lunes, 9 de febrero de 2009

A mis amigos olvidados (los libros)


Ayer terminé de leer La guerra del fin del mundo, la cuarta novela de Mario Vargas Llosa. Y, aunque me dé vergüenza admitirlo, demoré casi dos meses en leer sus 428 páginas. Nunca pensé que lo diría.


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Antes, (hace solo 5 años) -a veces cuando hablo de hace 5 años pareciera que hubieran pasado 20- en fin, cuando tenía 19 años aún leía varios libros al mes, más o menos avanzaba 100 páginas diarias y solo leía una o dos horas al día, nunca he seguido esos cursos de lectura veloz, más bien siempre he pensado de mí que leo muy torpemente y me empieza a doler la garganta porque sin darme cuenta voy repitiendo lo que leo como susurrando (me pasa también cuando escribo). Siempre me sentí bruto para leer, eso me empujaba a esforzarme más y buscar libros más difíciles.


No sé qué sucedió conmigo, recuerdo nítidamente que a los 19 aún leía 4 o 5 libros a la vez y me alucinaba que en pocos años podría leer 10 libros en simultáneo. Nada más alejado de la realidad. Me es incluso vergonzoso recordar cuántos libros leí el año pasado porque no recuerdo ninguno en especial aparte de los tres libros que he ayudado a corregir la ortografía. Ahora se me viene a la cabeza Lima Freak, pero ese no cuenta como un libro de verdad, creo que también leí Rajes del oficio pero lo mismo, solo son entrevistas, no novelas, no literatura.


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Al día siguiente de la conferencia magistral de Mario Vargas Llosa me encuentro a mi profesor Luis Eduardo García cerca al cafetín de la Feria del Libro, se le ve alegre y risueño, se ve que a este hombre normalmente huraño la feria le cambia el semblante por completo, sus ojos brillaban como si acabara de hacer una travesura, “ya me lo compré” me dijo, “¿qué cosa?”, “La guerra y la paz, pues. Nunca lo había terminado de leer, esta vez sí lo termino.”


Me sorprendió bastante, Luis Eduardo es un devorador nato de libros, siempre se ufana de haber leído todos o casi todos y a su leyenda personal puedo agregar que un joven Julio Villanueva Chang llegó a Trujillo hace años buscando la casa de este señor donde se decía que tenía una biblioteca con miles de libros. Y lo más enigmático era que se decía que los había leído todos.


“¿De verdad nunca lo habías leído?”, “No, weon ‘ta que ayer me dio roche” Me dijo con aquella confianza que a veces se le escapa.


Lo que había pasado ayer era que Vargas Llosa en su conferencia, (estaba siendo interrogado por un entrevistador ficticio que era él mismo haciéndose las preguntas) se había burlado de su entrevistador porque este confesó no haber leído La guerra y la paz y aconsejó a toda la audiencia que no había mejor libro para un verdadero lector que aquel libro de Tolstói.


Yo tampoco lo había leído, pero solo acerté a reírme de la ocurrencia del escribidor.


“Tienes que asumir retos, weon” siguió Luis Eduardo “A mí me gusta asumir retos” remató. Él es tal vez la única persona que siempre me dice casi reclamándome: “No dejes de leer, weon.” o cuando se pone más serio “Lee Aquiles, lee, no seas haragán, ya deja a las chibolas”.


Ni mi padre me da ya esos consejos, más bien mi papá me dice: “Trabaja, cojudo, trabaja” jajaja o en su forma elegante de hablarme sin dirigirme la palabra directamente: “Uno solo debe leer hasta una edad prudente, hasta los 19 estuvo bien.”


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Hace años (6 nomás) me encontraba fascinado leyendo Conversación en la Catedral me pegaba horas leyéndolo y releyéndolo, y de pronto, descubrí a mi padre sumido en su depresión jugando solitario en su laptop (se encerraba horas de horas a jugar solitario o carta blanca). Me acerqué y le dije, “Viejo, estoy leyendo un libro bien bacán, un verdadero refresco para un cerebro inteligente como el tuyo, distráete con esto y deja de jugar ese juego repetitivo y obsoleto”. “¿Cómo se llama?” preguntó sin mirarme, con su mutismo acostumbrado. “Conversación en la Catedral” respondí con la alegría de quien se encuentra en la calle un billete de 100 soles. “Ahhhhh -respondió decepcionado- uno de un millonario homosexual y un militar corrupto, ya lo leí cuando tenía tu edad.” Y retornó a su hermetismo.


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Hasta hace unos años (solo un par) yo sí asumía los retos profesor. Antes de conocerlo ya leía su columna dominical en La Industria y sabía que enseñabas un curso de Literatura y que habías impuesto como tarea que todos los alumnos leyeran El Quijote completito. Y lo leí en menos de cinco días. Tuve cientos de intentos fallidos antes, pero asumí ese reto. El día que fui a matricularme comencé a leer el segundo tomo de El Quijote pero justo me enteré de que habías dejado de enseñar literatura decepcionado por los alumnos que no quisieron leer ni un solo libro completo. Algún día terminaré de leer la segunda parte de El Quijote.


