viernes, 6 de julio de 2007

Andrés Calamaro, el gran camaleón

El dios Calamaro

Hijo bastardo de Charly García y reconocido de Miguel Abuelo, Papo Napolitano y Litto Nebbia; amigo de Sabina y Maradona; y enemigo de la solemnidad. Andrés Calamaro es, sin duda, un ícono musical de entre siglos. ¿Qué tiene este argentino que no tengan otros cantautores? Acaso reinventarse sea parte de la respuesta.


Publicado en Díatreinta

Andrés Calamaro es uno de los cantantes más camaleónicos del universo musical en español. Es que no se puede encasillar en ninguna categoría. Lo suyo es básicamente la canción. Es un artesano de la palabra bien cantada, con bandoneón, con orquesta o con guitarra. Ya lo dijo al compás del querido Héctor Lavoe: él es cantante y lo suyo es cantar.

Su vida musical siempre estuvo marcada por las exageraciones. Desde que en su brillante juventud Miguel Ángel Peralta (El abuelo) lo llamó para rearmar su banda, pasó de ser un deslumbrante adolescente a ser un abuelo… de la nada. No pudo tener mejor vitrina. Pero no le bastó la gloria con Los Abuelos, en esos años sacó su primer disco solista (Hotel Calamaro) bajo la protección de su primer maestro: el bicolor Charles García. Esta experiencia le bastó para hacerse responsable de producir los primeros discos de los entonces desconocidos Enanitos Verdes y Fabulosos Cadillacs.

Su vida misma es un exceso. Todos los marginales del fin del mundo saben que no solo era cosa de sentarse en un parque y fumar un porrito. El paso de los años le ha servido para demostrar a sus críticos que él sigue siendo el rey, y con dinero o sin dinero, fuma siempre lo que quiere.

En los 90’s, con su música, su buena suerte y otros alucinógenos hizo vibrar a Península Histérica, en la que hasta ahora llena estadios al igual que en su país. Los Rodríguez, su segunda banda, fue quizá el mejor grupo rock de España en esa década.

Ya de regreso a Buenos Bares, Argentina, y como solista absoluto, capaz de controlar sus asombrosos dones, se volvió Loco, le cantó a la Alta Suciedad, a Elvis, a los sueños, y a los Crímenes Perfectos de tantas flacas que nos dejan al ritmo de una Media Verónica su veneno en la piel.

Y no contento con demostrar que se puede ser un romántico y un canalla al mismo tiempo, su siguiente proyecto nos aclaró que la única manera de ser el comandante de la parte delantera del corazón de la mujer mundial es la honestidad: mientras más brutal y desgarradora, mejor.

Así siguió nadando, contra la corriente; sumergido más que nunca en sus contradicciones, pero dedicado totalmente a encender el fuego sagrado de la inspiración y la locura. Así nació El Salmón, un disco de 103 canciones, muy largo e importante para él, con mucho texto. “Quiero hacer un disco del que se hable dentro de 50 años”, dijo. Lo hizo en uno de los peores momentos de su vida personal y luego aclaró a sus seguidores: “Infieles, pensaron que era broma, verdaderamente van a escuchar un disco ahora”. El resultado fue demoledor, con canciones de todo calibre, aunque en su momento incomprendidas.

Aquí fue donde te perdí el rastro, querido salmón. Pasaron cinco años para que te animes a lanzar otra vez un disco. Te tomaste tu tiempo, cabrón, pero valió la pena esperar. El Cantante, disco tributo a los grandes como Manzi, Gardel, Roberto Carlos, Atahualpa Yupanqui, Héctor Lavoe. Imposible de definir, la mejor descripción tal vez nos la dio tu amigo y compinche Sabina: “La gloria eterna nos parece poco,/ del fashion nos vengamos con boleros, / Andrés crece al revés y yo tampoco.”

Después vendría El Regreso, un disco con sus mejores éxitos en vivo, Tinta Roja, selección de tangos, El Palacio de las Flores y todos los premios a la música en Argentina y en España. La hiciste maestro, a ritmo de tango, rock, hip hop, cumbia, balada o todo lo que quieras. Da gusto verte con las energías de siempre, con tu primera hija, un poco barrigón, todas esas giras en España y esos premios a ambos lados del charco. Como tú mismo te defines en el disco que estás a punto de sacar, La Lengua Popular: “Soy una buena combinación / De Homero Simpson con Rolling Stone”.

