo en qué acabó Dorian Gray, solo agradezco a los dioses paganos que siempre me acompañan el haberme hecho leer primeo el final de Dorian y luego el de Historia de dos ciudades. Un final maravilloso, si el libro ya era una joya, un documento extraordinario de lo que fue Londres y París durante la revolución francesa, el final es sencillamente extraordinario. Creo que es mi final de libro favorito, además de ser uno de los más inesperados, es un final feliz, pero me dejó súper triste, lloré horas de horas y lo releí muchas veces de puro masoquista que soy.

Gracias Per Petterson, todo esto lo recordé hoy que terminé de leer tu libro 'Salir a robar caballos', un excelente regalo de una excelente amiga que, como con todas mis amigas, hago todo lo posible para que me deteste, es decir, nada..

Íbamos a salir a robar caballos, y sabíamos que se nos notaba, éramos unos delincuentes. Eso cambia a la gente.

...y en cuanto vislumbré el morro del caballo más próximo que estaba casi a mis pies, me dejé caer desde la rama con las piernas abiertas rígidamente hacia los lados y aterricé un poco demasiado cerca de la nuca del animal, de manera que me golpeé la entrepierna con sus huesos, lo que me provocó arcadas que me subieron hasta la garganta, parecía tan fácil cuando el Zorro lo hacía en las películas...

¿Ocupaste tú el sitio que me pertenecía? ¿Te tocaron años de mi vida que me correspondían a mí?

Siento haberme reído, dijo mi padre, pero es que ha sido tan jodidamente cómico... como algo de circo. Ya sé que para ti no ha tenido gracia. Ha sido una verdadera tontería por mi parte reírme. ¿Te duele algo? -En realidad no, dije. -¿Y el alma? -Un poquito, quizá.

...y somos nosotros quienes decidimos cuándo nos duele.

Bonus track: Cómo olvidar de aquel París de Dickens la frase: ¡libertad, igualdad, fraternidad... o sangre!

PS: Antes yo era un chico antisocial que le gustaba leer 100 páginas diarias, ahora soy un chico antisocial que pierde su tiempo cada vez menos en el facebook y más en el twitter. Y nunca, nunca ya en su blog.

viernes, 8 de octubre de 2010

Queremos tanto a Vargas Llosa

*

Jueves 7 de Octubre de 2010. Me desperté a las 6 y 25 de la mañana. Otra noche que no duermo más de 4 horas. Tenía que trabajar, tenía mucho sueño, salí de mi cama y me fui al dormitorio de mi primo el Cata, donde está la tele, felizmente estaba apagada, me acomodé en una de las camas y seguí durmiendo. Mi celular sonó a los pocos minutos, era mi papá.

Estaba emocionado, parecía que había ganado algo. No era él, lo único que quería transmitirme su alegría era que a Vargas Llosa le dieron el premio Nobel de Literatura. "Ah mira, qué bien, qué gusto." le respondí pensando "¿esto se habrá estado comentando anoche en twitter?" mientras él me respondió emocionado algo como esto: "ahora podrás contarle a tus nietos que le estrechaste la mano a un premio nobel, ¿aún guardas las fotos que te tomaste con él? Le respondí que sí y colgó.

El Cata había escuchado la conversación, prendió la tele. Estaban hablando de Vargas Llosa, yo estaba más dormido que despierto. Vi fotos antiguas del escribidor, y luego la cara de poto de Aldo Mariátegui interrumpiendo cada dos segundos la emoción de su compañera. Este tipo es tan odioso que está narrando un momento histórico para el Perú y lo único que sabe es dar datos insignificantes: que Octavio Paz, que Borges, que el sexto nobel latinoamericano, que en las apuestas de Londres Vargas Llosa estaba en el puesto 18, que en Londres apuestan hasta si llueve o no llueve, que los premios nobel siempre son inesperados... Maldito Aldo Mariátegui, hazle un favor al Perú y cámbiate de apellido, ¿no quieres apellidarte Cataño? Aldo Cataño suena bien para mí y para tu cara de poto y para tu pensamiento de poto y va con tu apoyo a la candidata del poto.

Pensaba mientras abandonaba otra vez este asqueroso mundo real comandado por la voz de poto de Aldo Mariátegui comentando la mejor noticia que podría recibir un país, oye, imbécil, esto es mejor que campeonar un mundial de fútbol. Métete tus estadísticas al poto. Seguí pensando ya mientras dormía.

