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lunes, 16 de febrero de 2009

El asesino sentimental





Libre como el viento era nuestro perro.


Adiós perro bóxer

Mi hermano Paco te escribió una pequeña carta en su facebook

26 de setiembre-13 de febrero
Querido amigo

Te extrañaré, espero que estés bien, no tuve el valor de matarte como lo hizo el chico de la película "la mosca" con su perro.

No quiero llorar, solo sé que te botaron al río, te perdiste nada más ...no habrá nadie como tú y lo mejor, nunca reprochaste nada... ¿cuántos días te dejé en hambre porque tenía que estudiar? y no me pusiste mala cara.

Cuando estoy con las personas humanas más quiero a mi perro, cuando eras cachorro la primera cosa que hiciste fue lamer mis piernas, pero le ponías mala cara a los que me querìan hacer mal.

Ya no tendré mi detector de gente buena o mala


Boris cuando esté en el cielo tú me seguirás como siempre ya no en las calles sino en las nubes


Supongo que soy una persona mala, mientras mejor le va a este blog, peor me va a mí. Hace unos días atropellaron a una prima, sigue en estado de coma, mi padre está enfermo de unas úlceras, es un milagro que mi mamá aún siga viva, el papá de una gran amiga falleció el 11 de este mes. Y también murió Boris Bill, mi perro bóxer.

Falleció el 13 de febrero, mientras estábamos celebrando discretamente el cumpleaños de mi papá. Fui a visitarlo a la chacra donde pasó sus últimas semanas de vida el 14 con mi hijo, ya era muy tarde. Su cuerpo había amanecido descompuesto y, como dice mi hermano en su carta, nuestros amigos lo botaron al río.

Tal vez sea mejor que no te haya visto, pasamos 10 años juntos, fueron buenos años, pero poco a poco te fuimos abandonando, ya no eras el cachorro alegre y juguetón, eras un perro triste. Cuando te enfermaste y ya no podíamos tenerte con nosotros te llevamos a la chacra, te resististe a morir, aguantaste como siempre lo has hecho. Estuviste más de dos meses allá muriendo lentamente. Sin nosotros.

Cuando arrancamos el carro y te quedaste mirándonos, ya sabías que no te íbamos a llevar, sabías que te estábamos abandonando pero fuiste digno, no corriste detrás de nosotros, te quedaste sentado, con el pecho erguido como siempre, supongo que tu mirada se hizo más triste. Ya estaba el carro muy lejos para haber visto tus ojos.

Yo no sé por qué no pudimos darte una muerte digna, no sé por qué fuimos tan cobardes contigo.Perdóname Boris Bill, ya no tenía tiempo ni para mí, todos estos días he estado aguantando las lágrimas, pero al descubrir la pequeña carta que te dedicó mi hermano ya no pude aguantar.

La última vez que te vi ya no eras tú, eras solo un esqueleto viviente, todas las enfermedades que tenías se te habían juntado, moscas revoloteaban en tu cabeza porque una oreja se te había llenado de pus, ya no podías levantar la pata delantera para decir hola como siempre lo hiciste. Boris, nunca te grabé el video que te prometí, nunca pude tomarte siquiera una foto digna a lado de mi hijo para que él te recuerde como yo recuerdo al primer Boris.

Solo esta foto he encontrado en mi viejo hi5 al que ya nunca entro, esta foto en la que te ves tan hermoso, tan digno, siempre sacabas pecho para las fotografías.