La NO Historia de la NO Televisión en el Perú

Esto no es una historia de fixión, déjenme que lo escriba como crucifix… cruz y fixión, (qué bien rima con televisión). Exactamente, a eso quiero llegar, la historia de nuestro país siempre ha sido una cruz, una gran cruz para todos los que la padecemos, pero a partir del año 56 (cuando Genaro Delgado Parker propuso a su padre Genaro Delgado Brandt y a su hermano Héctor, que lo exoneraran de obligaciones ejecutivas en las empresas radiales de la familia, y lo mantuvieran a sueldo trabajando exclusivamente en la planificación de un canal de televisión) todo se jodió en el Perú. Es cierto que el propósito primero de la televisión era informar, entretener y educar, ahora todos sabemos que siempre fue un distractor de la realidad. Caramba, la palabra distractor no existe, bueno, distractor, es decir, que distrae.

En 1958 llega la televisión al Perú, en medio del gobierno civil de Manuel Prado Ugarteche. No me pregunten quién fue ni qué hizo. El 17 de enero de 1958 se inauguró oficialmente el Canal 07 con el nombre de "Gracilazo de la Vega AODTV-Canal 07" también recordado como Televisión Nacional del Perú, y actualmente nombrado y repotenciado como TeVe Perú. (creo) Caramba, la palabra repotenciado tampoco existe, estoy muy creativo hoy o qué será)

Varios meses después de dejar con la boca abierta a los siempre pasivos televidentes peruanos, el 15 de Diciembre de 1958 se fundó canal 4 y con ella la televisión comercial en el Perú. Los apurados pioneros del 4 decidieron ir gradualmente introduciendo la producción nacional. A diferencia de los calculadores Delgado Parker, que inauguraron su canal con un paquete de programas armados y ensayados con semanas de anticipación. Este canal fue Panamericana Televisión Canal 13 al empezar en el año 1959, luego canal 05. Actualmente en decadencia para felicidad de los que no creemos ni en la puta que nos parió.

Lo bueno de este canal fue que a través de su pantalla pudimos conocer a Humberto Martínez Morosini, Ernesto García Calderón, Pepe Ludmir, Alfonso Tealdo, Alfonso Vaella, Guido Lombardi, Mario Vargas Llosa, César Hildebrandt, Alejandro Guerrero y Jaime Bayly. Este año (2007) intentó hacer algo Beto Ortiz pero no se le dejaron. Ja, Ja.

Pero, lamentablemente, lo más importante para la televisión siempre fue que en los hogares del Perú, ya sean precarios o en los de clase media, baja o alta, los televidentes sean igual de corderitos, y solo se dediquen a saciar sus ansias de entretenimiento.

Así empezó a joderse todo, ¿las mamás no saben qué hacer con su tiempo? Ahí están las telenovelas señoras, ya no se preocupen mamás, ahora van a poder llenar sus vidas vacías con otro vacío más tonto aún que sus propios dilemas existenciales. Simplemente María, Natacha, Carmín y Nino, solo fueron algunas. Así empezó a llenar esta caja (nadita) boba todos los vacíos de nuestras vidas (sí recontrasuperarchi bobas) uno se siente mal porque sabe que nació desorientado, pero no le pidió a nadie que lo educaran como tarado. Gracias Tío Johnny, a través de tus ojitos juguetones tomando la leche puedo comprender ahora al cojudo de mi hermano el mayor. Gracias Augusto Ferrando de ti sí me acuerdo, pero más porque eras capaz de reunir a toda mi familia frente al televisor aunque sea una vez a la semana, eras mejor que dios y esas cosas raras de la iglesia and all that shit!, en serio negro lindo, a veces solo añoro que vuelvas, pero solo para poder disfrutar de un pequeño momento de idiotez junto a mis padres, mis abuelos, mis hermanos, mis amigos, todos los que te conocimos y te adoramos.