Dormí un par de horas más. Tuve unas cuantas pesadillas bien intensas. Soñaba que el sol no existía, que todo andaba a oscuras medianamente iluminado por unos postes de luces naranjas. Todos los metales estaban oxidados, y había mucho mucho movimiento de carros, trenes, subtes y demás. Yo tenía 4 habitaciones en distintos lugares de la avenida principal pero ninguna tenía pared. Me echaba a dormir y no me dejaba tranquilo el ruido del caos que producían los seres humanos movilizándose en ese mundo oscuro. Yo me movía muy rápido, y habían escaleras, tiendas, edificios y trenes, al final tomé una combi, pagué una quina, llegué a una escalera que no llevaba a ningún lugar, pensé que debería haber llevado mi cámara para tomar una foto y mandársela a la gente de perufail. Todo era un caos espantoso. No quería despertar.

*

Los diarios no hablaban del nobel de Vargas Llosa, ¿a qué hora se dio la noticia? Me pasé toda la mañana trabajando, me tocaba clases con los niños de inicial. Fui feliz. Terminé de trabajar y tocaba reunión semanal de profesores, 24 adultos reunidos en una sala, todos sin almorzar, y la reunión empieza a la una y media y termina a las 3 de la tarde. Muchos problemas, pocas soluciones, no me gusta la mala vibra que desparraman los adultos. Fui infeliz.

Empecé a pensar en Mario Vargas Llosa, premio nobel carajo, piensa Varguitas.

La felicidad volvió a mí. Yo lo conocí en la 4ta feria del Libro de Trujillo, y lo único que puedo decir de él es que de antipático no tiene nada. Firmó el libro a todos los que hicieron su fila, y eso ya es un montón. Para todos tenía una sonrisa cálida. Era un correcto caballero europeo, pero a la vez tenía algo de criollón. Su conferencia magistral estuvo repleta de ocurrencias que deleitaron al público. Estaba feliz. Era un hombre feliz. Me cayó bien, y eso ya es raro.

*

Muchos podrán decir, adoro sus libros, pero detesto su pensamiento político. Yo no, yo respeto sus ideas aunque no las comparta. En un video que el señor Sifuentes acaba de subir otra vez a su blog comenta justamente esto de que "Vargas Llosa cae simpático, a pesar de que dicen que es antipático".

Yo recordé más bien que el que me cayó súper antipático fue Bryce Echenique. En la última visita que hizo a Trujillo, presentación de su libro la esposa del rey de las curvas, en el after party se comportó pésimo, peor que diva, capaz de escupir a cualquiera que se le acerque con una camarita, y si le pedías un autógrafo, agárrate que nada podía ponerlo de peor humor.

Lo que me pareció más gracioso del video del señor Sifuentes, es que Vargas Llosa declara que le gustan los toros. ¿Y? ¿Qué tiene de malo? También le encanta el fútbol, el cine, la literatura, es hincha de Universitario de Deportes y del Real Madrid. Cometí el error de comentar esto de los toros en twitter, al toque me cayeron unos cuantos unfollows. Gente pedorra. Yo crecí yendo a un mercado barranquino donde mataban el pollo que ibas a comprar delante de ti, lo metían a una especie de embudo que terminaba con filo. ¿Y?

**
OK, ahora viene la frase típica de la noche: El primer libro que leí de Vargas Llosa fue Conversación en la Catedral.

Yo de niño consideraba a los libros como mis amigos, este primer libro que leí de Vargas Llosa llegó para quedarse, como lo escribí hace un tiempo en este blog. Al comienzo tuve mis reparos para con Vargas Llosa, recuerden que crecí en la época del Fujimorismo, donde todos los amigos periodistas hablaban de Vargas Llosa como "el ciudadano español".

Cuando leí ese primer libro de Vargas Llosa, se fue a la mierda toda la basura que los medios de la dictadura hablaban sobre él. Este pata estaba contando la historia del Perú, sus problemas políticos y sociales. La estructura de las conversaciones laberínticas fue genial. Me volví loco. Me volví un experto en detectar nuevas conversaciones al aire. Las marcaba, le ponía númeritos, escribía notitas, me sentía como Russell Crowe actuando de John Nash. Este libro era para mí un paraíso. Borges podía meterse su biblioteca al poto.