Tiempo después, había leído en un libro tuyo la admiración que tenías por Ernesto Sábato y te pregunté si aún tenías el libro Sobre héroes y tumbas. Me dijiste que sí, que ese era el libro que había marcado a tu generación, que se lo pasaban de mano en mano como poseídos. Y al día siguiente me lo prestaste y me confiaste que cuando tenías mi edad lo habías leído en 4 días.


Fascinado por esa pasión y por todos los años que había buscado sin suerte ese libro, empecé a leerlo en la cafetería de la universidad, se me acercó José Carlos Orrillo y me preguntó, “¿Estás leyendo sobre héroes y tumbas? Ta’que alucinante. Este libro es de Luis Eduardo, ¿no?” Lo tomó en sus manos y empezó a recorrer sus veteranas páginas con ojos de loco. “A mí también me lo prestó hace años, este libro es un tesoro.”


No sé si te acuerdas Luis Eduardo, a los tres días te lo devolví. Ya lo había leído y estaba aún sumergido en esa hermosa pesadilla. Para mí fue un reto. Solo quería demostrarte ingenuamente que podía leerlo más rápido que tú.


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Había leído El túnel a los 13 años en una sola noche y lo volví a releer a los 15, a los 17 a los 18 y así. Pero siempre quería leer Sobre héroes y tumbas y Abaddón el exterminador. Y saber cómo continúa la vida de Pablo Castel y qué sucede entre Martín y Alejandra.


Mi mejor amiga se llama Alejandra. Nos íbamos casi todas las noches a buscar ese libro en todas las librerías de Trujillo. Siempre sin suerte. Recuerdo que las vendedoras nos ofrecían las sagas de Harry Potter y nosotros como un par de locos les reclamábamos: ¡Ernesto Sábato! ¡No, ya leímos El Túnel mil veces! ¡Queremos leer el resto de la saga! “Uhmmmm, ¿no les interesaría comprarse El hobbit?”


Una noche inesperadamente encontramos Abaddón el exterminador, sabíamos que faltaba el libro intermedio pero no dudamos en comprarlo y guardarlo hasta que leyéramos el otro libro.


Un día, ya varios meses después, quizá un par de años, ya nunca había vuelto a ver a Alejandra, me aparecí en su casa y le dije que un profesor de mi universidad me había prestado Sobre héroes y tumbas y ya me lo había leído y ahora quería leer Abaddón, “Pásamelo para leerlo de una vez.” “¿Y dónde está el libro?” me preguntó ella, “Ya se lo devolví.” “¡Bahhhhh!, eres un huevo frito.” “Después se lo pido de nuevo, no te preocupes, ¿dónde tienes el Abaddón?”


Lo buscamos sin suerte esa tarde. Regresé a mi casa molesto con Alejandra por no haber guardado el libro, por no saber dónde lo tenía, sin darme cuenta de que tal vez ella estaba más enojada conmigo por no haberle pasado el otro libro que tanto habíamos buscado juntos.


No nos volvimos a ver en muchos meses.


***


Cuando tenía 16 años leí fascinado los trópicos de cáncer y capricornio de Henry Miller, no entendía casi nada pero me decía a mí mismo que aún era muy bruto para entender ese tipo de literatura, que debía leerlos de todos modos, que eran libros superiores a todo lo que había leído antes, que en 10 años luego de haber devorado cientos de libros los volvería a leer y los entendería.


Una vez (supongo que tenía 17 años) llevé el trópico de capricornio de visita en casa de una amiga, empezó a leerlo y no me lo quiso devolver. En verdad, a ella no le gustaba leer, pero ese libro la fascinó. Creo que se lo regalé, nunca he vuelto a besar un par de pezones tan deliciosos como los de ella.


Intenté volver a leer los trópicos hace un año y medio, pero no llegué ni a la página 20.


***


Siempre me gusta echarle la culpa a todo lo demás de mis desgracias. Me gusta pensar que si ya no leo es porque ahora trabajo, porque ahora tengo un hijo, porque ahora la universidad, porque ahora las mujeres, porque ahora el Internet, porque ahora mi cansancio, porque los libros originales están muy caros y mil ridículas excusas. Intentaré una vez más leer a Faulkner, nunca pude llegar ni a la mitad. Solo espero tener un poco de suerte.


Ya les contaré.

Feliz Día Pisco

¡Salud!

¡Salud con Chile!

¡Salud con Pisco!

¡Sin palabras!

sábado, 7 de febrero de 2009

Fotos 4ta Feria de Libro de Trujillo



Ver todas estas fotos me hace recordar 20 días de arduo trabajo que en realidad son mucho más que 20 días y mucho más que esas dos simples palabras: arduo trabajo.

Conocí nuevos amigos, reencontré viejos amigos, no faltaron los broers y sisters de la U que también estaban metidos por ahí. Estuve cerca y escuché de cerca a grandes escritores e intelectuales que quizás nunca más regresen a Trujillo. (quién sabe, tal vez dentro de dos años). Me tomé mis jotitos. Descubrí muy tarde el potencial de mi cel. Me endeudé comprando revistas y libros. Y -justo cuando ya todo se estaba terminando y recién iba a comenzar a emborracharme de lo lindo- me enfermé.