Si me pongo a pensar en todos los programas de entretenimiento supongo que tendré que escribir un libro tan grande que nadie querrá leerlo, así le ponga de título En vivo y en Directo. Sólo nombraré algunos sin orden cronológico ni importancia: el Chavo del Ocho, Yola Polastri,, He Man, Los Pitufos, Gigi, Tulio Loza y su "Tulio a Cholocolor", Triki Trak de Rulito Pinasco, Gamboa, Risas y Salsa, Aló Gisela , Nube Luz, Karina y Timoteo, Los cómicos ambulantes, Casado con mi Hermano, Pataclaun, de dos a cuatro, campaneando, etc, etc, etc.

Ahora los metería a todos en un saco de basura, es bueno tener en cuenta que en México muchos ven en El Chavo solamente un programa estúpido e insustancial. De todos ellos me quedo con Nubeluz, bueno en realidad me quedo con las dalinas, y por ahí Pataclaun, y para no ser hipócrita, me quedo con los Cómicos Ambulantes, esos sí son buenos cholos carajo, con creatividad y talentosos y solos salen adelante. Recuerdo hace más de 10 años, antes que Larcomar sea Larcomar, cómo había un cómico siempre para hacerme reír en mis paseos con mi mamá. A Barranco también venían, hacían su show solitos, se quedaban sin voz, les dábamos una propina y todo quedaba limpio otra vez. Verlos en la televisión para mí fue como una buena recompensa para ellos, verdaderos peruanos.

Pero bueno, creo que ya me mandé con todo un rollo de moralidad y anti moralidad que ni yo mismo me la creo. Solo para que no se note tanto que no busqué nada de información.
A veces me da mucha alegría saber que ahora casi todos pasan más tiempo frente a su computadora que viendo televisión, aunque no me preguntes cual de las dos pantallas es más diabólica, por lo menos el Internet, nos da la oportunidad de ser nosotros mismos.

Amén.

miércoles, 23 de mayo de 2007

NACIMIENTO DEL CINE EN EL PERÚ

Aquiles Martín Cabrera Ludeña


www.fotolog.com/jawo_1


Para saber vivir, hay que experimentar, viajar, leer, alimentar tu alma con miles de cosas intensas todos lo días. Pero como uno es misio, y la plata no alcanza para viajar a todos los lugares que uno quiere, ni mucho menos para comprarte el libro original que tanto anhelas, existe otra forma de conocer culturas diferentes sin moverte de la comodidad de tu ciudad: El cine, el maravilloso cine que tanto nos da y del que tanto recibimos, la ventana por la que tenemos la oportunidad de conocer el mundo, de llenar nuestras mentes de cosas buenas y sobretodo, diferentes. Será por eso que los peruanos somos tan pobres e ignorantes, somos un reflejo de nuestro propio cine. Hay buenas películas, pero son pocas, hay buenos peruanos, pero son como bichos raros.

Sin embargo, pocos saben que el nacimiento del cine en el Perú sucedió solo dos años después de que hicieran su aparición en París los hermanos Lumiere con su mítico Cinematógrafo, ellos ni se imaginaron la revolución cultural e industrial que ocasionaría semejante invento. Fue George Meliés, prestidigitador y visionario, quién en seguida comprendería que una nueva forma de expresión artística había nacido. Intentó comprarla pero el dichoso aparato no estaba en venta.

En el Perú, el artefacto usado para proyectar las primeras imágenes en movimiento en esta parte del planeta sería el Vitascope, invento de Thomas Alva Edison, traído al país por los señores C.J. Vifquain y W.H. Alexander. El 2 de enero de 1897 fue la primera función pública de cine. Al mes siguiente la primera función cinematográfica (usando el cinematógrafo de los hermanos Lumière) se realizó en la Confitería Jardín Estrasburgo (hoy Club de la Unión), en Lima.

En 1908 nacería Hollywood en USA, en el Perú ese mismo año se crearon muchos establecimientos cinematográficos. Además se realizaron las proyecciones con acompañamiento de la música de un fonógrafo. Aparece en escena la Empresa de Teatros y Cinemas S.A., y construyen el Cinema Teatro. La gran cantidad de público que empezó a acudir al Cinema Teatro probó que existía un mercado importante para el cine. En 1911 se formó la Compañía Internacional Cinematográfica, construyeron su sala Excelsior de la, y ambas compañías competían en la proyección de películas extranjeras.

