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sábado, 4 de abril de 2009

La Calle y la Caverna


La escritura, ese misterio que acompaña el insomnio y la vigilia de un escritor, es en realidad un hábito privado en el que este descubre por sus propios medios la libertad y la vida.



Creo que ningún escritor puede decir cuándo empezó a escribir. Para Goethe, el escritor o el artista es un ser que vive en un estado de “pubertad eterna”. El asombro, la sorpresa, la curiosidad, la búsqueda –cualidades que parecen propias de los niños que descubren el mundo-, son inseparables de un estado creador.

Todo escritor es por lo tanto vulnerable. Tiene los nervios erizados en un estado de tensión permanente. Es un ser inestable, obsesivo, inasible, curioso y atemorizado. Su única obsesión es encontrar una voz propia en el ruido del mundo.

Esta es una obsesión que se corresponde con hábitos comunes en muchos escritores. Son hábitos privados que revelan la zona de penumbra en la que se mueven.

Entre los escritores que he conocido, con pocas excepciones, he encontrado siempre tres rasgos simultáneos: el placer por los viajes, el gusto por la música y la pasión del insomnio.
Toda obra literaria es un viaje. Toda narración propone, al igual que los viajes, la creación de un tiempo y un espacio nuevos. Un escritor concibe su propia vida como un viaje de un lugar, y de una identidad, a otra. Todo viaje es una mezcla de planificación y de sorpresa, como el proceso de la escritura.

Recuerdo especialmente mi primer descubrimiento de un nuevo gran espacio, el de la ciudad de Lima, cuando yo terminaba el colegio. Hasta entonces mi vida había transcurrido alrededor de mi barrio y la familia que me acompañaba en mi casa de Miraflores. Durante mi infancia, la vida era un circuito formado por un sistema de interrelaciones seguras: el colegio, la familia, las diversiones programadas. Para mí, el centro de la ciudad así como los barrios pobres de La Victoria, el Rímac y Lince resultaban planetas lejanos y misteriosos que yo me prometía algún día explorar solo. Recuerdo especialmente las primeras veces que tuve la osadía de embarcarme al centro de Lima en un colectivo. La Plaza San Martín, con sus cafés y bares, las calles y fachadas sucias del Jirón de la Unión y el Jirón Azángaro, me parecían las puertas del ingreso a una dimensión verdadera, tosca, brutal, anónima de la vida. Pasé muchas noches vagando por sus calles y comiendo en sus restaurantes, haciendo lo que por entonces me gustaba más hacer: observar a la gente. Recuerdo mucho la impresión que me produjo el encuentro con los niños y ancianos que dormían envueltos en periódicos y mantas inmundas. Mis visitas a los partidos de fútbol en el Estadio Nacional, al que también me habitué, me permitieron caminar hasta La Victoria y Lince. La Victoria es un barrio que me sigue gustando mucho por su versatilidad extraordinaria en los escenarios de pobreza y de suciedad que sobrevive, que no termina de abandonarse.

La música es una pasión que comparto con muchos amigos escritores. La literatura y la música ocurren en el tiempo. Músicos y escritores compartimos términos (“frases”, “ritmo”, “tono”), porque compartimos el culto por una sonoridad con sentido. La sonoridad, como el lenguaje, requiere del tiempo, se construye solo en el devenir. Gracias a mi madre y a mi padre, sentí muy pronto en mi vida la pasión por la música clásica y en especial por Bach y por Brahms. La música popular, en especial la música criolla y la música negra peruana, también me han acompañado siempre. Como los músicos, creo que los escritores buscamos siempre aquel modo de decir que es inseparable de lo dicho, aquella formulación que es su contenido. Una sola de esas frases puede justificar una vida. Un escritor como un músico nunca tiene otra felicidad que la de encontrar esa frase esperada en algún momento. Solo tenemos que estar cerca de ella cuando aparezca.

El insomnio es el refugio de un escritor, la consecuencia de la vigilia. Si un escritor es alguien que sueña durante el día, puede ser definido también como alguien que vigila durante la noche. La racionalidad de la noche es un complemento de la fantasía del día. El rigor de la vigilia nocturna y la expansión de la fantasía diurna son estados creativos, no tiempos reales. La noche es el escenario en el que nuestra conciencia selecciona los acontecimientos centrales del día para volveros a vivir, para profundizar en ellos y recolectarlos en su intensidad. Es el momento de la selección e intensificación de los episodios diurnos. En la vigilia nocturna los escritores recomponen y comprenden la gravedad de las acciones que el día ha dejado escapar.

Si una razón por la que los escritores escriben tiene que ver con el ensanchamiento de la vida, otra tiene que ver con la supresión de la muerte. Frente a la naturaleza resbaladiza de la vida, las palabras parecen cargadas de energía, son las espadas que colocamos contra el vacío. El descubrimiento temprano de la muerte (de mi padre, de muchos amigos en mi infancia) fue mi mejor estímulo. Uno escribe contra la muerte precisamente porque es su único tema.

Uno y múltiple, el escritor es él mismo y todos los hombres. Si sabe refugiarse en su caverna, debe también saber abrazar la calle. Saber estar con uno mismo en la soledad agotadora, tediosa de escribir muchas páginas no es suficiente sin saber estar con otros en el ruido diverso de lo ajeno que se vuelve propio. Uno y otros (o mejor dicho unos y otros), el silencio y el ruido, son los polos entre los que un escritor debe poder moverse.

La literatura es en general, como la religión, una manera de sacralizar lo cotidiano. Echando mano de lo que Henry James llamaba el “esplendor objetivo del detalle”, un escritor encuentra las esencias particulares de cada objeto, de cada paisaje, de cada persona, aquél detalle que singulariza lo narrado, que le permita ser recordado en una página para siempre.

Contar historias es la proeza individual más valorada y celebrada por la tribu. Solo una buena historia establece un espacio y un tiempo verdaderamente autónomos, capaces de abolir las presiones del mundo real. Por eso me parece que no hay nada más difícil que contar una buena historia, una historia creíble.