Lo único que me decepcionó de Conversación en la Catedral fue el final, no recuerdo por qué, no me pregunten el final ahora, yo tenía 19 años, hubiera preferido que el libro acabe donde comenzó.

Luego he tenido la suerte de leer La fiesta del Chivo, que me lo prestó mi hermano Paco, El paraíso en la otra esquina, que me lo prestó un amigo profe de literatura, también leí Lenguaje de una Pasión, ese libro no recuerdo a quién se lo robé.

La guerra del fin del mundo fue el último libro que leí de Vargas Llosa, pero no se preocupen, vendrán muchos más.

Gracias Mario, leer tus ficciones es siempre un placer, saber que eres peruano es un orgullo, leer de tus problemas en la escuela militar me sirve para reírme de los míos, recordar que creciste sin tu padre me ayuda a creer que mi hijo algún día será premio nobel.

Los que nunca hemos ganado nada, ni siquiera una canasta por el día de la madre, nos alegramos de tu triunfo.

Gracias Mario.


* La foto la tomé de la galería del fotógrafo Heduardo con Hache, no se pierdan la galería completa.

** El retrato es de Andrés Edery

jueves, 14 de mayo de 2009

Homenaje a Onetti

Comparto esta invitación con los amigos limeños que hacen hígado por acá.

El centro cultural de españa en Lima está organizando este homenaje con expositores de lujo.

Comienza hoy jueves con la participación de los uruguayos Pablo Rocca y Ana Inés Larre, y en la esquina peruana tenemos a Miguel Gutiérrez y Sonia Luz Carrillo, distinguida poeta -periodista-blogger-mujer-ser humano que me ha mandado la invitación y que de vez en cuando se mancha las manos comentando en este hígado. El moderador es Javier Arévalo.

Mañana, viernes 15, y como plato de fondo nada menos que un mano a mano entre Mario Vargas Llosa y -(también) desde España- Hortensia de Campanella. El moderador será Juan Manuel Chávez.

El homenaje tendrá lugar en el Centro Cultural de España, Natalio Sánchez 181- 185, Santa Beatriz, en Lima, a las 7:00 p.m.



Y ahora dos regalos para ustedes amigos y enemigos, el primero es una entrevista en youtube que encontró primero Sonia Luz.


Y el segundo regalo es el cuento Monólogo Uruguayo, un homenaje del escritor Luis Eduardo García al querido Onetti. Este cuento forma parte del libro El Suicida del Frío. Y sigue siendo casi totalmente inédito para el mundo virtual y todo el mundo en general fuera de la ciudad de Trujillo.