Más o menos hasta 1913, mientras que en Francia, Charles Pathé y León Gaumont se volvían millonarios por la creación de tan magnífica industria, el público peruano de imágenes en movimiento veía, por ejemplo, filmaciones de corridas de toros (de España y después de Perú) o vistas bélicas de la guerra hispanoamericana (EEUU y España en Cuba), como también tomas del nuestro país: paisajes, arquitectura y sociedad.

Los aristocráticos de la época, tan dignos ellos, preferían películas filmadas en paisajes urbanos extranjeros, reproducción de hechos históricos y sucesos diversos de la sociedad alta limeña. Los sectores populares, sin embargo, preferían filmaciones cómicas.

lunes, 30 de abril de 2007

Perfil - Entrevista a Daniel F


HABLANDO CON EL FEO
Escribe Aquiles Cabrera
Especial para la Revista Díatreinta
Editada por la Facultad de Ciencias de la Comunicación de la
Universidad Privada del Norte.
Trujillo Mayo 2007


"Si yo encuentro a una señora vendiendo
un disco mío versión bamba, y kon
esa plata le da de comer al hijo
que lleva en sus brazos,
yo soy muy feliz de ke mi música
le dé de comer a ese niño"


El líder de la banda Leusemia

Mi abuelo siempre se mantuvo ocupado resolviendo crucigramas y llenando pupiletras. Era un adicto a los entretenimientos bizantinos. Su hijo, mi padre, heredó sus costumbres y se dedicaba a cubrir las tardes de ocio -y las noches-, jugando con mi madre al Dominó, al Ludo o al Monopolio. Creo que yo he sido el resultado de esas adicciones al “matarrato” y me convertí en un terrible vicioso de los juegos de Vídeo: Ataris, Nintendos, Play Station, Game Boy... Los devoraba todos. No me mal entiendan, no era uno de esos que dejan sus zapatos o el DNI en los dispendios interactivos. Solo lo hacía para... para “matar el rato” y eso era todo. Total, no me gustaban las fiestas, los bailes, las modas y tampoco tenía hembrita alguna. Mi padre y mi abuelo decían “es preferible eso a que sea un pastelero o un maricón chupapinga”. A lo que mi madre agregaba “..o un rocanrolero desaliñado…”


Este es el comienzo del cuento “El Señor Leinad” escrito por Daniel F. (si leen Leinad al revés se darán cuenta de que ohhh, así es) Y no es la única aventura literaria de este cantante, también escribió “Los sumergidos pasos del amor, un breve reporte sobre el rock subterráneo limeño y el panorama de la música alterna" en la que participan artistas de la talla de David Novoa, Oscar Malca, Aldo Vela e Iván Ruiz. Comienza con un entretenido exordio de Daniel en el que asegura: "Sobre la Historia del Rock en nuestro medio se ha escrito muy poco". Para terminar firmando como “Daniel F, el ke esconde la piedra y tira la mano”. (Ambos escritos encontrables y bajables en la red).

¿Quién es este señor de 46 años con ese nombre tan común y esa enigmática F que lleva como suerte de apellido? Su nombre completo es Daniel Augusto Valdivia Fernández. Pero, nadie me ha podido explicar con seguridad el porqué de esa F. Algunos dicen que significa Feo, otros Fugitivo, casi nadie sabe que se apellida Fernández. Yo, ingenuamente, le pregunté si alguna vez había pensado que esa F podría llegar a significar Famoso, a lo que me respondió: “No, ni kagando, yo no soy ni medianamente popular. Tal vez solo dentro del circuito de rock local que es bastante pekeño, pero yo soy solo un tipo más ke sale por ahí a andar a la calle”.

Siempre vivió en la Unidad Vecinal de Mirones, por la Universidad San Marcos, luego se mudaría a Lince, cerca al Hotel Carusso, ahora vive en el barrio de Miraflores. Ha pasado por ser un punk, un subte con bastante dosis política, un trovador capaz de ser cursi sin dejar de masturbarse, hasta hacer un rock progresivo con notoria influencia de Pink Floyd.