Contar una historia que revele aquello de esencial en un personaje es encontrar el incidente que dé a conocer su identidad. ¿Qué incidente corresponde a la identidad secreta de un personaje? ¿Qué es lo que hace que cada personaje se revele como quién es?

El pasado es un manantial de secretos y revelaciones que se proyecta sobre la vida de cada ser humano. Cada persona camina tratando de recuperarse una herida secreta y terrible, inflingida en alguna época que lo acompaña en secreto.

La narrativa es un viaje hacia ese secreto, el viaje al secreto más recóndito de cada individuo, la exploración no tiene una respuesta o un fin determinado. Es una exploración en la oscuridad y uno siempre viaja a tientas. Buscar la verdad, la belleza o el bien son frases rimbombantes y vacías para diferenciar esa exploración. El libro es un viaje a la oscuridad.
La narrativa es encontrar los incidentes que mejor sirvan a la exploración.

Un escritor es, ante todo, un sentimental recuperado: un niño que ha sufrido pero que ha tomado distancia de su sufrimiento para poder objetivarlo en palabras. Las palabras preservan las emociones, son contenedores de la obsesión. El seguro más grande contra la muerte no es un himno o un coro sino una frase escrita que persevera, un murmullo inscrito en el silencio. Ese susurro monocorde en el que algún día renace un deseo, un cuerpo, una voz.


¡NO COMENTEN!

jueves, 12 de febrero de 2009

(Des)amores que matan

Post del ayer
Publicado en Díatreinta en febrero del año pasado.



Amor es ese afecto desengañado que sobrevive tras un instante de baba.
Emile M Cioran


Todos teorizan, discrepan, pontifican, filosofan y despotrican sobre el amor. Muy pocos se ocupan sobre lo que el amor no es o no llega a ser. Será tal vez que el género humano tiene un miedo muy profundo a encontrase cara a cara con sus límites y miserias.

Los que sí hablan de este tema, se muestran ásperos y profundamente materiales, al menos los hombres. Las mujeres pareciera que siguen esperando al príncipe azul.


Es difícil hablar de amor cuando estás decepcionado de él. ¿De qué hablamos cuando hablamos de amor? Se preguntó el siglo pasado el genial y alcohólico escritor Raymond Carver.

Lo curioso es que, aunque no lo aceptemos, todos estamos sedientos de amor, vemos películas basadas en historias de amor felices o desgraciadas, escuchamos centenares de canciones triviales que hablan de amor.

Sin embargo, nadie cree que se tenga que aprender algo acerca de este sentimiento. Cuánta razón tenía el viejo Erich Fromm en su nunca desactualizado libro El Arte de Amar:
“¿Es el amor un arte? En tal caso, requiere conocimiento y esfuerzo. ¿O es el amor una sensación placentera, cuya experiencia es una cuestión de azar, algo con lo que uno 'tropieza' si tiene suerte? (…)

La actitud de que no hay nada que aprender sobre el amor, es la suposición de que el problema del amor es el de un objeto y no de una facultad.

La gente cree que amar es sencillo y lo difícil es encontrar un objeto apropiado para amar, o para ser amado por él.”

Este análisis mantiene perfecta vigencia si empezamos a recordar las veces en que hemos escuchado o dicho frases como: “no he tenido suerte en el amor”, “aún no encuentro a mi persona ideal”, “sigue adelante y ya verás que encontrarás a ese alguien especial”, “me gustaría conocer a mi alma gemela”. OK y así hasta el infinito.

También existen los flechazos, por ejemplo, estar "locos" el uno por el otro. sin conocerse siquiera un par de días. Para algunos es una prueba de la intensidad de su amor, pero solo muestra el grado de su soledad anterior.

En todo caso, el amor no es un sentimiento fácil para nadie, sea cual fuere el grado de madurez alcanzado.

Todos nuestros intentos de amar están condenados al fracaso, a menos que seamos concientes de que la satisfacción en el amor individual no puede lograrse sin la capacidad de amar al prójimo, sin humildad, coraje, fe y disciplina.

Si estas cualidades son raras en la cultura actual, también ha de ser rara la capacidad de amar. Son las conclusiones del autor de El miedo a la Libertad.

Podemos decir que la mayoría de personas estamos de acuerdo en que el amor es la expresión más maravillosa del constante festejo que debería ser la vida.

Sin embargo, cuando hablamos del amor de pareja, la situación se vuelve insostenible.

Todos tienen sus propias ideas acerca de él: sacrificio, conocimiento mutuo, compartir, complementar, entrega, confianza, incluso sufrir y solo sufrir, estos son los más lastimeros.

También están los buenos machos que piensan que el amor es solo sexo, o tal vez solo un buen maquillaje del sexo.

Acéptenlo damas, si piensan que los hombres somos todos unos simplones que no pensamos más que en una sola cosa, es decir: en nosotros mismos, no están muy lejos de la realidad.

Para muestra, a continuación inserto declaraciones sinceras de amigos y amigas (los nombres me los reservo para evitar malos comentarios) sobre este siempre espinoso y excitante tema.

La encuesta la hice yo a través de msn.

“No existe el mundo ideal, ergo, no existe el hombre ni la mujer ideal”
“El amor de pareja es el más estúpido que hay porque das y das y casi nunca es recíproco”
“El sexo es el complemento perfecto del amor, es más, cuando se hace con amor es más bonito. Si el sexo es rico con una puta; imagina cuanto más rico es con la mujer que amas”.
“El amor no es perfecto, no es para siempre, siempre causa sufrimiento y nos hace infelices. La vida es así”.
“Para mí es compartir, dar y recibir, el sexo es la parte más importante; si estás bien dentro de una cama, lo estás fuera de una”
“El amor es patético, cuando es correspondido es pegajoso y cuando no, es penoso”
“Es difícil lo que me peguntas, háblame de sexo, yo no soy poeta, huevón, yo vivo en el mundo real, eso pregúntaselo a una mujer”
“Las mujeres somos unas estúpidas porque esperamos a que los hombres sepan lo que no saben y no se lo decimos, e incluso nos enojamos con ellos por no adivinar lo que nosotras queremos que sepan; luego hasta se aburren de nosotras”
“Una mujer quiere siempre cariño, atención y comprensión. Las mujeres pretenden que las entiendan, desean personas detallistas que las quieran y que estén allí cuando ellas más lo necesiten. Si un hombre cumple todas esas cosas, es seguro que nunca se va deteriorar la relación”.