MONÓLOGO URUGUAYO

Ganas, lo que se dice ganas de vivir, no tengo. Pero tampoco tengo ganas de quitarme la vida. Es más, no creo en el suicidio. Un cráneo reventado por una bala o una muñeca sangrante me dan asco, son abominables para mí. Y pese a que no creo en la autoaniquilación, nada, absolutamente nada, me impulsa a levantarme de la cama.
No tengo actos de fe, no tengo la voluntad necesaria para lavarme el rostro, ir a la cocina en busca de un vaso con agua o encender el televisor. He perdido, esta es la verdad, la capacidad de sobrevivir. Soy yo a costa de los demás. Son ellos, sobre todo mis amigos o mis fantasmas (en realidad no sé cómo llamarlos), los que hacen llevadera mi vida terrenal.
¿Vida terrenal? Es un decir. Estoy convencido de que tenemos sólo una vida. Si alguien lleva aquí una existencia infernal, por qué, me pregunto, tendría que padecer otra semejante en el más allá. Esto es ya demasiado cruel. Y si fuera lo contrario; es decir, si alguien fuera muy feliz en la tierra, qué aburrido e insustancial sería repetir esa misma felicidad en un lugar extraño.
Reconozco que soy un abusivo, un francotirador que ha hecho del escepticismo y el rencor sus armas favoritas. Sin embargo, necesito a los demás, necesito de su auxilio para alimentar mi cuerpo (no mi alma). Mi alma la alimenta Dorothea, mi pobre Dorothea. Si no tuviera a ella, quién me compraría el whisky, quién me traería hasta la cama las novelas policiales. Nadie, sin duda. Soy un hombre muy odiado y muy querido, algo así como el «Junta».
Desde aquí, desde mi lecho aséptico, veo la parte más triste de Madrid. Al menos para mí lo es. Esta parte de la ciudad se parece al Montevideo y al Buenos Aires de mis derrotas. Soy un perdedor sistemático, por si no lo saben. Nunca gané nada importante; los premios que me han dado en estos últimos años son reconocimientos compasivos y, en cierto modo, inútiles. Yo me afané siempre en conseguir algo siendo muy joven, pero la vida se encargó de perpetuar la sombra de mi mala suerte.
Fui portero, camarero, mecánico, vendedor de entradas en un estadio, periodista y, en algún momento, defensor de causas perdidas. La paradoja ha sido en mí una constante. Ahora, por ejemplo, soy el mejor personaje de mí mismo. Los que inventé en mis novelas son nada frente al espejo que me expresa gordo, feo, miope, desaliñado, sin ningún encanto, ni el más mínimo siquiera.
En realidad odio los espejos, no porque multipliquen a los hombres, sino porque aborrezco mi figura. De ahí que me afeito de memoria, para no odiarme. De tanto odiarme a veces me vuelvo antipático con los demás. No obstante he hecho buenas migas con algunos, escritores y periodistas sobre todo. Con frecuencia echo a las periodistas de mi casa. Son tan insoportables algunos, tan minuciosamente insoportables. Dorothea siempre me pide paciencia. Pero yo francamente no los soporto.
He desarrollado un placer instintivo con la lectura, el cigarrillo y el alcohol. Lo demás me importa muy poco o casi nada. Normalmente no me quito el pijama. La única vez que me lo quité fue para recibir un premio de manos del rey de España. Fui a esa ceremonia para después no lamentarme de mi mala suerte, para estar bien aunque sea por un momento con mi máscara de hombre normal.
Me extraña que la gente me escriba cartas, que me llamen por teléfono o que me vengan a visitar. Hay tanto oportunista detrás de mí, tantos impertinentes preguntándome a qué hora escribo, cómo escribo o qué demonios como en el almuerzo. Si por mí fuera, que todos se fueran al carajo y me dejaran solo en este piso de Madrid, rumiando mi exilio, compartiendo mi soledad con la vagina y la bondad de Dorothea. Si me llaman misántropo, no voy a sentir pena por mí.
No soy pues ni misántropo ni misógino. Esas son acusaciones que me inventaron los que fueron blanco de mis iras. Amo a Dorothea como amé a María Amelia y a María Julia. Me casé con ellas no porque crea en el matrimonio sino porque no puedo estar solo. ¿Hay alguna alternativa para evitarlo? De las tres, la primera es la que mejor ha soportado mi mal humor y mi aliento de borracho. Cuántas veces le hice el amor en esas condiciones, cuántas veces ella que tuvo que renunciar a su propio deseo para dármelo a mí.
. Alguna vez los cucufatos y los imbéciles me llamaron «pornógrafo» y me metieron a la cárcel. Todo por escribir sobre el aborto y defender un cuento que me pareció bueno. Esta clase de malentendidos hicieron irreparable mi vida. Por eso, para no desengañar a mis enemigos y para complacer mi vocación de solitario, vine a Madrid para refugiarme en estas cuatro paredes, en este hospital casero en el que Dorothea es la enfermera altruista y yo el enfermo terminal.
Bueno, ya basta. Me cansé de hablar, doc. Me causa risa que para aplicarme su amado psicoanálisis usted use mi cama en lugar del diván, y que me escuche, sobre todo que me escuche como si yo le estuviera diciendo la verdad. ¿Para qué quiere saber de mi yo profundo, de mi subconsciente, de mis deseos reprimidos, de mi Complejo de Edipo si no los tengo? No me haga caso, soy una ficción dolorosa. Yo no soy Onetti. Yo soy Juan María Brausen, el inventor de Santa María, la perfección de Eladio Licero, de Díaz Grey. Usted no se ha dado cuenta, pero yo soy la imagen que Onetti temía ver reflejada en el espejo. Yo lo inventé a él, yo escribí todas esas novelas. Abra ahora sus ojos y míreme, míreme bien. No me vaya a decir que estoy loco cuando ya no importe.