Esta diversidad artística le permite tener admiradores de todas las edades y con gustos musicales bien distintos entre sí. Él reflexiona sobre ellos de la siguiente manera: “Por un lado me sorprende ke haya gente muy joven y gente muy madura acerkándose a lo ke nosotros hacemos. El público del siglo XXI es una bendición, es un público menos prejuicioso, ke no le hace ascos a las fusiones, es kapas de eskuchar trankilamente un rocanrol, punk, hardcore, metal, también salsa, y no se hace ningún problema con bailar perreo y esas cosas. Es mucho más libre. Antes, en los años 80 y principios de los 90, uno adoptaba una banda y la hacía suya, tan suya que no kería compartirla con nadie. Lo cual era una reverenda tontería, solamente era una música para la secta, eso me parece una estupidez. El público de ahora sí comparte, por ejemplo, estas comunas de fanátikos por Internet difunden a sus artistas favoritos.”.

Daniel formó Leusemia en 1983 con su hermano Kimba Vilis y Leo Scoria, de esta época él recuerda: “Fuimos una banda como cualkier otra ke trataba de salir adelante, pero nosotros hicimos las cosas un poco al revés de los demás. Había un buen grupo de bandas ke prefería el giro comercial, tocar lo que esté de moda, tratar de incluir siempre canciones que estén sonando en la radio. Pero había otro grupo de bandas que hacíamos todo lo contrario, simplemente dábamos rienda suelta a nuestra libertad creativa y hacíamos lo que más nos gustaba, en nuestro caso, hacíamos lo que nos salía porque éramos un trío de inexpertos que no tocaba absolutamente ningún instrumento. Y comenzamos a tocar y tocábamos un rockanrol bien básico, bien al estilo de los 50 o 60, lo menos complicado posible, cosa que se iría solucionando con el tiempo y poder ir haciendo música más desarrollada ”.

Sin embargo, la banda se distanció entre los años 1985 y 1995: “Estábamos viviendo una guerra civil, sufrimos esos regímenes con todos los problemas que eso conllevaba, estábamos en medio de todo eso hasta que se volvió a juntar Leusemia ¿no?, hasta ahora”.

Y fue con la presentación del disco “A la mierda lo demás” en un inolvidable concierto en “El Sargento Pimienta“ de Barranco con temas como “Asesino de la Ilusión” y “Al colegio no voy más”. Así quedó marcado el regreso definitivo de Leusemia y consolida al grupo como un hito musical sin semejantes. Kimba Villis sale de la batería, lo reemplaza Adrian Arguedas y en el bajo entra Lucho Sanguinetti quien da un despegue magistral a la banda.

Solo a finales del 2003 hubo una crisis de paranoia mediática debido a que le detectaron VIH a Lucho, la pelea entre Sanguinetti y Daniel se debió más a una confusión que los medios se encargaron de manosear y deformar. Ahora siguen siendo buenos amigos.

Actualmente Daniel realiza sus trabajos musicales en paralelo con Leusemia y como solista, al estilo de su héroe Rod Stewart, según dice: “mi referente musical más desquiciado”.
Regresando a la pregunta del comienzo, ¿quién es Daniel? Me interesa hurgar más en su entorno familiar. ¿Se pueden imaginar a este rebelde comprándo un regalo para su vieja en el día de las madres? Él mismo me aseguró: “La relación con toda mi familia ha sido muy buena, abuelos, padres, hermanos, tíos, ha sido una familia muy bacán, muy unida y con muy buena onda”.

Muchos piensan que él es más bien frío y parco al hablar, poco dado a emocionarse y entrar en confianza con desconocidos, lo que puedo asegurar es que no se lanza flores para nada, si le buscas un halago te manda de la forma más educada posible a que se lo pidas al público. Te habla de tú a tú, sin tapujos ni reparos en decir alguna lisura o tratarte como un brother, se ríe y se divierte conversando como un niño, sin embargo, cuando recuerda su infancia, su voz se llena de un aura nostálgica llena de romanticismo: “Vivía mis cuentos, mis imaginaciones, leía muchos libros de historia, después comencé a leer tratados sobre músika, teoría musikal, cómo es en realidad la vida de los músicos, muy lejos de todo eso ke se lee en las revistas, allí te cuentan puras maravillas, pero de pronto tú ves al artista ke realmente sufre y pasa hambre, no sé, ese tipo de historias me empezaron a apasionar. Casi toda mi lectura desde entonces está relacionada al arte: pintores, poetas, músicos. Todos esos artistas malditos, yo alucinaba mucho con eso, con las bandas ke solo hicieron un disco o los cantantes ke solo hicieron dos canciones, eran historias, entre tristes, dramáticas, oscuras y bizarras, pero bien alucinantes”.

