Él es un guerrero, un sobreviviente de sus enemigos y sus demonios interiores, un animal que se esfuerza de manera sobrehumana para controlar su furia contenida. Ya no le tiene miedo al dolor, ni físico ni mental ni espiritual, esto no quiere decir que sus heridas o sus cicatrices no le duelan, simplemente que el dolor y él ya son viejos conocidos.Su película se estrena en medio de bastantes crisis mundiales, ahora no solo financiera y medio ambiental, sino con riesgo de pandemia debido a la gripe que tiene horrorizado y paralizado a todo México y temeroso al resto del mundo. Acá en Perú, la situación se podría poner mucho más terrorífica que la película 28. Sobre todo si tenemos que esperar los 6 meses que la OMS demoraría en encontrar una vacuna.
Como todos saben, Wolverine, la película, ya ha tenido su primera batalla contra la piratería. Yo, por supuesto como todo buen pirata, ya la vi. La versión no acabada me parece buena para los coleccionistas porque las escenas sin editar que parecen videojuegos o los saltos en que a los actores se les ve con las sogas y cables de seguridad nos dan una idea del detrás de cámara y el proceso de creación y acabado de los efectos artificiales.
La adaptación de la historia de Wolverine, como siempre para el cine, es reducida y con muchos saltos temporales, apuros de una industria cinematográfica acostumbrada a lo rápido, fácil y digerible, aunque engorde y aburra. Felizmente Wolverine, el personaje, es más grande que todos esos inconvenientes. En conclusión, que no dejaré de verla en el cine. No se me enojen mucho amigos doblemoral-antipiratas. Ya me compré la gorra original en CinePlanet.
En el fondo Wolverine, el súper héroe, es solo un chico malo con casaca de cuero que se vuelve bueno por amor. O al que tal vez el amor vuelva más malo. Wolverine podría ser el mercenario perfecto pero solo pelea por amor, se destruye por amor, lucha por un amor que de antemano sabe que es imposible y está perdido. Esa es la única batalla que sabe que no puede ganar y que sin embargo no está dispuesto a perder tan fácilmente. Ya está acostumbrado al dolor.





