Esta última invocación no siempre funciona, ellas, como buenos seres humanos, también se aburren de lo perfecto.

La situación del enamoramiento puede llegar a ser patética, -si es que no estás enamorado, por supuesto- siempre te reirás del pisado de tu amigo o de la ciega de tu amiga.

Pero cuando te toca a ti, solo quieres aferrarte a ese cuento de hadas que tú mismo te cuentas y del que algunas veces ni siquiera eres el personaje principal, solo un antagonista necesario para completar el marketero triángulo amoroso.

Pisen tierra hombres del mundo, ese cuento de hadas nunca o casi nunca se convertirá en una película erótica, salvo honrosas excepciones.

Mientras que ellas, las princesas encantadas sigan esperando a su príncipe azul, nosotros los desteñidos hombres de la vida real, los sapos con buenos sentimientos ,seguiremos esperando a aquella dama dispuesta a demostrar que debajo de todo ese maquillaje se oculta la verdadera mujer sin miedos ni complejos.

¿Demasiado pedir?

jueves, 14 de febrero de 2008

El arte del no amor

Escrito por Aquiles Cabrera
Publicado en Díatreinta
Todos teorizan, discrepan, pontifican, filosofan y despotrican sobre el amor. Muy pocos se ocupan sobre lo que el amor no es o no llega a ser. Será tal vez que el género humano tiene un miedo muy profundo a encontrase cara a cara con sus límites y miserias. Los que sí hablan de este tema, se muestran ásperos y profundamente materiales, al menos los hombres. Las mujeres pareciera que siguen esperando al príncipe azul.
Amor es ese afecto desengañado que sobrevive tras un instante de baba.
Emile M Cioran


Es difícil hablar de amor cuando estás decepcionado de él. ¿De qué hablamos cuando hablamos de amor? Se preguntó el siglo pasado el genial escritor y alcohólico Raymond Carver.
Lo curioso es que, aunque no lo aceptemos, todos estamos sedientos de amor, vemos películas basadas en historias de amor felices o desgraciadas, escuchamos centenares de canciones triviales que hablan de amor, sin embargo, nadie cree que se tenga que aprender algo acerca de este sentimiento.
Cuánta razón tenía el viejo Erich Fromm en su nunca desactualizado libro El Arte de Amar: “¿Es el amor un arte? En tal caso, requiere conocimiento y esfuerzo. ¿O es el amor una sensación placentera, cuya experiencia es una cuestión de azar, algo con lo que uno 'tropieza' si tiene suerte? (…) la actitud de que no hay nada que aprender sobre el amor, es la suposición de que el problema del amor es el de un objeto y no de una facultad. La gente cree que amar es sencillo y lo difícil encontrar un objeto apropiado para amar, o para ser amado por él.”
Es muy interesante este análisis si empiezas a recordar las veces en que has escuchado frases como: “no he tenido suerte en el amor”, “aún no encuentro a mi persona ideal”, “sigue adelante y ya verás que encontrarás a ese alguien especial”, “me gustaría conocer a mi alma gemela”. Esta lista es infinita.
También existen los flechazos, por ejemplo: estar "locos" el uno por el otro, que para algunos es una prueba de la intensidad de su amor, cuando solo muestra el grado de su soledad anterior. En todo caso, el amor no es un sentimiento fácil para nadie, sea cual fuere el grado de madurez alcanzado. Todos nuestros intentos de amar están condenados al fracaso, a menos que seamos concientes de que la satisfacción en el amor individual no puede lograrse sin la capacidad de amar al prójimo, sin humildad, coraje, fe y disciplina. Si estas cualidades son raras en la cultura actual, también ha de ser rara la capacidad de amar. Son las conclusiones del autor de El miedo a la Libertad.
Podemos convenir en que la mayoría está de acuerdo con que el amor es tal vez la expresión más maravillosa del constante festejo que debería ser la vida, pero cuando hablamos del amor de pareja, la situación se vuelve insostenible, todos tienen sus propias ideas acerca de él: sacrificio, conocimiento mutuo, compartir, complementar, entregarse, confianza, incluso sufrir y solo sufrir, estos son los más lastimeros. También están los buenos machos que piensan que el amor es solo sexo, o tal vez solo un buen maquillaje del sexo, acéptenlo damas. Si piensan que los hombres somos todos unos simplones que no pensamos más que en una sola cosa, es decir: en nosotros mismos, no están muy lejos de la realidad.
Para muestra, a continuación inserto declaraciones sinceras de hombres y mujeres (los nombres me los reservo para evitar malos comentarios) sobre este siempre espinoso y excitante tema. La encuesta la hice yo a través de correo electrónico.

“No existe el mundo ideal, ergo, no existe el hombre ni la mujer ideal”


“El amor de pareja es el más estúpido que hay porque das y das y casi nunca es recíproco”



“El sexo es el complemento perfecto del amor, es más, cuando se hace con amor es más bonito. Si el sexo es rico con una puta; imagina cuanto más rico es con la mujer que amas”.


“El amor no es perfecto, no es para siempre, siempre causa sufrimiento y nos hace infelices. La vida es así”.



“Para mí es compartir, dar y recibir, el sexo es la parte más importante; si estás bien dentro de una cama, lo estás fuera de una”

“El amor es patético, cuando es correspondido es pegajoso y cuando no, es penoso”
“Es difícil lo que me peguntas, háblame de sexo, yo no soy poeta, huevón, yo vivo en el mundo real, eso pregúntaselo a una mujer”

“Las mujeres somos unas estúpidas porque esperamos a que los hombres sepan lo que no saben y no se lo decimos, e incluso nos enojamos con ellos por no adivinar lo que nosotras queremos que sepan; luego hasta se aburren de nosotras”

“Una mujer quiere siempre cariño, atención y comprensión. Las mujeres pretenden que las entiendan, desean personas detallistas que las quieran y que estén allí cuando ellas más lo necesiten. Si un hombre cumple todas esas cosas, es seguro que nunca se va deteriorar la relación”.