En ese momento le pregunté si él mismo se sentía un artista maldito, a lo que me contestó: “Un maldito artista de repente”.

¿Y cuándo aprendió ese niño creativo y lector a tocar la guitarra?
“En eso estoy en pañales todavía, yo toko guitarra como kien juega un partido de fútbol sin ser futbolista. Yo toko guitarra porke no hay otro ke toke la guitarra por ahí. Aparte ke la guitarra es un instrumento ke a mí me disgusta, no me atrae mucho, mis héroes no son guitarristas sino compositores. Yo admiro mucho a Serrat, a Ubiergo, me encanta Joaquín Sabina, es un tipo muy hábil con las palabras, me parece un compositor increíble. Sin embargo, toko una canción de Silvio Rodríguez ke es imposible de tocar como la toka él porke ese webón es de otro planeta, pe. Yo la adapto a mi poca sapiencia, o sea, agarro mis 3 ó 4 acordes ke sé y les doy la vuelta y nada más, para tocar esas kanciones bien, habría ke ser un gran maestro como Silvio”.

O sea, se podría decir que estafas a la gente entonces, no sabes ni tocar la guitarra.
“Ja, ja, ja, ¡Sí, pe! ja, ja, ja, ¡Payaso!”


En Trujillo nos cautivó con más de 4 horas llenas de su música y sus ocurrencias.

jueves, 18 de enero de 2007

IN THE NAME OF THE FATHER

IN THE NAME OF MY FATHER
Trujillo, Perú, Noviembre del 2006

Hay tres fotos colgadas en la pared de su oficina. La primera y la más grande en realidad es un retrato de su madre dibujado a carboncillo. Su madre, doña Edelmira Cruz Rodríguez, fue una mujer de carácter fuerte, educadora por vocación; él fue su primer hijo. Ella estaría destinada a tener solo dos y los dos varones y de diferentes padres; parece que esta pequeña diferencia marcó a los hermanos hasta el día de hoy. Su madre murió hace seis años, el 2 de marzo del 2000, a los 82 años de edad, sin embargo, la mujer del retrato debe tener unos 40, los suficientes como para llevar en el entrecejo el paso definido del tiempo y la firmeza de un carácter a prueba de humillaciones y sinsabores. Su mirada es penetrante y a la vez cautivadora, y sus finos labios cerrados callan historias y tristezas que ya nadie podrá escuchar, puesto que se las llevó con ella hasta la tumba.

Pasemos a la siguiente imagen, en esta él aparece abrazando a su padre con la mano derecha. Los dos están de terno, el de su padre es oscuro y el de él es gris. Este hombre del traje gris lleva bigotes, esos bigotes negros espesos que lo acompañaron por más de veinte años, esos bigotes que se dejó crecer a los veintitantos para poder obtener su primer trabajo en Lima como profesor de matemáticas en el colegio San Julián de Barranco y que no fueron rasurados sino hasta el primero de enero del año 2000. En esta foto él abraza a su padre que acababa de ser condecorado como Doctor Honoris Causa por su trayectoria profesional en el Salón Consistorial de la Universidad Nacional de Trujillo. Él se ve orgulloso de poder acompañar a su padre, Don Anaximandro Cabrera León, maestro distinguido y prestigioso, catedrático de la UNT, Director de la Escuela Normal Superior Indoamérica, y dueño-director de la primera Academia Pre Universitaria de Trujillo, la Cabrera, desaparecida hace ya más de treinta años. Su expresión en la foto recuerda a Borges, pareciera que sus ojos buscan el lente de la cámara pero solo ven el infinito, su porte es más bien de sabiduría y descanso, muy diferente al de su hijo, lleno de vitalidad y orgullo. Otro contraste interesante es el cabello totalmente blanco del padre y el cabello negro azabache del hijo.