De nada.

martes, 10 de marzo de 2009

Presentación del libro "Sortilegios"


Poemario


INVITACIÓN
Presentación del Libro
"Sortilegios"
De Alfonso Sánchez Mendoza

Miércoles 11 de Marzo
Casa de la Emancipación
7:30 pm

Y bien, aunque parezca que la poesía es otra de mis "exs" a la que ya no llamo porque ella tampoco me llama, aunque parezca eso, digo, me agrada y me parece respetable que aún existan locos que se sumerjan en estos mares a veces caudalosos y a veces, pareciera, totalmente abandonados. Y que además estos locos no solo se dediquen a leer libros si no también a escribirlos e incluso publicarlos.

Este es el caso del poeta Alfonso Sánchez Mendoza que mañana presentará su libro primogénito "Sortilegios" en complicidad de los reconocidos poetas:

César Adolfo Alva Lescano, Presidente del Insituto de Estudios Vallejianos

Ángel Lavalle Dios, Catedrático UNT y Crítico Literario

Manuel Medina Velásquez, Director del Proyecto Poesía Joven de la Municipalidad Provincial de Trujillo.
Están Todos Invitados.

Comparto además con ustedes el prólogo catártico, algunos adelantos exquisitos, el blog personal del autor y, como si esto fuera poco, un poema de "Sortilegios" dedicado a su hija que me ha dejado como quien dice "Reencontrándome con mi silencio":


ARITMÉTICA

Tres más uno cuatro
Ocho más ocho dieciséis
La aritmética te cambia el gesto
Me muestras la hoja de prácticas
Y me miras
Con esa esperanza infantil
De no tener errores
Me convierto por instantes
En el implacable corrector
Con la vista en el papel adivino tu rostro tras el veredicto
Las matemáticas son exactas te repito
Vuelves a tu mesa corriges y sonríes victoriosa
Te acercas
Tus ojos se llenan de luz
Irás a jugar o a ver la televisión

Si la vida fuese tan simple como la aritmética
Quizás no estaría aquí
Callado
Reencontrándome con mi silencio.
.

"SORTILEGIOS" (Prólogo) La poesía de Alfonso Sánchez Mendoza


Poemario

Comparto con ustedes (y en exclusiva) el prólogo escrito por

ÁNGEL LAVALLE DIOS.


I

Nostalgia por el ser

El del poeta es el camino del hombre; es un tránsito desde las sombras hacia la luz, desde la noche hacia el sol del amanecer, en una individual dimensión bipartita: primero, en el tiempo presente, la autoconciencia de los propios interiores, autopercibidos en agitada lucha permanente en una plétora de temores, de ausencias, de premoniciones y de anhelos, a causa de las muchas incertidumbres, pero, también, de las previstas posibilidades que se vienen concretando sobre el mar de fondo del amor y de una prometida y presentida eternidad; y, segundo, hacia atrás, la certeza que alcanza el poeta para decirnos que la "pesadilla" de la vida empieza al nacer y que seguirá como tal, en tanto, no haya una purificación de los sentimientos. Lo anterior es lo que se lee, desde la primera a la última líneas del poemario.

En auxilio del poeta acuden, y se registra, una multiplicidad de referentes que son muy pertinentes para conducirnos hacia sus preocupaciones centrales, expresadas como una nostalgia por el ser del poeta, que es igualmente una nostalgia por el ser del hombre, que aquél autopercibe y lo siente, como dicha y como felicidad, pero ausente; sin embargo, ausente no porque nunca estuvo, sino, porque habiendo estado, se ha ido y lo ha, nos ha, dejado. Este es el punto crucial, origen de todas las laceraciones del poeta y del hombre, asumido como una compleja unidad individual, que sólo alcanza plenitud en la ubícua e interactuante alternancia del "tú": nuestros semejantes de la urbe, la mujer amada, las madre, los (las) hijos – hijas, el paisaje nocturno, en especial, como reducto y como "rincón", con oscuridad, pero con estrellas; y el paisaje del amanecer como incitación y como solución de la noche. La plenitud referida, la percibimos como la solución de continuidad a la dicha "perdida" que, en el poeta es "…ganas ubérrimas/ de volver a ser niño"; o, niñez que inexorablemente, según el poeta, "…se diluye en la transfiguración del tiempo"; pero, asimismo, percibimos esa plenitud, como "apostasía", para usar la propia expresión del poeta, y que significa "la falta- o pérdida- de fe en Jesucristo"; signo, este último, de la autoconciencia de incertidumbre y soledad del hombre contemporáneo, carente de "absolutos".