Esta última invocación no siempre funciona, ellas, como buenos seres humanos, también se aburren de lo perfecto.
La situación del enamoramiento puede llegar a ser patética, -si es que no estás enamorado, por supuesto- siempre te reirás del pisado de tu amigo o de la ciega de tu amiga, pero cuando te toca a ti, solo quieres aferrarte a ese cuento de hadas que tú mismo te cuentas y del que algunas veces ni siquiera eres el personaje principal, solo un antagonista necesario para completar el marketero triángulo amoroso. Pisen tierra hombres del mundo, ese cuento de hadas nunca o casi nunca se convertirá en una película erótica, salvo honrosas excepciones.
Mientras que ellas, las princesas encantadas sigan esperando a su príncipe azul, nosotros los desteñidos hombres de la vida real, los sapos con buenos sentimientos seguiremos esperando a aquellas damas dispuestas a demostrar que debajo de todo ese maquillaje también son verdaderas mujeres.

jueves, 24 de enero de 2008

Marinera ®

Escrito por Aquiles Cabrera
Especial para Día Treinta
Cecilia Gurmendi patentó hace poco en Chile la marinera y desencadenó con esto una ola de extrañeza nacional. ¿Verdadero patriotismo o simple astucia de inmigrante? Los nacionalistas más recalcitrantes ven con buenos ojos esta “jugada” legal, mientras que otros consideran el golpe de la patentadora como una forma imaginativa de ganar dinero.





El Perú es un país muy difícil de comprender, una especie de Macondo en extinción. Aunque no lo aceptemos, lo que en realidad queremos es aniquilarnos a nosotros mismos. No nos gusta el Perú, somos unos acomplejados y unos masoquistas. Lo dicen de forma moderada los psicoanalistas y sociólogos.

Si no es una cosa es otra. Nuestra compatriota Cecilia Gurmendi ha patentado la marinera en Chile como suya por diez años y su esposo pretende inscribir al Señor de los Milagros. Aunque el presidente del club libertad, Fernando Burméster, haya dicho que en verdad esa señora nunca campeonó en El Festival de la Marinera de Trujillo, y ella haya venido a participar con 6 parejas desde Chile; esto ha originado más de una controversia y abre -prensa de por medio- heridas que nunca se terminan de cerrar.

El conflicto interno que llevamos todos los peruanos con Chile (y viceversa) es delicado. Seguimos recordando la Guerra del Pacífico que terminó en 1883. Atención, las dos guerras mundiales trajeron muchísima más muerte y pobreza para los países europeos, que se han levantado muy bien en poco más de 60 años. La Comunidad Europea debería de servirnos como ejemplo.



¿Hasta dónde podemos llegar?

De niño no comprendía por qué Oliver Atton y sus amigos “Los súper campeones” insistían en llamarle “chilena” a la “chalaca”, pensaba que era un problema de arbitrariedad lingüística como “palta” y “aguacate”. Pero no. Siempre hay algo por lo qué discutir, un estribillo paranoico con el que reclamar. “El Perú tiene algo, Chile nos lo roba” es la frase más recurrente. ¿Acaso tenemos mentalidad de niño de 5 años?

Hace poco se vendió Wong a inversionistas chilenos. Se armó la grande. Ahora que nuestro país presenta una demanda limítrofe contra Chile ante la Corte de La Haya, el gobierno chileno le ha quitado el carácter de urgente al trámite que el Senado debía iniciar sobre la ampliación del ACE (Acuerdo de Complementación Económica) con Perú. El problema del pisco ya nos lo sabemos todos de memoria: insistimos en que el pisco es nuestro cuando chile lo vende y lo distribuye mejor. Afirmamos tajantemente que no hay otro cebiche como el nuestro, pero ¿no se les haría agua la boca igual con un buen cebiche ecuatoriano?

Otros productos como el suspiro limeño, el limón y la papa a la huancaína ya están en Chile. ¿Debemos estar agradecidos de que allá no exista el maíz morado y así no pueden patentar nuestra chicha y mazamorra moradas? ¿O debemos esperar a que lo hagan para empezar a consumir mazamorra como locos?

Habrá que estar preparados para el momento en que algún peruano que vive en el extranjero se le ocurra demandar a la ONU por haber declarado el 2008 como “Año internacional de la papa”, ya que en la mente de ciertos individuos la papa es solo nuestra y de nadie más, cuando lo cierto es que alimenta a más de la mitad de la población mundial.

No seamos alarmistas. No se puede convivir con gente que piensa que si nosotros copiamos tradiciones de otros países, somos unos alienados; y si otros países copian costumbres nuestras, entonces son unos “rateros”.

¿Debemos entonces dejar de bailar salsa? Los puertorriqueños tendrían todo el derecho de quejarse. Ya no contratemos mariachis a los cumpleaños y aniversarios de nuestros familiares. Colombia podría prohibir el uso de la palabra cumbia en nuestro país ¿Se pueden imaginar un Perú sin cumbia? ¿Y qué decir del reggaeton, el techno, el trans y de la samba brasileña?

Esto también quiere decir que los amantes del tango tendremos que privarnos de versos tan universales como “Cuando estén secas las pilas de todos los timbres que vos apretás” y “En tu mezcla milagrosa de sabihondos y suicidas, yo aprendí filosofía... dados... timba... y la poesía cruel de no pensar más en mí.”

En Argentina, la música es una industria feliz. Pero en 1982, con la Guerra de Malvinas, la música extranjera estuvo prohibida. Esto les sentó muy bien en su momento a Charly García, Luis Alberto Spinetta y León Gieco. Ante todo, la música, como cualquier arte, es un patrimonio de la humanidad.



Las hermanitas del pañuelo

La cueca y la marinera son hermanas muy parecidas. La madre de ambas es la zambacueca, después llamada zamacueca. Argentina y Chile, cuando conocieron estos bailes, dividieron el nombre según sus intereses: y en se le llamó “zamba” en el país de Maradona y “cueca” para la tierra de Iván Zamorano.

