jueves, 12 de marzo de 2009

Nos quedamos sin canto villano

"Muchos amigos se fueron antes que yo y me dejaron solo"
Andrés Calamaro




"mea culpa ojo turbio
mea culpa negro bocado
mea culpa divina náusea

no hay otro aquí
en este plato vacío
sino yo
devorando mis ojos
y los tuyos"
Blanca Varela


Uno de niño es tan idiota o tan ingenuamente imbécil que nunca se da cuenta de nada, viví en Barranco hasta los 17 años y nunca supe nada de esta mujer, hasta que en alguna entrevista de Joaquín Sabina (siempre ese tío) él se declaraba amplio admirador de su obra. Luego llegó su libro a mis manos y luego recién me enteré de que siempre viví cerca a su casa. Esta poeta peruana ha muerto hoy, supongo pues que Maria Emilia, Luchito, Watanabe y Romualdo armarán la juerga allí dónde estén ellos ,allí a donde habita el olvido, allí a donde se marchan los poetas.

Stolen from Heduardo

BLANCA VARELA






















Blanca Varela, una de nuestras poetas más importantes y premiadas falleció hoy a la edad de 82 años.

Nacida en Lima en 1926 e hija de la famosa Serafina Quinteras, Blanca Varela ingresa a la Universidad de San Marcos en 1943 para estudiar Letras y Educación. Allí conoce a Sebastián Salazar Bondy, Javier Sologuren, Jorge Eduardo Eielson, Francisco Bendezú y al pintor Fernando de Szyszlo, quien luego sería su esposo.

















En 1952 un joven Fernando de Szyszlo hizo "Esta pared no es medianera", cortometraje surrealista donde aparecía, entre otros, Blanca Varela.

Estas son sus obras más importantes. Vaya, toda su obra es importante:

Ese puerto existe (1959), Luz de día (1963), Valses y otras falsas confesiones (1972), Canto villano (1978), Camino a Babel – Antología (1986), Canto villano – Poesía reunida (1986), Poesía escogida 1949-1991 (1993), Del orden de las cosas (1993), Ejercicios materiales (1993), El libro de barro (1993), Canto villano (Poesía reunida, 1949-1994) (1986), Como Dios en la nada (Antología 1949-1998) (1999), Concierto animal (1999).

Octavio Paz la describe así:

Blanca Varela es una poetisa que no se complace en sus hallazgos ni se embriaga con su canto. Con el instinto del verdadero poeta sabe callarse a tiempo. Su poesía no explica ni razona. Tampoco es una confidencia. Es un signo, un conjuro frente, contra y hacia el mundo, una piedra negra tatuada por el fuego y la sal, el tiempo, la soledad. Y, también, una exploración de la propia conciencia. En sus primeros poemas, demasiado orgullosa (demasiado tímida) para hablar en nombre propio, el yo del poeta es un yo masculino, abstracto. A medida que se interna en sí misma –y, asimismo, a medida que penetra en el mundo exterior- la mujer se revela y se apodera de su ser. Cierto, nada menos "femenino" que la poesía de Blanca Varela; al mismo tiempo, nada más valeroso y mujeril: "Hay algo que nos obliga a llamar mi casa al cubil y mis hijos a los piojos". Poesía contenida pero explosiva, poesía de rebelión: "Los números arden. Cada cifra tiene un penacho de humo, cada número chilla como una rata envenenada…". Y en otro pasaje: "El pueblo está contento porque se le ha prometido que el día durará 25 horas. Esto es la inmortalidad." La pasión arde y se afila una frase que es, a un tiempo, un cuchillo y una herida: "Amo esta flor roja sin inocencia". (Octavio Paz)




Blanca Varela en versión del pintor Enrique Polanco
















Algunos de sus poemas:

A MEDIA VOZ

la lentitud es belleza
copio estas líneas ajenas
respiro
acepto la luz
bajo el aire ralo de noviembre
bajo la hierba
sin color
bajo el cielo cascado
y gris
acepto el duelo y la fiesta
no he llegado
no llegaré jamás
en el centro de todo
esta el poema intacto
sol ineludible
noche sin volver la cabeza
merodeo su luz
su sombra animal
de palabras
husmeo su esplendor
su huella
sus restos
todo para decir
que alguna vez
estuve atenta
desarmada
sola casi
en la muerte
casi en el fuego

AQUELLA TORTURADA NUBE...

V
Aquella torturada nube parecía tan firme,
ambulando,
desgarrando,
chocando con masas de ángeles.

Cóncava,
valva de nieve y soledad,
de trajín y música constante,
de arena, de resplandor
y fuga,
desierto etiope
en un tutti de gemidos
y sorpresa.

Tan exacta
sobre el laberinto de la pupila,
color perdido
de vieja misiva,
terrible silencio
de quien ha sacudido el aire
y conoce el vado de los sollozos.
Continuaba,
migradora,
llave del torbellino
como una gota pura
preñada de su propia existencia.

ASÍ SEA

El día queda atrás,
apenas consumido y ya inútil.
Comienza la gran luz,
todas las puertas ceden ante un hombre
dormido,
el tiempo es un árbol que no cesa de crecer.

El tiempo,
la gran puerta entreabierta,
el astro que ciega.

No es con los ojos que se ve nacer
esa gota de luz que será,
que fue un día.

Canta abeja, sin prisa,
recorre el laberinto iluminado,
de fiesta.

Respira y canta.
Donde todo se termina abre las alas.
Eres el sol,
el aguijón del alba,
el mar que besa las montañas,
la claridad total,
el sueño.

Aquí más poemas de ella.

Aquí audios de Blanca Varela.



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4 comentarios:

  1. le sobreviviran
    aguja, vaso, piedra

    cuanod un poeta muere, el mundo es un lugar mas podrido...

    aunque ella escogio la muerte, o viceversa, mucho antes, desde que perdió a su hijo.

    saludos.

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  2. Qué noticia tan lamentable.
    Buen post.
    Ya estoy en Lima, hace apenas unas horas llegué.
    Saludos y gracias por la preocupación

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  3. ...y el hueso del amor
    tan roído y tan duro
    brillando en otro plato.

    Blanca es lo máximo.

    :)

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  4. De verdad la noticia me afectó. Una mujer genial.

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COMENTARIOS