II

La palabra como puente y el espejo…

"Sortilegios" se entiende, literalmente, como "leer la suerte". Esta "lectura", se puede realizar, obviamente, en diferentes planos. Pero, en el caso de Alfonso Sánchez Mendoza, es explícito el plano poético escrito. La palabra escrita es, en este caso, el puente y el espejo… Puente a través del cual el "inconciente" emigra desde bien adentro del "yo", trayéndonos el "ser"; o, dicho de otra forma, es el puente que usa el "ser" para transitar de la oscuridad del "inconciente" a la luz de la "conciencia", y mostrársenos o mostrarnos a nosotros mismos, cual espejo singularísimo e insustituible. Este tránsito, sin embargo, no discurre por un océano pacífico, sino a través de un proceloso mar, en disputa permanente entre dos intransigentes y seculares espadachines, la "razón" y la "fe". Es el destino del hombre como tal, azuzado en los tiempos actuales en que la "razón" viene inundando, progresivamente, con su luz los "rincones" de la fe, del sentimiento, del alma, allí donde habita y se asienta lo más "querido" por nosotros.

Sintomático y, a la vez, significativo que este poemario vea la luz y nos traiga las hesitaciones del poeta, tras la cordura "perdida en mi sombra del mediodía", o, como diría Walt Whitman, "en mitad del camino de la vida". Edad nuestra, la del mediodía, en que muchas cuestiones empiezan o terminan por aclararse; y de lo cual, no todos nos hacemos concientes y no todos decidimos, final y valientemente, compartir. En el caso de Alfonso Sánchez Mendoza, no obstante todos los sinsabores vividos y percibidos en la vida, no todo está perdido; al final del túnel, una luz se anuncia siempre: "El sol de un nuevo amanecer", que no llega porque sí, sino que debe llegar, siempre y cuando sea permanentemente "re-inventado", como "re-nacimiento" permanente; y, de pronto hasta como "re-torno", sobre los seculares acicates de la paz, el amor, la eternidad y Dios; sentidas vías, todas las anteriores, de "re-encuentro" con nosotros mismos, en la agreste "geografía" de nuestro ser, tras las "heladas brisas" del silencio, del espacio y del tiempo.

III

De ecos y nostalgias…

A estas alturas del análisis y de la historia social, del arte y de la filosofía, Alfonso Sánchez Mendoza sorprende con la claridad y la naturalidad de su estro. Europa de las post – guerras, se adentra, allende la epidermis, en busca del ser; el existencialismo, en especial el heideggeriano, y la fenomenología filosóficos, actualizan las incursiones griegas parmenídeas sobre el mismo tema, y en la misma dirección tornan el neopositivismo wittgestteiniano y el estructuralismo de factura foucaultiana; la psicología freudiana y tras ella la psiquiatría psicoanalítica. Son, también, los escenarios en los que se desenvuelven Joyce, Kaffka, Camus, el mismo Sartre literato y, más recientemente, la Sarraute; entre otros; pero, en este lado nuestro, son también los escenarios de César Vallejo y de Juan Rulfo, entre otros.

