domingo, 7 de noviembre de 2010

El Pirata que yo fui

Ya había anochecido hace rato en los parques de palermo, el concierto solidario argentina abraza a argentina llegaba a su fin. Abrió la tarde walter domínguez, siguió miranda, inesperadamente miranda, luego entró d-mente y algunos grupos argentinos que yo no conocía, los tipitos, estelares, árbol, los más esperados fueron 'no te va gustar' a mí que soy un desquiciado de la ortografía española, por supuesto que no me gustó, la escritura correcta del nombre del grupo debió ser 'no te va a gustar'. Ese pequeño detalle me bastó.

Ya habían tocado los cafres con la compañía de fidel nadal, y un místico reggae revitalizante flotó por el aire. Ya había tocado un antipático vicentico que todos querían que no se quede, que se vaya rápido. Me sorprendió que mientras vicentico tocaba para el olvido unas cuantas canciones que la gente no seguía, todos empezaron a corear "pappo no se murió, pappo no se murió, que se muera cerati laputamadrequeloparió" y justo al otro día cerati caía en coma hasta el día que estoy escribiendo estas líneas... en pocos minutos, un considerable grupo de argentinos desestimaba a dos de sus más grandes referentes musicales, vicentico y cerati. (Porsiaca ignorantes, Pappo es Pappo Napolitano, el genial Pappo de la paternal que falleció hace unos años, al cual, por cierto, ni vicentico ni cerati se acercan lo más mínimo.)

El plato de fondo fueron los auténticos decadentes, la fiesta fue fenomenal, la sensación de libertad se apoderó de mi cuerpo, olvidé el cansancio, las horas de pie, saltando, apretando, forcejeando con los extraños, la mano que intentaba captar fotos que ahora están perdidas en algún cd, todo el cansancio se me fue, sencillamente los auténticos lo cantaron todo, ya había anochecido hace rato y el concierto solidario en los parques de palermo llegaba a su fin.

Las dos últimas canciones, memorables: la guitarra y los piratas, mi vida pasó delante de mis ojos, todas las fiestas donde bailé esas canciones, los cassettes donde los escuchaba, todo volvió a mí mientras saltaba a la par de los otros 55 mil argentinos que me acompañaron esa tarde que ya se había hecho noche.

Para que tengan una pequeña idea de la locura que desataron esas canciones, agrego a este post la versión de la canción pirata en la fiesta del bicentenario, otro pequeño concierto gratuito al aire libre en el que me los encontré a estos decadentes.



Nunca olvidaré la manera en que canté esa canción pirata aquella tarde. Era como si pudiera ver todo desde otro ángulo, me metí al pogo, en ningún concierto en Perú de metal había visto un pogo tan temible, no me importó, era uno de esos momentos eternos que te da la música.

¿Que a qué viene todo esto? Pues a algo que no tiene nada que ver con esto. De pronto me encontré a mí mismo en twitter defendiendo algo que nunca pensé que iba a defender. La compra de un libro original. Sí, así es, se trata de la novela más reciente de Mario Vargas Llosa (no quiero decir última) El Sueño del Celta..

La mayoría de personas que sigo en twitter se quejaban de que estaba muy caro los 69 soles que cuesta la novela, que cómo va a ser posible y toda la vaina de la pobreza de siempre y que así cómo quieren que haya gente culta en este país y todo el rollo. Algunos ya malearon diciendo que la iban a conseguir en versión pirata o que a través de internet les salía a mitad de precio.

Más allá de las bromas que a veces se suscitan en el twitter, a mí el tema me ofuscó.

Primero, a nadie le interesa que haya gente culta en nuestro país, eso ya está visto desde siempre.
Segundo, leer El sueño del celta, no te convierte por acto de magia en 'una respetable persona culta'.
Tercero, he visto libros categoría caca que cuestan más, mucho más de 69 soles, ¿cuántos de ustedes han visto en las bibliotecas de sus amigos las colecciones completas de harry potter, señor de los anillos, crepúsculo y qué sé yo qué tanta otra porquería que se publica ahora y se vende como pan caliente en todo el mundo?
Cuarto, el hábito de la lectura no empieza por el precio de los libros.
Quinto, así ese libro lo regalen en las escuelas públicas, no creo que muchos lo lean.
Sexto, la mayoría de personas que les parece un insulto, una cachetada para la pobreza peruana, gastar (digo gastar, no pagar) 69 soles por una novela de Mario Vargas Llosa, gasta mucho más dinero en bebidas alcohólicas, accesorios innecesarios, y demás tonterías, lo que la moda dicte que es obligación.
Séptimo, espero que los que están tan desesperados por leer El sueño del Celta, ya hayan leído al menos Conversación en la Catedral, La guerra del fin del mundo, o alguna otra de las novelitas de nuestro nobel. Sí, lean bien la última palabra que he escrito: 'nobel', y lean además y con detenimiento la palabra que le antecede: 'nuestro' y póngase una mano en el corazón y la otra en el bolsillo y repitan después de mí: Mario Vargas Llosa Vale Oro Carajo.

PS. Este no fue un post auspiciado por ninguna librería ni editorial ni es un canje de nada, ahora si usted amable lector se le ablanda el corazón y desea sorprenderme con un pequeño regalo de navidad, ya sabe, mi correo de gmail lo reviso a diario.

3 comentarios:

  1. Excelentisima nota, pero solo un detalle, si Vicentico y Cerati son dos exponentes de la musica Argentina, ya estoy pidiendo asilo auditivo en otro país, jajajaaj

    ResponderEliminar
  2. Te envidio por los concerts, yo hace ratazo que no me voy a ninguno.

    De lo de Mario, sinceramente: esos que tanto se quejan por su precio se me hace que no son mucho de comprar libros y leer, y por eso hacen tanto escándalo por el precio.

    saluos!!
    (pst pst, antes de irme, un día léeme pezweon, intentaré no herir tu susceptibilidad lingüística: http://ir.pe/lasmentiras)

    ResponderEliminar
  3. gracias por el comentario Lucho, solo date cuenta del pequeño detalle que cerati y vicentico están en minúsculas y Pappo está en mayúsculas.

    Gracias gracias

    ResponderEliminar

COMENTARIOS