“La zamba argentina y la cueca chilena fueron adaptadas del Perú, centro de dispersión de esta clase de bailes. Se bailaba mucho en Arequipa en 1825 y Palma afirma que eran conocidas ya en 1780” .*

La cueca ya se difundía masivamente en Chile en 1824 y nadie duda de su parentesco con la marinera y de sus raíces afro-peruano-españolas, al igual que con nuestra danza de bandera. Ahora bien, resultó que debido al parentesco con la danza del país del sur, la zambacueca se hizo conocida como “chilena” hasta que se inició la Guerra del Pacífico. Fue el escritor huamachuquino Abelardo Gamarra “El Tunante” quien le dio el nombre de “marinera” como homenaje a Miguel Grau. Gamarra cuenta la historia en su "Rasgos de Pluma": "El baile popular de nuestro tiempo se conoce con diferentes nombres: se le llama tondero, mozamala, resbalosa, baile de tierra, zanguaraña y hasta el año 1879 era más generalizado llamarlo chilena. Fuimos nosotros quienes una vez declarada la guerra entre el Perú y Chile creímos impropio mantener en boca del pueblo en sus momentos de expansión semejante título, y resolvimos sustituir el nombre de chilena por el de marinera, tanto porque en aquel entonces la marina peruana llamaba la atención del mundo entero y el pueblo se hallaba sumamente preocupado por las heroicidades del Huáscar, cuanto porque el balance, movimiento de popa, etc., de una nave gallarda, dice mucho del contoneo y lisura de quien sabe bailar, como se debe, el baile nacional".*


Ay, marinera

Marinera, la de los tiempos de mis abuelos,
cuando los hombres sacaban con sus pies chispas del suelo,
y las mujeres usaban el calzón como pañuelo.

Comienza la música y la pareja de bailarines se mira fijamente a los ojos, sin importar la distancia que de momento los separa. Ella, la mujer, la hembra segura de sí misma, siempre sonriente y llena de encanto, le lleva la delantera y levanta su pañuelo, lo ondea con gracia sin par, sonriéndole al amor y a la vida y luciendo, en su paseo breve y pausado, toda la magia que el varón desea conquistar. Desde lejos, sombrero en mano, él la saluda y le anuncia, con su paso decidido y elegante, que no piensa quedarse atrás. Se acercan, se coquetean y nos hacen creer por unos minutos que bailar es soñar con los pies. La marinera es un juego en el que el hombre y la mujer compiten por quien conquista a quien.

La "Marinera", consta de las siguientes partes: Primera de jarana, Segunda de jarana y Tercera de jarana; Resbalosa y Fuga. Esto es lo que se entiende por una "Marinera completa". Se puede ejecutar en tonos mayores o menores, pero nunca se iniciará la primera parte en tono mayor y la Resbalosa o la Fuga en tono menor, ni viceversa. **


El Festival

La última semana de enero de cada año, desde 1960, se celebra el Concurso Nacional de Marinera en la ciudad de Trujillo, organizado por el Club Libertad.

“La cabeza visible, y también la real, de la organización del concurso es el mismo presidente del club, sin embargo se elige una reina para promocionar el evento, para hacer de anfitriona en el desarrollo del mismo y su imagen es un importante catalizador de protestas y encarna, en su vestuario, los símbolos del poder; aunque su función es decorativa su paseo por el centro del escenario y su exhibición de baile es materializado en el momento más expectante del concurso” ***

Más allá de toda discrepancia, El festival de la Marinera es, de lejos, uno de los atractivos turísticos más importantes de la ciudad. La directora regional de Turismo, Elina Barturén De Lucio, afirmó: “Toda esta celebración proyecta movilizar a más de 20 mil turistas y estoy segura que vamos a superar esa cifra porque desde los últimos cinco años se ha dado un incremento de visitantes del ocho por ciento anual”. Eso es algo que todos celebramos.
Coda

Cuidado, señores. Falta nomás que en una ciudad como Tokio, New Yersey, Santiago de Chile, Madrid o cualquier otra donde la presencia de los peruanos es muy grande, aparezca otra Cecilia Gurmendi y compañía que, con el cuento de defender el patrimonio cultural del Perú, intenten patentar el Festival de la Marinera de Trujillo y las cosas se pongan color hormiga. ¿Qué pensarían de todo esto los eternos organizadores del evento? Y, sobre todo, ¿cuál sería la reacción de los trasnochados nacionalistas peruanos?

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* José Gálvez. Apuntes para la historia de la marinera limeña.
** Nicomedes Santa Cruz. La Marinera
*** Daniel Díaz Benavides. Marinera Norteña

lunes, 20 de agosto de 2007

La verdad sin filtro


Que en lugar de celebrar un triunfo deportivo con vítores y abrazos un viejo entrenador decida fumarse un cigarrillo con pasmosa tranquilidad, es más que elocuente. ¿Qué impulsa a los fumadores a seguir la senda del tabaco y olvidarse por momentos que esto los lleva a la muerte? El placer -ese veneno profundamente humano- quizás lo explique.

Escrito por Aquiles Cabrera
Especial para la Revista Díatreinta

Arrugas, calvicie, sordera, cataratas, deterioro de la dentadura, enfisema, osteoporosis, cardiopatías, úlcera gástrica, deformación de los espermatozoides, psoriasis (sólo Dios sabe qué es), enfermedad de Buerger (no confundir con hamburguesa en inglés), disfunción eréctil, abortos prematuros, discromía de los dedos (esta es cuando se te ponen naranjas de tanto fumar) Ccánceres de boca, lengua, laringe, esófago, páncreas y útero. Así es. Te morirás; y no solo morirás, tendrás una muerte lenta y dolorosa. Sí. Sufrirás. Tus amigos y familiares también sufrirán por tu irresponsable y egoísta vicio autodestructor.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) sostiene que diariamente mueren trece mil personas a causa del tabaco. Seré didáctico: en un mes, digamos febrero, pueden morir 384 mil personas, casi la distancia en kilómetros que hay entre la tierra y la luna. Se calcula que cada 7 segundos muere un fumador compulsivo. Es como si cada hora cayera un avión Jumbo lleno de gente (600 pasajeros) señoras, viejos, niños, azafatas mamacitas, de todo. El tabaco, si hacemos proyecciones, ha causado desde 1945 hacia delante más víctimas que 5 guerras mundiales juntas. Siguiendo con los cálculos, significaría que los 800 mil habitantes de Trujillo moriríamos en poco más de dos meses a costa del maldito tabaco. Hiroshima y la bomba atómica todas las semanas. Las torres gemelas a diario.