Los anteriores son los caminos a los que retorna, también, la post – modernidad europea: todos ellos, tras la región metafísica por vía del lenguaje connotativo, luego que la ciencia se hace conciente de sus limitaciones en la vía denotativa, incluso en la sintética , según formulación kantiana. Más al extremo aún, para la post – modernidad la "razón" resulta insuficiente como faro, pues, su lumbre mengua en tanto descendemos más a las profundidades del ser. Recobra, entonces, primacía la presencia alterna y dialógica del "otro", única posibilidad para "entender", para "comprender" el mundo y la vida, es decir, la "realidad". Y, mejor aún, si con ese "otro" logramos entendernos hablando, no por escrito. La post – modernidad pretende guiarnos más allá del significado, tras la plenitud del sentido, y para esto, el mejor lenguaje no es el de la ciencia, sino el de la poesía. Si la morada del ser es el lenguaje, como quería Parménides, es el lenguaje polisémico el que nos acercará a los más variados matices del ser. En consecuencia, si no hay un solo sentido, tampoco habrá un solo centro, ni una sola tradición y, obviamente, ni una sola forma de sentir. Los márgenes de la libertad, entonces, son ilimitados y deben ampliarse y vivirse en las más variadas de sus ricas expresiones, pero tras la brega, tras la lucha, tras las "pérdidas y los descubrimientos", como quiere nuestro poeta. Y, en estas idas y venidas, Dios tampoco permanece, muere para luego resucitar. Esta es también la impronta de la post – modernidad (con antecedente nietzscheano), y la de nuestro poeta, para quien, "aún hay Dios en el horizonte", como "…el Cristo" que vuelve a llorar, hoy "más desconsolado que en Getsemaní".

Alfonso Sánchez Mendoza se insinúa como lírica madera de bellos arpegios, cuando canta "...los faroles apagados de mi rostro", o, "…treparme por las lianas de lluvia/ Que caen de tus ojos". Y déjase sentir, así, cerca de Martín Adán, entre los peruanos; y, entre los liberteños, va tras las huellas de Rogelio Gallardo Bocanegra, de Santiago Aguilar de "Tempestad de la nada", de Luis Eduardo García de "Teorema…", de Lizardo Cruzado de "Este es mi cuerpo", de Ángel Gavidia de "Fuera de Valija"; entre otros, extendiendo las siempre frescas lianas de la tradición poética norteña.

Trujillo - Perú 2009.


"SORTILEGIOS" (Trailer) La poesía de Alfonso Sánchez Mendoza


Poemario


Comparto con ustedes (y en exclusiva) estos poemas.




LUMBALGIA


Vuelve la lumbalgia como pesadilla recurrente

Inca horizontalmente tras el ortocentro de mi trinidad

Se desliza rastreramente por el eje de mi circunferencia

Mis entrañas asaltan la certeza que aún tengo alma por estrujar

El vahído del trémulo caminar de mis nostalgias

El lumbago súbito abriendo canales regados de llantos contenidos

Me varan ineludiblemente al mar brillante de esta página

.

.

BENDITO SILENCIO

Resuenan ecos silenciosos en la bóveda palpitante de mi reloj

La respiración toma ritmos de pasos a orilla de mar

Se laxan mis extremidades buscando reposo

La memoria busca nostalgias

Imágenes confusas


Tiempos hechos a jirones de razón

Mis manos frías asaltan mi rostro

Restriegan fuertemente mis recuerdos en mis párpados

Froto mis sienes tratando de recobrar la conciencia

Notas de un piano martillan las paredes de mi carne

Me rehúso a salir de este silencio

Bendito silencio…

Las campanas anuncian las doce

Mi nostalgia debe regresar a convertirse

Nuevamente en la cenicienta de mi inconsciente

.

.

SUEÑOS


Presurosos mis pasos parecen volar sobre el pavimento

Los gemelos se tensan y las neuronas reprocesan

Las cuarentaiunmil cosas que me quedan por hacer

Intentan arrancarle más segundos a los minutos

Procuro desacelerar esta vorágine

Converso con mi sombra abandonada

Tras el muro de adobe de mi casa

Siento que ella me invade suavemente

Escala desde mis pies

Orilla mi torso

Alcanza los faroles apagados de mi rostro

Que reposan en sus nostalgias

Dejo que se filtren melodías entre tímpano y tímpano

Y navego etéreamente

Diviso apacibles llanuras y montes

Fantasías de historias cayendo en cataratas

Ilusiones brotando en manantiales

Susurros que vuelan

Alas al viento esparciendo lluvias de color…

Un eco sordo retumba mis oídos

Despierto

Alguien llama a mi puerta

Es la realidad


A todos los que aún seguimos aquí batallando en el fragor de los días

.

.

AUSENCIA

La garúa cae como menudas chispas de colores

El aire resopla en mis sentidos tu presencia

Vuelvo a extrañarte una vez más

Te conviertes en el artificio

Para abstraerme de la conciencia de estar vivo

Y entonces siento tus manos azules

Deslizándose suavemente por la selva de mis cabellos

Veo tu mirada en el mínimo reflejo de luz

Y escucho tu voz como eco en el silencio

Apaciguando esta indomable certeza de tu ausencia


.