Antes de empezar la feria me sentía inútil y apagado, no pensé que podía dar de mí lo mismo que había dado en ferias anteriores, sin embargo, hice mucho más, la pasé mucho mejor y aprendí bastantes cosas. En fin. No les puedo contar más detalles porque este no es un blog erótico.

Jojojojo.

viernes, 6 de febrero de 2009

César Hildebrandt en 4ta FLT 2009

Todo le apesta.


Son 15 videos que grabé con el celu que me prestó mi papá. Muy tarde me di cuenta de que tenía dos horas de almacenamiento. Hubiera podido grabar miles de cosas más.

No se hagan ilusiones, la calidad de la imagen es pésima y mis manos son recontra temblorosas (no pregunten por qué), lo único que importa es la voz de César Hildebrandt.


Conferencia de prensa
o más bien Clase magistral de Periodismo o de Realidad Internacional.



Periodismo de investigación de Europa versus el de América Latina
- Privilegios especiales del gremio periodístico
- Desigualdad salarial
"Si este sistema funcionara yo sería el primer oficialista"





Mundo unipolar
"Este mundo parece muy sencillo, están los políticamente correctos y los herejes, o sea, nosotros"





Francisco Umbral versus Mario Vargas Llosa
- Un periodista trujillano confunde la palabra pulga por oreja. (mongo)
"Umbral, el mejor prosista de la prensa española de los últimos 50 años."

- Gobierno Peruano
- Prensa gobiernista
- Pasado Ilustre
"Fuimos muy ricos exportando caca"





- El sistema no se ha movido ni un milímetro.
"¿Qué es el sistema? Este contrato social que se nos ha impuesto"





-Socialismo democrático
"Stalin era un asesino en serie."





- La economía comunista, la mercancía, la ganancia, etc.





- La terquedad como coherencia
"Yo no temo a no cambiar."

- Acerca de la Entrevista a Alfredo Bryce Echenique.






- Camilo José Cela.
- No al periodismo servil.
"La única manera es decir no, largarse."
"Hay periódicos que golpean tanto a sus periodistas."
"Tener periodistas sin autoestima es el sueño de los propietarios."





"La autoestima del periodista es la dignidad de su trabajo."
"Ya hubiera yo querido tener youtube en mis tiempos."






- La fórmula Le Monde.
"Mi sueño es que en el Perú haya prensa hecha por periodistas."






- La Entrevista y el Psicoanálisis
"El hombre puede ser el más miserable de los gusanos a las 10 de la mañana y el más sublime de los hombres al mediodía."
"Me interesa muchísimo ese mundo oscuro de demonios interiores."






- Literatura y Periodismo
"Yo no he visto peores cosas a nivel de texto que la que he visto en los últimos años en la prensa peruana."
"José Carlos Mariátegui, César Vallejo, César Miró, Luis Alberto Sánchez. En Perú no hay más."
"Existe el concepto equivocado de que es una pérdida de tiempo leer literatura."
"Los periodistas somos aprendices crónicos, aprendices de toda la vida."

- Pobreza de los cursos universitarios para periodistas.
"Descuidan el lado más importante que es la cultura."
"Esa carencia se expresa en la miseria de la prosa periodística actual."






- Literatura y Periodismo
"No hay nada mejor que el periodismo bien escrito."
"Nunca podrá escribir bien el que no lee."
"Los que enseñan a escribir son los libros."
"El periodismo es cultura."
"Somos lo que leemos."






- Señor Hildebrandt, ¿usted sería Ombudsman si se lo pidieran?
jajajajaja
"Si hubiera defensores del lector en el Perú se armaría una revolución."
"Es una gran y subversiva idea."

- Y una pregunta póstuma: Mario Vargas Llosa
"Sus tres primeras novelas van a pasar a la historia."






- Mario Vargas Llosa

"Mario es un gran novelista y es una gran señor, alguna vez fuimos muy amigos, Alvarito nos separó."
"Es el primer escritor universal del Perú."
"Mario rabioso es un maravilloso escritor."


Papá Hígado. Casi me pega cuando le pedí que nos tomáramos una foto.

miércoles, 4 de febrero de 2009

Fiebre después de la Feria



Mientras algunos amigos me mandan correos felicitándome por el éxito de la feria de Trujillo y otros me mandan SMS por aparecer en Enemigos Íntimos, algunos, más sabios, me mandan las fotos que me tomaron esos días de feria, pronto las publicaré pa no dejar de ser un figuretti del carajo.

Por ahora los dejo con la nota de Aldo y Beto en la feria, en realidad, ni nosotros pensamos que iban a tener tanta acogida, por eso no habíamos llamado a la policía. Nos tocó hacer de chalecos, ya pes.



El título de esta entrada no es por la fiebre de salir en televisión o en youtube, sino porque en verdad estoy ardiendo en fiebre y estoy en cama y muerto de cansancio y estoy solo.

:(