¿Volvemos a las cifras? Recientemente se realizó una encuesta anónima a 588 trabajadores del INEN (Instituto Nacional de Enfermedades Neoplásicas. No se sientan mal, yo tampoco la sabía). En dicha encuesta se pudo observar que los empleados son los que más fuman (30,0%), seguidos por los médicos (21,8%), los nutricionistas (15,8%) y el personal de enfermería (10,5%)

Otro dato interesante. Los fumadores padecen un efecto de envejecimiento precoz y aparición de arrugas faciales (rostro de fumador). Para evitar este problema, deben beber 50% más de agua que los no fumadores, ya que fumar produce un cierto grado de deshidratación.

A pesar de todo esto, el ser humano sigue fumando, muchos con conocimiento de causa, otros por manía o placer; y otros más por ignorancia y monería. Nadie, en su sano juicio, podrá decir que el cigarro hace bien a la humanidad. Entonces, ¿por qué fumamos?

Hace un tiempo César Hildebrandt escribió: “No es que estén contra el tabaco por razones altruistas. El problema es el dinero. Y es que la nicotinofilia eleva los costos de las seguridades sociales. Así de simple. Porque si fuera por un asunto de amor al prójimo hace rato que habrían emprendido la madre de todas las batallas en contra del alcohol. Y es al revés: al alcohol lo auspician, lo apapachan y se lo beben. Es que el alcohol es una multimillonaria fuente de ingresos para todos los fiscos.”

Una teoría crápula y romántica nos dice que el cigarro es el mejor amigo del hombre. ¿Quién más está con nosotros cuando nos botan del trabajo, nos deja la mujer o se nos muere alguien? ¿Quién es el único amigo que se va consumiendo en silencio para que nosotros podamos disfrutar de su amistad? Nos acompaña cuando estamos totalmente solos o felices de la vida en una fiesta o tomando con amigos.

La psicología del hábito de fumar dice que “las propiedades estimulantes del tabaco son muy apetecibles para personas que tienen un trabajo creativo (compositores, artistas plásticos, escritores, profesionales del marketing, abogados, etc.) y favorece la inspiración, las ocurrencias, las ideas brillantes. También provoca diálogos más chispeantes, graciosos y ocurrentes en las reuniones de amigos, tertulias, grupos de discusión, etc. por lo que el consumo se dispara en esas circunstancias de una forma exponencial.”

Se estima que en 1910 las industrias tabacaleras en los Estados Unidos ya producían 10 mil millones de cigarrillos al año. ¿Desconcertados? Esto es nada. En 1930 se producían nada menos que ¡123 mil millones! ¿Qué pasó luego de una guerra mundial y la gran depresión de la economía americana? Pues que Bette Davis y Humprey Bogart fumaran como unos endemoniados. Esto quiere decir que el cine tiene también su parte de culpa. ¿O es que acaso no creen que el viejo cine hizo una apología del fumador exitoso?

En el ámbito de la literatura pasa lo mismo, aunque las razones son diferentes. Uno no puede imaginarse sin un cigarrillo a Juan Paul Sartre, Fernando Pessoa, Julio Ramón Ribeyro o Roberto Bolaño (por no citar a otros) Asimismo, un diario conservador, el ABC, de España estima que más del 90% por ciento de escritores son o fueron fumadores. Solo un 10% no lo es. Entre los ex fumadores el diario incluye a Vargas Llosa y a Gabriel García Márquez..

Entre los fumadores más insospechados estuvieron Los Picapiedra. Es verdad. Pablo, Pedro y Vilma eran auspiciados en su primera temporada por Winston (que bien rimaba con The Flintstone). Si no me creen, en youtube.com pueden encontrar el comercial original. En la actualidad eso sería impensable. Hoy podemos perdonarle a Homero Simpson todo, menos que se fume un cigarrillo.

Nos queda la imagen de Marcello Lippi, el legendario director técnico de la selección de fútbol italiana que le ganó a la Francia de Zidane en el último mundial. Mientras sus jugadores y su país celebraban con abrazos y gritos, él nada más atinó a encender un cigarrillo y entregarse a ese bizarro placer. Algo que solo otro verdadero fumador puede entender.


IN MEMORIAN AL MAESTRO DOCTOR ANAXIMANDRO CABRERA LEÓN

Escrito por Aquiles Martín Cabrera Ludeña
martindicehola@hotmail.com

Enseñar es más que una simple transferencia de datos y conocimientos. Es, sobre todo, una experiencia basada en la pasión, el respeto y el ejemplo.

Hay profesores que pasan por nuestras vidas y los olvidamos como a aquellas enamoradas de cuyo nombre no nos queremos acordar. Sin embargo, quien haya sido alumno del Dr. Anaximandro Cabrera León, de seguro lo recordará con admiración, cariño, e incluso, con verdadero agradecimiento por su ejemplo de educador incansable.

Esto es verdad, claro que varios de aquellos alumnitos ahora pintan canas y forman parte de los profesionales más distinguidos de nuestra ciudad.

El profesor Anax muere con la llegada del nuevo milenio en el año 2000. Para ser más exactos a las doce en punto del meridiano el domingo 17 de septiembre en el hospital Víctor Lazarte de nuestra ciudad, Trujillo, con plenas facultades mentales agradeciendo al cura encargado de su extremaunción, a sus doctores por asistirlo de la mejor manera y a sus familiares por acompañarlo hasta el último instante.

Sus restos hoy descansan al pie del monumento del Colegio San Juan en el conocido cementerio Miraflores. Pero su vida es un ejemplo de pasión y respeto por la educación del ser humano.