Una vez, hace dos años cuando Alfredo Bryce Echenique vino acá a Trujillo por la feria del libro, después de todos los compromisos, tenía una cena en el Chelsea. Fui allá corriendo, le pedí permiso a la señora Adriana para acercarme y darle un pequeño regalo. Ella no entendía, era una fotografía tuya. "Nada de autógrafos ni de fotos" me dijo la señora Adriana. Me acerqué a Bryce, le entregué tu foto Boris, la que he colgado de mi hi5 para ponerla en esta carta, leyó lo que escribí en la parte de atrás. "Malatesta di Rímini sí existe señor Bryce Echenique, vive acá en Trujillo, se llama Boris Bill, y es mi perro bóxer. Martín Cabrera". Bryce dejó a todos sus amigos y se me acercó emocionado, me abrazó largamente y me dijo: "Martín, eres un caballero, nadie en esta ciudad me ha dado un regalo tan hermoso como este" y me volvió a abrazar mientras miraba la foto con nostalgia y me contó de cómo siempre había querido tener un perro bóxer tan hermoso como tú pero nunca pudo. "A mi mujer no le gustan los perros" me decía mientras seguía abrazándome durante varios minutos. Las lágrimas asaltaron mis ojos. Nadie entendía ni un carajo. Solo tú, Bryce y yo.

Nunca mordiste a nadie, nunca siquiera te mostraste celoso por mi hijo Salvador, te le acercabas con mucho cariño y él también quería acercarse a ti, te lo juro, quería abrazarte pero tu efermedad no me permitía dejar que ese pequeño niño haga eso.

Boris, no sé cuándo fue la última vez que dejamos de hablar, de saltar, de correr y de caminar juntos, no lo sé, todo nos fue separando. Nunca pudimos juntar el dinero para disecarte, para guardar tus cenizas, para guardar algunos cabellos y en un futuro cercano clonarte.

No hicimos nada de eso, solo te abandonamos, no tuvimos el valor de matarte, ni mis amigos con los que te dejé y a quienes rogué que te den una muerte digna. Nadie se atrevió porque te querían, porque siempre fuiste un perro al que todos querían, incluso flaco, enfermo con esos tumores y esas cosas raras que se aparecían entre tus uñas, ya con el hocico lleno de arrugas y canas, y los ojos tristes esperando, siempre esperando, atento a solo una mirada mía para salir corriendo a la avenida a jugar, a caminar a mi lado, a hacer tus necesidades, a volver, a entrar otra vez, a no molestar a nadie ni siquiera con toda tu vejez encima.

Eras bacán porque naciste el mismo día del cumpleaños de mi mamá, lo celebrábamos juntos, te poníamos tu gorrita y comías tu torta de carne molida que te traía mi papá de Lima. Resististe, varias semanas más de lo que podíamos imaginar, justo tuviste que morir el día del cumpleaños de mi papá, como para que no te olvidemos, como para vengarte por lo cobardes que fuimos contigo, o simplemente no te alcanzaron las fuerzas para esperar el 14 de febrero, siempre fuiste mi mejor amigo, a ti te abrazaba primero los 15 de febrero que eran mi cumpleños. Contigo bailábamos el vals y cazábamos ratones y leíamos libros juntos. Son tantos recuerdos.

Todos estos días no he podido llorarte, lloré con un video de youtube, con la noticia de la muerte del papá de mi amiga y con mi propia soledad, no sé si todo se ha juntado Boris Bill pero lo único que quiero es que  tengas la seguridad de que siempre vivirás en nuestros corazones.



Siempre eras amigo de todos.



Nunca los niños te tuvieron miedo.


Nunca te enojabas. Lástima que no hayamos grabado más videos.

Un año antes de tu muerte, 13 de febrero de 2008, Salvador tenía tres meses , tú ya tenías esa cara triste.

:(

lunes, 22 de diciembre de 2008

Salvador Armando toca tambor

Este es un extracto de un concierto de dos horas exclusivo para mí.



Gracias Salvador Armando por el regalo de Navidad.
Cuando crezcas y seas famoso no esperaré menos de ti.


Me permito colgar un poema que leí hace un tiempo y ahora vuelvo a encontrar en el blog de Heduardo

Si tienes un amigo que toca tambor,
cuídalo.
Es más que un consejo,
cuídalo,
porque ahora ya nadie toca tambor.
Más aún, ya nadie tiene un amigo.
Cuídalo, entonces,
que ese amigo guardará tu casa.
Pero no lo dejes con tu mujer,
recuerda que es tu mujer y no la de tu amigo.
Si sigues este consejo,
vivirás mucho tiempo
y tendrás tu mujer
y un amigo que toca tambor.

(Poema de Manuel Morales)