.

CAIDAS

Gris la mañana devela la ausencia del estío

La neblina me invade juega con mis retinas

Me plasma en el vacío de esta hondonada de dolor

Mis uñas rasgan la muralla de mi llanto

El abdomen se me llena de una brisa helada

No siento el tiempo

No logro atrapar ni el más fugaz recuerdo

Sólo me palpita el desasosiego

Diseccionándome las entrañas

Detrás de mis entrañas

Se me despelleja la epidermis del torso

Recojo la piel de mi rostro entre mis manos

Me precipito en este calvario

Sé que luego una vez más me levantaré

.

.

BUSCANDOTE

Acarician tu pelo mis manos lejanas

La boca aún me sabe a miel de tu memoria

Mi cuerpo se eriza al escuchar tus latidos

Desfallece mi aliento

Esperando tu silencio

Te busco en la noche

Que fugaste como estrella

Para convertirte en cometa

Que arrasó con mis esperanzas

Te busco en mi tiempo

Robado al azar

En la honda caída de mi manantial

Y te encuentro siempre

Ausente

Callada

Y otra vez lejana

Hoy como nunca me he bañado

En la cascada de tus ojos fortuitos

He respirado del huracán de tu voz

En la cima de tu mundo

Y he caminado hasta el rincón de tus sueños

Buscando tu piel

Tu aliento

Y tu paz

.

.

FUGITIVA

Me invade un temor absurdo

Que asalta mis más recónditos espacios

Se me nubla la mirada

Creándose infinitas tormentas de silencio

Dejando una estela de sangre

Camino sin sentido reinventado el trote

En cada segundo que gira sin ti

Te abandonaste al viento

Como ave que escapó de entre mis manos

Esa tarde de otoño que te vi partir

Llevándote mis interrogantes sin respuesta

Y me quedé con la extraña sensación

De cabalgar tras de ti

En la oscuridad de tu mirada cansada

Sin entender

Sin preguntar

Sin atinar más que a callar

.

.

TU PARTIDA

Te reconozco

En la memoria de mis arcos sonrientes

En la melodía de una canción

Que aún resuena en mis tímpanos

Que grita desesperadamente

Tu nombre impregnado en mi piel

En las tardes con el sol agonizante

En la neblina de un mar silencioso

Que aun dibuja tu silueta

Emprendiendo la partida en busca de mi olvido

Y me he quedado impávido entre mis certezas y mis dudas

Soñando con aquellos luceros que se unieron al caer

Confundiendo los deseos de dos aves que juraron compartir el vuelo

.

.

ARITMÉTICA

Tres más uno cuatro

Ocho más ocho dieciséis

La aritmética te cambia el gesto

Me muestras la hoja de prácticas

Y me miras

Con esa esperanza infantil

De no tener errores

Me convierto por instantes

En el implacable corrector

Con la vista en el papel adivino tu rostro tras el veredicto

Las matemáticas son exactas te repito

Vuelves a tu mesa corriges y sonríes victoriosa

Te acercas

Tus ojos se llenan de luz

Irás a jugar o a ver la televisión

Si la vida fuese tan simple como la aritmética

Quizás no estaría aquí

Callado

Reencontrándome con mi silencio.




ALFONSO SANCHEZ MENDOZA



Poeta y Restaurador independiente nacido en Trujillo del Perú en 1968, actualmente a cargo del mantenimiento de la Casa de la Emancipación y el local central de la UNT (ex convento Jesuita).


Cursó estudios de Ingeniería Química en la UNT y de Escenografía en la Escuela de Arte dramático de Trujillo, a la fecha realiza estudios de Educación en la Especialidad de Comunicación y Literatura en la ULADECH.


Declamador de la Poesía Vallejiana, con cerca de 20 años en el ejercicio cultural. Colaborador de diferentes Revistas de Literatura y diarios locales.


Miembro de la Asociación Trujillo Arte y Literatura “ATAL”, entidad organizadora de la Feria de Libro de Trujillo.

Socio activo del Instituto de Estudios Vallejianos.


Miembro del grupo de artistas “Tiempo” de la ciudad de Trujillo.