Nació en Cajamarca el 31 de Mayo de 1918 destacándose desde su primera juventud como un joven despierto y emprendedor. Estudió la secundaria en el colegio San Ramón. Cuando terminó la escuela viene con sus padres a nuestra ciudad a pedido de su hermano mayor, el sacerdote Indalecio. Construyó su familia y profesión en nuestra ciudad, donde gozó de singular prestigio y consideración.

Estudió en la Universidad Nacional de Trujillo primero para ser maestro de primaria y luego para profesor de secundaria en la especialidad de Matemática. Al recibirse de normalista, trabaja en Virú. Ya en esa época comienza su labor desinteresada por la educación de los más necesitados. En Virú empieza a buscar de casa en casa niños que no terminaron su primaria para que puedan continuar sus estudios con él.

Una de las historias más entrañables de aquella aventura educativa fue que recorriendo aquellas casas, encuentra a un niño bastante despierto que se alegró muchísimo de saber que va a tener un profesor para continuar sus estudios. Es así, que al culminar su primaria, este niño llevado a la casa de Don Anax en Trujillo, quien lo matricula en primero de secundaria en el Colegio San Juan y al siguiente año pasa a vivir en la casa de sus tíos.
Posteriormente ingresa a la UNT, donde se recibe de ingeniero. La dedicatoria de su tesis es más o menos la siguiente:

“Este trabajo está dedicado al doctor Anaximandro Cabrera quien me sacó de la oscuridad para que conozca yo la luz.”

Posteriormente este ingeniero fue Rector de la UNT, para luego llegar a ser presidente de la Asamblea Nacional de Rectores del Perú y primer presidente de la Comisión Nacional de Funcionamiento de las Universidades. Es el ingeniero Héctor Luján Peralta.

El profesor Anax también se internó en el corazón de la sierra liberteña, dando la oportunidad de recibir educación de calidad a muchos jóvenes de la provincia de Otuzco.

En la ciudad de Trujillo fue muchos años profesor del colegio San Juan y de la Universidad Nacional de Trujillo como catedrático de la facultad de educación.

Además de ser destacado profesor de la UNT, Fue fundador de la primera academia de Preparación Pre Universitaria que tuvo Trujillo, muchos ingenieros, abogados y profesionales de éxito mayores de 40 años todavía recuerdan con cariño haber pasado por las aulas de la academia Cabrera antes de ingresar a la Universidad.

Durante su vida profesional escribió varias obras, todas dedicadas al profesor como una ayuda para mejorar la enseñanza y al alumno para mejorar su aprendizaje.

En casa siempre fue un entrañable consejero y propulsor del progreso de sus hijos, familiares y su sociedad, convencido de que uno debía esforzarse al máximo para hacer realidad sus sueños y metas. También acostumbraba a hacer reuniones para toda la familia.

Su último cargo oficial y donde cesa fue como Director de la Escuela Normal Superior Indoamérica.

Como maestro cesante fue el primer presidente de ARCYJELL, Asociación Regional de Cesantes y Jubilados de La Libertad.


En esos años de cesantía viajó por diferentes países para traer a Trujillo nuevas metas, ilusiones y sueños, entre estos, la creación de la Villa Geriátrica es decir, un centro ocupacional para todas las personas de la tercera edad. También convocó a muchos intelectuales de la ciudad para formar la primera universidad privada de la tercera edad, pero la inversión, en ambos casos, era muy alta y no pudo hacerse realidad porque no tenía el apoyo económico. Lamentablemente, los fines filantrópicos no son negocios rentables para los inversionistas.

En sus últimos años de vida se dedica al estudio de la ecología, y plantea la importancia de una educación ecológica con responsabilidad social, mucho antes de que aquél término se “ponga de moda”. Sus últimas conversaciones eran referentes a la ecología nacional y mundial.

En Trujillo siempre será un ejemplo de pasión por la enseñanza y un referente de modernidad educativa. Los jóvenes de ahora gozamos de muchas cosas de las que él fue ferviente precursor en nuestra ciudad, (enseñanza para todos, igualdad de género, universidades privadas, academias de calidad, etc) Y esperamos que, con el pasar de los años sus sueños continúen haciéndose realidad para bienestar y progreso de su sociedad.

A pesar de todo esto, yo aún recuerdo a este incansable educador, meses antes de morir, lamentándose porque sentía que el tiempo ya no le iba a alcanzar para hacer algo por su tierra natal: Cajamarca.

viernes, 6 de julio de 2007

Andrés Calamaro, el gran camaleón

El dios Calamaro

Hijo bastardo de Charly García y reconocido de Miguel Abuelo, Papo Napolitano y Litto Nebbia; amigo de Sabina y Maradona; y enemigo de la solemnidad. Andrés Calamaro es, sin duda, un ícono musical de entre siglos. ¿Qué tiene este argentino que no tengan otros cantautores? Acaso reinventarse sea parte de la respuesta.


Publicado en Díatreinta

Andrés Calamaro es uno de los cantantes más camaleónicos del universo musical en español. Es que no se puede encasillar en ninguna categoría. Lo suyo es básicamente la canción. Es un artesano de la palabra bien cantada, con bandoneón, con orquesta o con guitarra. Ya lo dijo al compás del querido Héctor Lavoe: él es cantante y lo suyo es cantar.

Su vida musical siempre estuvo marcada por las exageraciones. Desde que en su brillante juventud Miguel Ángel Peralta (El abuelo) lo llamó para rearmar su banda, pasó de ser un deslumbrante adolescente a ser un abuelo… de la nada. No pudo tener mejor vitrina. Pero no le bastó la gloria con Los Abuelos, en esos años sacó su primer disco solista (Hotel Calamaro) bajo la protección de su primer maestro: el bicolor Charles García. Esta experiencia le bastó para hacerse responsable de producir los primeros discos de los entonces desconocidos Enanitos Verdes y Fabulosos Cadillacs.

Su vida misma es un exceso. Todos los marginales del fin del mundo saben que no solo era cosa de sentarse en un parque y fumar un porrito. El paso de los años le ha servido para demostrar a sus críticos que él sigue siendo el rey, y con dinero o sin dinero, fuma siempre lo que quiere.