Él es el único hijo que tuvo con Doña Edelmira, mujer que no fue nunca su esposa; él es el único hijo que este gran hombre tuvo fuera del matrimonio, matrimonio del que nacieron nueve vástagos; y, por último, él fue el único hijo que lo acompañó desinteresadamente los últimos años de su vida hasta el día de su muerte, (momento supremo en la vida de todo hombre sabio), el hijo que estaba ahí con su familia, viendo cómo se extinguían para siempre las brillantes ideas de su padre, cuando hacía nomás seis meses que presenció el lamentable fallecimiento de su madre. Don Anax murió también hace seis años, en setiembre del 2000, a los 83 años. Un corazón romántico podría pensar que Don Anax nunca olvidó aquel amor fugaz pero intenso con Doña Edelmira, mujer a la que decidió unirse nuevamente más allá de la vida. Ya lo dijo Quevedo: “polvo serán, mas polvo enamorado”

En la tercera foto nuestro hombre abraza a su mujer con la mano izquierda, esta vez el terno es marrón, esta foto fue tomada precisamente en el año 2000, uno puede darse cuenta de ello porque él aparece ahora sin bigote, pero con su cabello aún negro, (las canas vendrían solo unas semanas después). La foto fue tomada el domingo 13 de febrero, día de su cumpleaños número 49, ellos están en el living de un hotel pituco de Miraflores, unas horas después de la fiesta por sus Bodas de Plata, su aspecto es de felicidad y satisfacción. Ella usa vestido de seda, luce sus cabellos rubios ondulados sueltos aún espléndidos en aquel aciago año; una cosa más: sus ojos verdes no miran a la cámara. Ella es la señora Azucena Ludeña Vásquez, esposa de nuestro personaje desde el 14 de febrero de 1975 hasta la actualidad.

Es curioso pensar que ella nació el mismo año que su esposo, también es profesora, también nació fuera de un matrimonio, también es hija única de sus padres, también su madre tuvo solamente dos hijas con diferentes hombres, (en este caso ella es la menor), y por último, tuvo ocho hermanos por parte de su padre. La diferencia es que Azucena quedó huérfana de madre a los 12 y vivió su adolescencia sola con su hermana en un departamento de Palermo y después en una pensión en la calle Bolívar. Actualmente ella es madre de cuatro hijos: el mayor de 30 años, el segundo de 24, yo de 21 y el menor de 15 nada más. Todos hombres, todos ellos sanos, inteligentes, arrogantes y muy diferentes físicamente uno del otro.

Su esposo es nuestro padre, él nació en el hospital Belén de Trujillo, estudió su primaria en la escuela 255 de Salpo y en la escuela de varones de Otuzco, lugares donde su mamá trabajaba como profesora. La secundaria la estudió en Trujillo, comenzó en la Gran Unidad Escolar José Faustino Sánchez Carrión para después pasar al Colegio Militar Gran Mariscal Ramón Castilla, su pequeña estatura impidió que continuara sus estudios militares en la escuela de oficiales de Chorrillos. Así fue que decidió estudiar pedagogía como sus padres, a los 21 años ya vivía en Lima, donde siguió estudiando para especializarse mientras trabajaba, a los 24 se casó con su enamorada después de varios años de noviazgo.
En Lima él llegaría a ser un alto funcionario del Ministerio de Educación, y posteriormente se jubilaría trabajando en la Dirección Departamental de Educación con la que llegaría a conocer varios países de Sudamérica como representante de la delegación peruana. De la ciudad de Lima regresó a vivir a Trujillo definitivamente hace más o menos seis años. Actualmente es director de un pequeño pero prestigioso colegio de El Porvenir, es un hombre al que ni la tristeza ni las canas pueden quitarle esa vitalidad extraordinaria, un hombre cuya única religión es el trabajo, cuya única ideología política es hacer lo que sabe hacer: trabajar por el bienestar de su familia. (Aunque tomar un par de chelas de vez en cuando con los amigos desestresa)
Su nombre es Víctor Anaximandro Cabrera Cruz y nació el año 51 del siglo pasado.