En los 90’s, con su música, su buena suerte y otros alucinógenos hizo vibrar a Península Histérica, en la que hasta ahora llena estadios al igual que en su país. Los Rodríguez, su segunda banda, fue quizá el mejor grupo rock de España en esa década.

Ya de regreso a Buenos Bares, Argentina, y como solista absoluto, capaz de controlar sus asombrosos dones, se volvió Loco, le cantó a la Alta Suciedad, a Elvis, a los sueños, y a los Crímenes Perfectos de tantas flacas que nos dejan al ritmo de una Media Verónica su veneno en la piel.

Y no contento con demostrar que se puede ser un romántico y un canalla al mismo tiempo, su siguiente proyecto nos aclaró que la única manera de ser el comandante de la parte delantera del corazón de la mujer mundial es la honestidad: mientras más brutal y desgarradora, mejor.

Así siguió nadando, contra la corriente; sumergido más que nunca en sus contradicciones, pero dedicado totalmente a encender el fuego sagrado de la inspiración y la locura. Así nació El Salmón, un disco de 103 canciones, muy largo e importante para él, con mucho texto. “Quiero hacer un disco del que se hable dentro de 50 años”, dijo. Lo hizo en uno de los peores momentos de su vida personal y luego aclaró a sus seguidores: “Infieles, pensaron que era broma, verdaderamente van a escuchar un disco ahora”. El resultado fue demoledor, con canciones de todo calibre, aunque en su momento incomprendidas.

Aquí fue donde te perdí el rastro, querido salmón. Pasaron cinco años para que te animes a lanzar otra vez un disco. Te tomaste tu tiempo, cabrón, pero valió la pena esperar. El Cantante, disco tributo a los grandes como Manzi, Gardel, Roberto Carlos, Atahualpa Yupanqui, Héctor Lavoe. Imposible de definir, la mejor descripción tal vez nos la dio tu amigo y compinche Sabina: “La gloria eterna nos parece poco,/ del fashion nos vengamos con boleros, / Andrés crece al revés y yo tampoco.”

Después vendría El Regreso, un disco con sus mejores éxitos en vivo, Tinta Roja, selección de tangos, El Palacio de las Flores y todos los premios a la música en Argentina y en España. La hiciste maestro, a ritmo de tango, rock, hip hop, cumbia, balada o todo lo que quieras. Da gusto verte con las energías de siempre, con tu primera hija, un poco barrigón, todas esas giras en España y esos premios a ambos lados del charco. Como tú mismo te defines en el disco que estás a punto de sacar, La Lengua Popular: “Soy una buena combinación / De Homero Simpson con Rolling Stone”.

jueves, 14 de diciembre de 2006

Ensayo sobre la viabilidad ética

FORO:
Viabilidad ética en un contexto globalizante.
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TEMA DE DEBATE
¿En un contexto globalizante (entendida la globalización como un fenómeno eminentemente económico basado en la pura competencia y libertad del mercado) realmente puede hablarse de una viabilidad ética?
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Viable. (Del fr. Viable, de vie, vida).
Adj. Dicho de un asunto:
Que, por sus circunstancias, tiene
probabilidades de poderse llevar a cabo.
Fuente: DRAE
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Cada vez se va haciendo más normal hablar de Ética o de Valores Éticos en los círculos empresariales y universitarios del país. Hará tan solo pocos años cuando vimos aparecer en la televisión las campañas de publicidad social “Los valores que están en ti son los valores del Perú” era el rimbombante eslogan con el que fue calando esa idea en el inconsciente colectivo del peruano promedio, común, corriente y ordinario.
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No recuerdo nunca que en mi época escolar me hayan hablado alguna vez de Valores Morales. No puedo precisar si esto se debe a mi volatilidad mental o a las costumbres sincrónicas de aquellos años en los que la felicidad era tan fácil como romper el candado del portón y correr hacia una libertad que estaba en realidad en mi mente y no en las calles.
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Sí, en cambio, puedo dar fe de que ahora se enseña los Valores Éticos desde el colegio. Este es un hecho que a veces me hace sonreír y a veces me preocupa. Me produce hilaridad porque este suceso no hace más que demostrar el claro fracaso de la religión y de Dios en el comportamiento humano, (ya no es suficiente con enseñarles religión a los jóvenes); de vez en cuando me preocupa asimismo porque manifiesta también el error de la filosofía, puesto que si es necesario enseñarle valores al hombre, significa que el hombre no ha nacido para ser un individuo Ético.
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Marco Aurelio Denegri en una oportunidad demostró (según los acontecimientos históricos) que lo normal en el hombre es ser destructivo. Alguna vez escuché también que en más de 6 mil años de civilización humana (homo sapiens) el tiempo más largo de paz que ha podido disfrutar nuestro sufrido planeta es de un año. Y qué decir de cómo se han sofisticado y multiplicado las guerras en el último siglo.
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Ahora bien, al hablar de este tema lo hago desde el punto de vista de mi Carrera que es el periodismo. En un artículo periodístico Luis Eduardo García (profesor, narrador y periodista) propone lo siguiente:
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“Antes que formar a periodistas se debería formar gente dispuesta a amar esta profesión. Creo, honestamente, que el componente sentimental del asunto tiene que ver más con la moral que todos los cursos de ética periodística que se dictan en las universidades. El apasionado, el que vive con algo de amor propio su profesión de periodista, es quién más lucha por capacitarse y quién mejor está armado para no perderse en los laberintos de la corrupción.”
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Y bien así, al igual que para el periodismo, esta propuesta abarca cualquier carrera existente. De la misma manera que en todas nuestras relaciones. Por ejemplo un hombre que pierde el cariño por su mujer, fácilmente la abandona, la maltrata, o busca nuevas experiencias en otras mujeres (igual sucede a la inversa). Olvidamos que existe un código, una convención, un orden social (axiología, deontología, etc.) o simplemente no nos interesa cuando deja de haber un fascinación, una afinidad (emocional o racional) por las cosas que hacemos, sea en una relación de pareja como en la relación con nuestro trabajo o el espacio social en el que habitamos (universidad, colegio, trabajo, barrio, etc).